Cómo (no) se aprende a dar clase

Esta mañana he abierto de nuevo, sin quererlo (¡o quizás sí!), una de las cajas de Pandora de la educación actual: la formación inicial del profesorado. He aprovechado para afirmar que el máster habilitante para ser profesor de Secundaria no sirve y además, sin ningún tipo de miramiento, he añadido que alargar un año Magisterio no está sirviendo para que los maestros salgan mejor -ni peor- formados que cuando la carrera duraba tres años. Y no, no es una afirmación gratuita. Tampoco, en mi caso, interesada. Ni gano dinero dando horas del máster, ni imparto docencia en ninguna Facultad de Magisterio. Eso no sé si hace mis afirmaciones más ciertas pero, lo que sí que tengo claro es que las hace más independientes.

Entonces, como es lógico, ha venido todo el repertorio de los que defienden el máster. Desde aquellos que dicen que sí que funciona bien y lo que pasa es que desconozco cómo funciona o, simplemente aquellos que dicen que mejor esto que nada. Que es imprescindible que los docentes sepamos de educación para dar clase. Después de una carrera universitaria y habiendo recibido miles de horas de formación de diferentes profesores, ¿es realmente necesario que nos digan que debemos saber de educación? ¿Qué tipo de educación? ¿Saber quiénes eran Piaget y Vygotsky? ¿Saber de teorías pedagógicas? ¿Creernos las inteligencias múltiples o el trabajo por proyectos? ¿Abrazar el flipped classroom? ¿Creer en teorías con poca validez, aunque ampliamente difundidas, como las que sustentan el concepto de neuroeducación? ¿Crear un constructo falso de clase magistral desde una clase unidireccional? Pues va a ser que no. Así no se aprende a dar clase a adolescentes. Menos aún cuando los que te explican esas cosas jamás han bajado al ruedo y, curiosamente, lo único que hacen es denostar la experiencia.

Ya os digo yo que un docente de Secundaria (léase ESO, Bachillerato, FP, adultos, EOI, etc.) no es mejor que otro por haber hecho el máster. Ni tampoco por haber hecho el CAP. Uno es mejor porque tiene más estrategias, que nadie le ha enseñado, para dar clase. Afirmo que la didáctica específica de cada asignatura es clave para ser mejor profesional de la docencia. Eso sí, también afirmo que lo que se da en la formación para ser futuros docentes en cualquier nivel, dista mucho de centrarse en esa didáctica. Tan solo os emplazo a leeros los currículos y las asignaturas que se imparten en los grados de Magisterio o en el máster del profesorado. Y que veáis la carga horaria que tiene cada uno de los módulos/asignaturas que se imparten. Por cierto, ¿sabéis que se puede dar clase de máster de profesorado sin tener el máster de profesorado? Sí, es así de surrealista el asunto.

Mejorar la formación inicial del profesorado es clave. Y esa mejora se realiza desde los centros educativos. Con docentes que permitan entrar en sus aulas y que permitan que esos compañeros (o futuros compañeros) aprendan de ellos. No se necesita a un maestro de Primaria o pedagogo para que te diga cómo dar Tecnología. Necesito a un experto en Tecnología, que sepa de didáctica y tenga experiencia en su impartición, para que me explique cómo puedo mejorar dando mi asignatura porque, mi asignatura no la va a mejorar gente que no sepa de la misma. Lo mismo para los maestros. No necesitan a un tecnólogo o a un pedagogo que les explique como dar clase. Necesitan a maestros con experiencia que les indiquen cómo pueden hacer las cosas. A nadie se le ocurriría que para diseñar mejores edificios, un arquitecto consultara con un politólogo. Es que es de cajón.

Para mí, pudiendo estar equivocado, lo ideal sería un modelo de formación inicial con acompañamiento por profesionales con experiencia dentro de las aulas. Y una formación en didáctica, impartida por expertos reconocidos que sepan de la didáctica específica de cada asignatura. Con, claro está, una oferta de formación permanente que incluya nuevas estrategias metodológicas, herramientas y aspectos relacionados con la profesión que deban mejorarse. Como ejemplo tan solo decir que si uno quiere optar a la dirección de un centro educativo, se debe impartir cursos específicos, por profesionales que sean o hayan sido directores, abogados expertos en legislación jurídica e inspectores, que les permitan asumir ciertos conocimientos en cuanto a gestión y liderazgo de esos centros. No tiene ningún interés que hagan cursos de otras cosas porque lo que tienen que formarse es para ser los directores más capaces posibles.

¿Formación y capacitación para docentes? Siempre. Antes y durante el ejercicio de la profesión. Otro tema es qué tipo de formación y capacitación. Lo que hay ahora, ni me gusta, ni creo que sea lo más conveniente para tener mejores profesionales porque, al final, en lo único que repercute determinadas cosas es en beneficio económico para algunos y no en mejora profesional de los docentes.

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8 comentarios

    1. Fantástico vídeo. Concuerdo prácticamente en la totalidad de los argumentos planteados en contra. Las competencias son un constructo ficticio que, ni sus creadores, han conseguido definir. Saludos y gracias por el vídeo.

  1. Buenos días, Jordi:

    Soy nueva, llevo siete meses en un instituto público, y el julio pasado acabé el máster del profesorado en una universidad pública catalana. Concuerdo con la mayoría de lo que comentas en el artículo. En mi caso, la experiencia del máster, a pesar de toda la ilusión con la que lo empecé, fue absolutamnete nefasta. A los pocos meses ya se empieza a ver toda la paja que meten y los trabajos cada vez parecen tener menos sentido. Recuerdo tener que entregar al menos tres reflexiones prácticamente idénticas sobre cómo había cambiado mi idea de la enseñanza gracias al máster. Pero mi animadversión hacia tanta exaltación de la “innovación” comenzó al ir viendo que la mayoría de profesores no admitían cuestionamiento alguno a su visión de la educación. Llegó un punto en que repetían tanto el “lo tradicional es malo y esto se hace así porque está demostrado ‘científicamente’ que es mejor”, que más que defender la investigación científica parecía que defendían un dogma. Y qué decir de la calidad de ciertos artículos “científicos” en los que se sustentaban… Podríamos hablar largo y tendido. Artículos que a menudo concluyen que x metodología innovadora no ha dado mejores resultados, pero que eso se debe a que el profesor no lo ha hecho bien o a que los alumnos están demasiado acostumbrados a “lo tradicional”.

    Todos mis compañeros y yo estuvimos de acuerdo en que la parte más útil y en la que más aprendimos fue durante el practicum, pero por desgracia es muy breve y, en teoría, el alumno imparte únicamente unas 4-6 sesiones. Los tutores de los institutos fueron de quienes más aprendimos y, paradójicamente, son los únicos que no ven ni un céntimo. En fin, tal y como están las cosas, creo que nos quedan bastantes años por delante de máster de profesorado, pues parece ser una gran fuente de ingresos para las universidades públicas, y ya no hablo de las privadas, que en algunas la matrícula ya va por los 8 000€.

    Un saludo.

    1. Muchas gracias por contar tu experiencia. No debemos renegar de una formación inicial de calidad pero, por desgracia, lo que se está ofreciendo ahora (por intereses muy poco educativos) poco tiene que ver con lo que necesitan las personas que recién aterrizan en un aula. Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  2. Si em permets, en el meu cap he traduït tota la teva reflexió a una idea que fa temps que tenia a punt de sortir i que el teu article ha ajudat a donar forma:
    Ser docent és un ofici i la millor manera d’aprendre un ofici és treballant amb un mestre en l’ofici i no en la universitat.

  3. Moltes vegades no acabo d’estar d’acord amb el que dius, però no estic en desacord, i veig que apliques molt el sentit comú.
    Avui estic absolutament d’acord. Al meu centre tenim sempre estudiants fent el Practicum de Secundària… i tens la impressió que després de l’esstancia al centre, els que “serveixen per profes” han desaprés el que els han explicat al Master un conjunt de persones que fa molt temps o mai han estat amb una classe amb adolescents. Flipen amb la poca utilitat del que han aprés (i a Tecnologia és tràgic).
    Aprenen veient als profes (al meu centre els fem passar per diversos perfils, pa que s’empapen i vegin que no hi ha un model únic (també fem flipped i coses “modernes”) i aprenen quan ells estan davant dels alumnes i tu els comentes els que han fet bé o malament (de fet també aprens tu veient el que fan be o malament)
    Però el practicum te dos inconvenient. Es curt, i no esta pagat (en el sentit que representa un sobre esforç)
    En fin…. M’imagino que no es fàcil.
    Molts ànims, i gràcies

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