En el día de ayer, como siempre hago habitualmente, en las redes sociales usé el ejemplo de un centro educativo que están construyendo en mi municipio (informada su construcción en 2017, con previsión de empezarse en 2018 –noticia-, pero empezadas las obras hace unos meses), para enumerar dos de los grandes problemas que presenta la educación en nuestro país. Además, ese hilo que escribí, venía muy relacionado con la respuesta a algunos que cuestionaban la memoria económica de la LOGSE para justificar que la misma no funcionara. No, la memoria económica de la LOGSE incorporaba una gran cantidad de recursos a nivel «dinero». El problema, tanto del ejemplo que puse ayer, como de mi respuesta (amén de múltiples reflexiones sobre el asunto) es que falta, en la mayoría de ocasiones, una correcta planificación y gestión de muchas de las cosas que se hacen en educación. Y no, no es cuestión política. Es una cuestión endémica porque, al final, manden los que manden, pasa lo mismo.

Podemos tener el Ayuntamiento más implicado en la mejora educativa de su municipio y, lamentablemente, su gestión educativa se ve lastrada por malas decisiones que se toman desde entidades supramunicipales. Podemos tener la Consejería del ramo con mejores profesionales e incluso políticos que «se lo creen» y, por desgracia, decisiones muy interesantes de mejora educativa, se van al garete por una mala planificación y gestión. Englobo dentro del concepto gestión su ejecución. Porque, al final, quizás corremos demasiado para implantar determinadas cosas. El ejemplo más claro lo tenemos con la LOMLOE. Mucho interés político en desmontar la LOMCE pero muy poco trabajo «serio» antes de ir soltando mediáticamente todo lo que afectará a las aulas de nuestro país. Pero bueno, lo de dejar la concreción a las Autonomías es algo muy sibilino. Así, como mínimo, siempre se puede echar las culpas a otros.

En el microcosmos de un centro educativo se ve muy claramente lo anterior. Como ni el Estado ni las Autonomías han hecho bien su trabajo, nos encontramos a equipos directivos sobre los que recaen cosas que no deberían recaer. Va a ser muy divertido ver como la autonomía de centro que, según la LOMLOE les permite hacer la estructura curricular, hace que aparezcan dislates en muchos centros. Y no, no va a ser culpa de los equipos directivos (que ya, en la actualidad, están asumiendo muchas cosas que no deberían tocarles). Va a ser culpa de haberlos tirado a los leones por no haber sabido planificar, concretar y gestionar desde arriba. Las direcciones de los centros no son expertas en desarrollo curricular. Y los docentes de a pie somos expertos en dar, con suerte, lo nuestro. He dicho con suerte porque, con todo esto de los ámbitos y de poder ser «chicos/as para todo», ya no sabemos hacer más que ser, con suerte, monitores de tiempo libre y seguratas de guardería.

Es muy difícil dar las culpas a nadie concreto de la situación educativa de nuestro país. Como dije ayer, y vuelvo a remitirme al caso del centro educativo que están construyendo en nuestro municipio, se trata de una fantástica noticia, por la que se ha luchado -y se sigue haciendo- desde el Ayuntamiento (desde todos los grupos políticos que lo componen y los que están en la oposición) y determinados equipos directivos (de ahora y de los que había cuando se anunció el proyecto)  pero que, como siempre sucede, acabará saliendo mal (¡ojalá me equivoque!) por no haberse tomado ciertas decisiones previas a poner la primera piedra. Bueno, a decidir que iba a haber un nuevo IES. Y ahora toca tomar decisiones de forma demasiado rápida. Más que nada porque obligan los tiempos. Y porque el modelo de contratación pública, acaba siendo un proceso demasiado lento. Da seguridad jurídica pero es, por desgracia, muy lento.

La educación está plagada de buenas intenciones y de gente, con poder de decidir o actores del sistema, que intentan hacerlo lo mejor posible. El problema, como siempre sucede, es que al final todo acaba haciéndose tarde y mal. Tarde y mal porque, a pesar de costar lo mismo hacerlo pronto (bueno, más pronto) y bien, se empecinan las circunstancias en hacerlo imposible. Y repito, no estoy haciendo esta reflexión en voz alta culpando a nadie de nada, ya que me da la sensación que es algo estructural y sistémico. Estoy, simplemente, reflexionando en voz alta acerca de un tema que me preocupa.

Finalmente deciros que lo que he expuesto acerca de la Educación, puede aplicarse a cualquier otro ámbito (sanitario, judicial, laboral, etc.). Y es una pena. 🙁