La esquizofrenia del péndulo educativo
Si algo hemos aprendido quienes llevamos décadas trabajando en educación, es que la administración educativa no padece incompetencia… padece trastorno bipolar. Quienes me leéis habitualmente por aquí sabéis que no suelo cortarme un pelo al analizar lo que emana de ciertos despachos. Eso sí, en los últimos tiempos (décadas quizás), ya no es inestabilidad legislativa. Es un cachondeo institucionalizado a costa de la salud mental de los docentes y del futuro de los chavales.
Asistimos al triunfo definitivo de lo que me gustaría denominar, por sus similitudes, péndulo educativo. Una maquinaria perversa activada por políticos mediocres con ínfulas de intelectualidad que necesitan dejar su huella maloliente en el sistema antes de que los echen del cargo. Modifican leyes para maquillar otras leyes. Quitan hoy lo que pusieron ayer. Obligan a los claustros a tragarse contradicciones flagrantes con cara de entusiasmo pedagógico.
El caso de la digitalización es, probablemente, la mayor estafa de la historia escolar reciente. Hace apenas unos años, si entrabas al aula con un libro de texto y un cuaderno, eras un fósil, un enemigo del progreso y un docente rancio. La administración nos bombardeó con fondos millonarios, nos obligó a firmar contratos leoninos con multinacionales tecnológicas y ha llenado los centros educativos ordenadores y pantallas digitales sin ningún tipo de planificación estratégica. Los gurús de moqueta dictaminaron que el papel había muerto y que esto era el futuro.
¿Andan perdidos? Por supuesto. ¿Y qué ha pasado? Que en cuanto las evidencias y el colapso de la comprensión lectora les han estallado en las narices, los mismos que nos obligaron a digitalizar hasta el recreo se han despertado una mañana fingiendo sorpresa. Ahora, el discurso oficial ha dado un giro de 180 grados. Pantallas no, prohibición absoluta del móvil, vuelta al libro físico y discursos alarmistas en el telediario sobre la adicción digital de los menores.
Lo sangrante es que nadie pide perdón. Nadie asume la responsabilidad de los millones de euros tirados a la basura ni del destrozo cognitivo en toda una generación. Simplemente cambian el decreto, se inventan una nueva formación obligatoria para que aprendamos a «desdigitalizar» y aquí no ha pasado nada.
La esquizofrenia normativa no se queda en los dispositivos. El currículo se ha convertido en el vertedero ideológico del partido que ocupe la Consejería de turno o el Ministerio en cada momento. Nueve leyes orgánicas en democracia demuestran que la educación en España no es un proyecto de país, es un botín de guerra.
Modifican una ley solo para cambiarle el nombre a las cosas y simular que trabajan. Inventan siglas ridículas (LOGSE, LOE, LOMCE, LOMLOE) obligando al profesorado a realizar un reciclaje lingüístico continuo para aprender la nueva jerga del burócrata de turno. Quitan horas de Matemáticas, Lengua o Historia para trocear el horario en asignaturas florero de una hora semanal que cambian cada dos años, simplemente para contentar al lobby que ha presionado esa semana en el despacho de algún Director General.
El resultado es un currículo inconexo donde avanzar temario es una utopía burocrática. Y lo peor es que todos sabemos cómo termina el juego… el docente se pasa el año adaptando sus programaciones a la última ocurrencia legislativa sabiendo perfectamente que, en cuanto cambie el color del gobierno, vendrá otro trepa con ínfulas de poder a derogar lo anterior para dejar su propia mierda escrita en el BOE. Una rueda de hámster infinita diseñada para que nada cambie.
A algunos les escocerá este artículo. Saldrán a responderme en X a hablar de la flexibilidad del sistema y de la adaptación a los nuevos tiempos. Me da exactamente igual. Vuestros vaivenes no son modernidad; son la prueba palpable de que no tenéis ni la más remota idea de lo que necesita una escuela real.
La escuela se está sosteniendo única y exclusivamente porque los docentes siguen enseñando a pesar de leyes de usar y tirar. Tengo la firme convicción de que la dignidad de la educación se defiende ignorando el humo de algunos despachos. Y también creo que hay «expertos» en la administración educativa en publicar leyes y decretos simplemente por motivos que distan mucho de las necesidades reales de nuestro alumnado.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
Descubre más desde XarxaTIC
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Te equivocas, TODOS saben perfectamente qué necesita una buena escuela, pero NINGUNO la quiere porque eso implicaría individuos críticos con capacidad de decisión que se levantarían contra el mismo sistema que los ha colocado donde están y eso no les interesa.
No lo tengo tan claro. Creo, por desgracia, que tienen más interés en esforzarse en cuestiones transversales que en otra cosa. O, simplemente, que se va como pollos sin cabeza porque nadie se plantea (lo digo con conocimiento de causa) soluciones a medio o largo plazo. Especialmente porque las elecciones mandan, los sillones también y unos y otros quieren ponerse medallas al despropósito educativo. Un saludo y gracias por pasarte por aquí.
No es nada difícil adivinar que el siguiente fracaso será todo lo que lleve la palabra «competencial» y sus derivados. Pero claro, siempre pueden poner después algo que sea peor.
Revisando las hemerotecas, ¿lo dudas?