Los docentes catalanes están de enhorabuena. A partir de ahora ya pueden supervisar la extracción de muestras para PCR de su alumnado y, dentro de nada, podrán abordar el deseo máximo que, cuando entraron a la docencia, tenían en mente: la realización de tactos rectales. Por lo visto no hace falta tener formación médica, según la Consellera de Sanidad catalana, para proceder a la extracción de muestras y, debido a lo anterior, el alumnado, gracias a tener docentes que van a controlar el proceso, van a poder hacerse su propia PCR (fuente). Es que lo veo. Veo la desaparición/sustitución del personal sanitario por parte de docentes. A ver si nos dejamos de quejar de intrusismo laboral.

Se empieza con la realización de PCR y se acaba con la realización de tactos rectales, pruebas de embarazo, receta de pastillas o, por qué no ir más lejos, traqueotomías u operaciones a corazón abierto. Es que los docentes deben ser padres, madres, asesores espirituales, gestores de personalidad, motivadores, payasos, editores de vídeos, diseñadores, programadores y asesores matrimoniales. Y eso sin ningún aumento de sueldo. Es que yo ya veo la desaparición de las Universidades a excepción de la de Magisterio, haciendo que sean solo maestros los que dan clase en todas las etapas educativas. The power of the Teachers.

Stop the count. Creo que, más allá de lo anterior, toca empezar a plantearse cuál es la función de un docente. Bueno, vamos a ser sinceros, tener una asignatura de religión o de valores éticos, intoxicada por la ética que va a aplicar cada docente o en función del ideario del centro, ya hace que todo el mundo pueda cachondearse de la educación. Así que, meter al tacto rectal en la ecuación, es algo totalmente irrelevante porque, sinceramente, poner al mismo nivel la existencia de seres fantásticos, creencias propias o sesgos morales/ideológicos tiene muy poco de serio. Y, sinceramente, en mi caso prefiero que nos dejen hacer tactos rectales antes que continúen con asignaturas que tienen poco de asignatura y mucho de dogma o, simplemente, que se pierda el tiempo en seguir todo lo que dicta la mediatización educativa.

A por el tacto rectal. Creo que los docentes se lo merecen. Además, después de tantos años de haber sido sodomizados alegremente, mediante múltiples leyes educativas y Ministros de Educación, a cual peor, lo de permitir un tacto rectal a terceros puede ser lo mejor que puede suceder a estas alturas de la película. Además, en docencia hay muchas mentes calenturientas, con ganas de hacérselo a la Ministra o a los innovadores que salen en los medios. Es que juntar el estar tarado por estar dedicado a la educación y todo este estado anímico que ha provocado la pandemia, hace que la mente ya no reaccione como debe 😉

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Acerca del Autor

Jordi Martí

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