Dentro de unas horas, mis alumnos de segundo de Bachillerato van a hacer un Kahoot. Sí, lo que para algunos resulta algo innovador, para mí, por desgracia para ellos (que piden siempre este tipo de «juegos» con insistencia), me supone una herramienta más. Ni mejor ni peor que un examen tipo test o el uso de otras herramientas parecidas que existen. Pero, tanto insistir en el Kahoot y analizando pros y contras de su uso, además de empezar a conocer el grupo, hace que haya sido una opción (ni mejor ni peor que otras) que he tomado para evaluar de forma muy visual qué conocimientos han adquirido. Los kahoots y las pruebas tipo test, especialmente las que se plantean como un trivial teórico, solo miden la cantidad de «cosas» que se les van quedando. Salvo, claro está, que se use habitualmente o como un juego. En ese caso no demuestra nada salvo las ganas que tienen algunos de entretener una hora al alumnado.

Ahora ya llevo mes y medio con mi alumnado. Ellos me empiezan a conocer a mí y yo les empiezo a conocer a ellos. Por tanto he cambiado, tanto las herramientas como la metodología en varios grupos. ¿Por qué? Pues porque innovar debería ser alejarse de ideas preconcebidas y usar, tanto las herramientas como las metodologías que se ve que funcionan. Y ojo, que algo funcione en la clase no debe implicar forzosamente que sea divertido o que apele a las emociones del alumnado. Bueno, todo apela a las emociones del alumnado pero, en ocasiones, es imprescindible aburrirse. Eso sí, si todas las clases son tediosas, es igual de contraproducente el asunto que si todas fueran planteadas para sorprender al alumnado. El alumnado, por cierto, es mucho más inteligente de lo que algunos se creen y saben perfectamente cuando les estás vendiendo humo que cuando les haces cosas para que aprendan. El proyecto más chachi del mundo, con la Genially más potente y plagado de proyectos varios sin saberes previos (que algunos denominan ABP y otros pérdida de tiempo o distractores sin sentido pedagógico), tan solo sirve para hacer más amena la clase. No sirve para que el alumnado aprenda. Y ahí está la clave de todo.

Innovar debería ser un concepto que estuviera relacionado con adaptación al alumnado. No podemos adaptarnos en clases numerosas a todo el alumnado ni personalizar el aprendizaje. Lo anterior no implica que no podamos y debamos adaptarnos al grupo-clase. Y no hay dos grupos-clase iguales. No hay dos estrategias metodológicas iguales. No hay una herramienta ni recurso que funcione igual de bien en todos los grupos. Es por ello, que siempre que veo a algún docente en septiembre plantear cómo va a dar sus clases, me chirría tanto.

Los docentes deberíamos tener bagaje, tanto a nivel de herramientas y recursos (o saber cómo hacernos con ellos), como a nivel de metodología. No me estoy refiriendo a que los docentes debamos ponernos a crear material como posesos pero sí que deberíamos ser capaces de seleccionar el mejor material para nuestro alumnado. No sé si me explico.

Como os he dicho al principio, esta mañana tengo un Kahoot EVALUABLE con mi alumnado de segundo de Bachillerato. La ventaja de una evaluación de este tipo (no por la herramienta y sí por la evaluación en sí) es que me permite conocer dos cosas: si el alumnado ha aprendido y si la estrategia (o estrategias) que uso para dar clase funciona. Ayer, por ejemplo, tuve que cambiar radicalmente la estrategia en una de las asignaturas optativas que doy porque, lamentablemente, no funcionaba. Podría haber seguido sin cambiar. Quizás hubiera sido más cómodo para mí y además no me daba ningún problema a nivel de «control» de la clase pero, por desgracia, me sentía mal profesionalmente. ¿Por qué? Porque mi trabajo es que el alumnado aprenda. Y todo lo que envuelve a lo anterior (herramientas, recursos, metodologías, etc.) son solo coadyuvantes cuyo uso debería adaptarse al alumnado.

¿Soy innovador por hacer un Kahoot? No. ¿Es innovador alguien que flippea su clase? No. ¿Innovan los que hablan de metodologías activas? No. ¿Es innovador uno que da clase magistral? No. ¿Es innovador el que hace Break Rooms edu -los antiguos Escape Room-? No. La innovación educativa consiste en adaptarse al alumnado y conseguir que aprendan lo máximo posible. Y ahí entran tantas cosas (o tan pocas) como las necesidades diarias nos exijan.