¿Qué cambia el curso 2021-2022 respecto al 2020-2021?

Con un porcentaje de docentes vacunados de cerca del 100% y un gran número de alumnado (por cierto, infectado pero la inmensa mayoría sin gravedad en el 2020-2021) que también habrá recibido parte o toda la vacunación, no hay ningún cambio en protocolos a la vista en los centros educativos. Ni retirada de mascarillas, ni eliminación de grupos-burbuja, ni relajación de la posibilidad de hacer actividades grupales, ni… Bueno, mentira. Hay un gran cambio que va a afectar al aprendizaje del alumnado: se aumentan las ratios. Sí, en TODAS las Comunidades se va a aumentar el número de alumnos por aula. En unas más y en otras menos pero, si uno suma el número de alumnos del curso pasado y lo divide por el número de docentes, va a encontrarse con esa casuística.

¿Y qué pasa con los docentes vulnerables? ¿Qué protocolo se va a seguir con ellos? ¿El mismo del curso pasado obligándoles a cogerse la baja y dejándolos en casa sin trabajar, hundiendo a la mayoría en la miseria (porque muchos se consideraban válidos y no les daban alternativa a la docencia directa)? O, a diferencia del curso anterior, ¿se va a dar alguna alternativa a esos docentes? Hay muchas alternativas para ellos. Desde la preparación de materiales, gestión de cuestiones del centro, bibliotecas escolares,… y así hasta un largo etcétera de cosas. Incluso, en caso de no querer aprovechar ese capital humano, se puede realizar una formación potente para ellos que, una vez vuelva la normalidad (la vieja, no lo que hay ahora), puedan tener ese bagaje. Además, como siempre digo, todas esas funciones diferentes de la docencia directa, al igual que también lo debería ser la docencia directa, deberían ser evaluadas en cuanto a su cumplimiento. Sí, soy de esos tan raros que quieren que nos evalúen. Y que nos evalúen lo más objetivamente posible. Sé que es complicado en el ámbito educativo, pero no es imposible.

Mucho me huelo que a nadie se le ha ocurrido aprovechar la pandemia para dar un vuelco al sistema educativo. No estoy hablando de borradores curriculares ni de bocadillos de nocilla con anchoas. Estoy hablando de aprovechar para reformular el sistema. Estoy hablando de eliminar burocracia. Estoy hablando de digitalización de altos vuelos para mejorar la manera como se comunican todas las patas que hacen funcionar el propio sistema. Estoy hablando de muchas cosas. A ver, que en marzo de 2020 nos pilló a todos la pandemia con el pie cambiado pero es que empezará el curso en septiembre de 2021. Estamos hablando de más de año y medio viviendo y conviviendo con ella. Es que es mucho tiempo para empezar el curso sin ningún cambio.

Me da la sensación que no hemos aprendido nada. Hablo en global porque, por suerte o desgracia, formo parte del colectivo profesional que nos dedicamos a la educación. Se han hecho muchas cosas por parte de muchos actores. Estoy convencido de que se harán muchas más que, en un futuro, van a impactar de forma positiva (¡soy optimista!) en el aprendizaje de los chavales. El problema es que, lamentablemente, o se comunica mal o, simplemente no se comunica. Un aprendizaje que, a la postre, es el objetivo de todo el sistema educativo.

Antes de finalizar, para aquellos que dicen que nunca propongo nada, aparte de la propuesta de cambiar el protocolo acerca de qué hacer con los docentes vulnerables (vale no solo para los vulnerables de esta pandemia, extrapolable a todos los que tengan alguna enfermedad o disfunción que les permita dar docencia directa en condiciones), ofreciéndoles alternativas profesionales, también hubiera aprovechado para diseñar (o reformular porque ya existe el nombre, aunque no el servicio) una agencia de evaluación educativa en condiciones, un plan de digitalización potente, preparar un equipo de inspección/formación para detectar necesidades y poder ayudar al desarrollo de planes pedagógicos,… y así hasta un largo etcétera de cosas que me pasan por la cabeza. Yo, como he dicho siempre, no tengo ningún problema en hablar con nadie que pueda implementar parte o todo de lo que me pasa por esa cabeza de coronilla clareante. Además lo haría encantado porque, al final, nos jugamos todos mucho. No solo los que estamos trabajando en el sistema. También los que, directa o indirectamente, van a encontrarse con sus consecuencias.

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