Análisis de las 51 propuestas educativas de los DIME (volumen VI y VII)

Hoy finiquito el análisis de las propuestas del colectivo DIME, sin ninguna respuesta por parte de los miembros que lo conforman a las preguntas que les planteo. Lo sé, son archiconocidos por su falta de diálogo y por su vocación para el insulto a quienes no piensan como ellos. Pero bueno, que no se diga que, al menos por mi parte, no se ha intentado establecer un diálogo aunque ellos estén, como dije ayer, más interesados en imponer que en debatir. Es lo que tiene el totalitarismo pedagógico. Y ellos, aunque no quieran reconocerlo, tienen dos grandes problemas: una falta de conocimiento de lo que sucede en el aula, lastrada por mucha ensoñación pedagógica y, por desgracia, su nula capacidad de poder debatir porque no tienen nivel, más allá del insulto, para ello. ¿Quién insulta? El que no tiene argumentos. Pues eso.

En volúmenes previos ya he analizado las propuestas de los DIME (enlace) en función de diferentes bloques que habían planteado: los bloques del “Derecho a una educación de calidad” (volumen I), “Derecho a una profesión docente digna” (volumen II), “Derecho a una educación inclusiva, intercultural y antirracista” (volumen III) y “Derecho a una educación feminista” (volumen IV).

Hoy toca entrar en el primer bloque, que había dejado para el final y en el último. Sí, los he agrupado en un solo post porque, sinceramente, me cansa haber hecho el esfuerzo que solicitaban a los que leían sus propuestas. Pero bueno, ya puestos, incluso que sea después de insultos ¿anónimos? por varias vías, toca acabarlo. Tengo la manía de acabar todo lo que empiezo. Soy así de raro.

Empiezo por el bloque 7 de sus propuestas, antes de centrarme en el primero. El bloque destinado al “Derecho a una educación ecosocial”.

Siempre he creído que las ciudades deben permitir que las personas que vivan ahí tengan calidad de vida. Y la calidad de vida incluye una planificación urbanística ordenada, con espacios verdes, zonas de juegos para menores y la existencia de espacios públicos amplios para poder ser disfrutados por la ciudadanía. Es algo complejo porque obliga a reformular la ordenación urbana. Y no, no consiste en crear, como han hecho en algunas ciudades, carriles bici sin ton ni son o plazas amplias, con mucho hormigón, sin sombra. El diseño debe ser global. Lo que no entiendo es que esta propuesta sea educativa. Se trata de una propuesta mucho más amplia.

Para mí los huertos escolares siempre han sido uno de las cuestiones a potenciar en los centros educativos. Además de la sostenibilidad de los mismos, mediante el uso combinado de energías renovables y no renovables, para obtener la máxima eficiencia y el máximo ahorro. En los patios escolares sobra cemento y faltan espacios verdes. Creo que sí deberíamos intervenir sobre ello.

Por cierto, quiénes educan en cuestiones climáticas son los especialistas que, curiosamente, queréis cargaros con otras propuestas anteriores. Existen excelentes profesionales que saben mucho de ciencia que explican a su alumnado las consecuencias, desde el punto de vista biológico, de ciertas medidas. Y no, no sesgada con panfletos ecológicos cuya base científica es nula. Quiero una escuela más cercana a lo que dice la ciencia y más alejada de lo que dice GreenPeace.

Pues mira que yo promovería la reducción de residuos en todos los centros educativos sea cual sea su titularidad. ¿Me podéis explicar en qué consiste esa economía circular en el entorno? ¿En intercambiar materiales entre centros educativos? Porque, sinceramente, no entiendo nada de lo que va después de la negrita. No debemos empatizar con los ecosistemas, debemos conocerlos y saber qué medidas deben efectuarse para que no se degraden. Y eso, repito, se hace desde la ciencia, contando con profesionales que saben en las aulas.

No tengo ni idea de lo que queréis decir. Sé que era necesario, en vuestro discurso, poner las palabras STEAM y situaciones de aprendizaje pero, sinceramente, intentad hacerlo con un poco de sentido. Para mí, repito, es más importante la ciencia y los que, habiendo estudiado e investigado mucho, dicen cosas sobre el clima, que encumbrar a personajes como Greta Thunberg. Lo sé, en una sociedad mediatizada, es más importante la viralización que la ciencia pero, al menos en el ámbito educativo, deberíamos huir de ciertas cosas. Especialmente del Sálvame pedagógico.

¿Cuáles son los servicios educativos privatizados? ¿Estamos hablando de los comedores escolares? ¿De las actividades extraescolares? Por cierto, ¿qué son los ecocomedores? ¿Comedores veganos? ¿Comedores donde se hagan menus específicos que primen la “ideología verde” frente a lo que dicen los nutricionistas? Es que, repito, este último bloque es ininteligible.

Si, tal y como decís en otro punto, debemos reducir la carga lectiva del alumnado, ¿cómo podemos meter más contenidos? Por cierto, ¿no estabais en contra de los contenidos y a favor de las competencias? ¿Consideráis que es una situación de interés público la esterilización animal? Es que prometo que intento entender qué planteáis, pero hay contradicciones en casi todos los puntos. Y hay auténticas (…) como este punto que, por desgracia, no es el único dentro de vuestras propuestas.

Y ya, para finalizar el análisis, voy al bloque 1, “Derecho a una educación pública”. Es que lo he dejado para el final porque quería empezar por el segundo bloque. Nada, manías de uno.

No podría estar más de acuerdo con plantear una financiación de la educación ajustada a lo que necesita nuestro país. Otra cuestión que no se plantea es el análisis de resultados de esa inversión porque, por desgracia, nos estamos encontrando con inversiones importantes en algunas Comunidades en gasto por alumno que, por desgracia, no mejora los resultados educativos. Sí a mayor inversión. Sí a evaluar los resultados de dicha inversión. Sí a prescindir de gastos superfluos en los que se van cientos de millones de euros cada año (duplicidades en determinados servicios, planes digitales para colocar a miles de docentes, etc.). Por cierto, la partida más importante de gasto, al igual que en todos los servicios públicos, es en personal. Por tanto, aprovechemos bien a ese personal y usemos sus capacidades (que son muchas), en lugar de tenerlos haciendo cosas que no tocan. Siempre me he preguntado por qué tenemos un docente que deja de hacer clase para hacer tareas administrativas (como secretario de los centros o asesor en los centros de formación). Los docentes somos un recurso caro. Toca aprovecharlo en lo que sabe hacer… que es dar clase.

¿Proyectos de urbanismo interclasista? En ciudades que ya están construidas se hizo la prueba en algunos países, de mover en autobuses a determinados ciudadanos de un lugar a otro y, por desgracia, no solucionó nada. Lo que sí que deberíamos hacer es evitar la guetización urbanística pero, en eso, por desgracia tiene poco que ver la institución escolar.

Sí que se hace necesaria la distribución de alumnado entre centros educativos de la forma más heterogénea posible pero, para eso debe haber disponibilidad de centros públicos en todas las zonas de las grandes urbes. Algo que, repito, con la falta de suelo público para la construcción de nuevos centros o con la demanda satisfecha, mediante otro tipo de centros, hace que se deba plantear muy bien cómo hacerlo y qué cantidad de dinero supondría hacerlo. El dinero, por desgracia, no se crea de la nada. E invertir en una cosa obliga a dejar de invertir en otra.

Compro lo de mayor financiación, y dotación humana y material,a centros más complejos y una inspección constante, por una inspección mejor dotada de recursos humanos, de qué se está haciendo en los mismos.

¿Están planteando la devolución de todas las competencias educativas al gobierno central? ¿Que sean ellos los que realizan las inversiones en las diferentes Comunidades? ¿Se pide recentralizar el modelo educativo? Ojo, que a mí no me parecería mal que, en ciertos aspectos, se pudieran recentrarlizar determinados servicios educativos que, por desgracia, implican disfunciones territoriales importantes.

La escuela pública es el eje sobre el cual deben pivotar todas las políticas educativas. En nuestro país, la disfunción de la privada subvencionada, acaba afectando tanto a los centros públicos como a los centros privados sin subvención. Y eso genera varios problemas.

¿Medidas? Pues no eliminar ninguna línea de centros públicos, salvo que ya se hayan eliminado en la privada-concertada con anterioridad. No autorizar más conciertos educativos mientras existan plazas públicas. O, simplemente, proceder a la construcción de nuevos centros públicos para atender la demanda social en ciertas zonas creadas en las periferias de las grandes urbes.

¿Integración completa de la privada-concertada en la pública? No. Debe darse la oportunidad, en caso de falta de matrícula en la misma o por interés de la entidad que la gestiona, de poder proceder a su integración en la red pública o convertirse en totalmente privada. Y siempre de forma muy bien diseñada y ejecutada para que el alumnado (y el profesorado) prácticamente no lo noten.

Lo anterior no implica que la escuela pública no deba mejorar porque, yo estoy convencido de que, si la escuela pública sacara todo su potencial y hubiera suficientes centros públicos, nadie optaría por llevar a sus hijos a la privada (con concierto o sin él). Y ese es un tema a analizar y debatir mucho más seriamente que los eslóganes de los defensores de una cosa o de otra. ¿Mi posicionamiento? Escuela pública de calidad y con resultados. ¿Eliminar los conciertos educativos? Claro que sí, pero con sentido común y de forma técnica.

Totalmente de acuerdo en que la administración dote de materiales y libros de texto, editados por equipos de docentes, para docentes y alumnado. Otro tema es que las editoriales puedan hacer determinados productos. Si los productos que ofrecen son muy buenos, tendrán mercado pero creo que la competencia de producto público podría llegar a beneficar, tanto al alumnado como a las propias empresas editoriales. Siempre he creído que la pública debe ser el referente y ello no implica que no pueda ofrecerse producto hecho por terceros. Eso sí, si ya hay manuales públicos, las empresas privadas que ofrecen determinados servicios tendrán que ponerse las pilas.

Las aplicaciones informáticas que proponen las diferentes administraciones educativas (propias o mediante convenios con terceros) están fiscalizadas y revisadas por sistemas públicos, tanto de gestión de cuentas como por el delegado de protección de datos. Al menos en mi Comunidad. Y lo digo con conocimiento de causa.

Aquí me gustaría remarcar un tema legal que, por desgracia, no se cumple. Las enseñanzas postobligatorias no pueden ser objeto de conciertos, salvo de forma singular, con unos requisitos muy determinados y muy estudiada la concesión. Y sí, para evitar que alumnado se quede fuera de determinados estudios (no solo de FP, también sucede en EOI y en otras enseñanzas), debe ofrecerse una cantidad de plazas públicas suficientes para ello.

Y con esto y un bizcocho… finiquitado mi análisis de las 51 propuestas del colectivo DIME. Eso sí, les pido que, por favor, antes de volver a publicar propuestas, revisen qué han escrito, hablen un poco con profesionales que están en los centros dando clase (sé que hay unos pocos que dan clase en etapas obligatorias pero, por desgracia, creo que viven alejados de la realidad) y se dejen sus relatos en casa. La educación es algo mucho más serio y se merece, como mínimo, tener gente que sepa, sea intelectualmente solvente y se trabaje en equipos interdisciplinares mediante criterios técnicos. En caso contrario, mucho brindis al sol “pancartero” que, sinceramente, es tan poco productivo y sólido como determinados materiales con los que se construyen determinados edificios.

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