¿Por qué leo cosas de gente que piensa diferente (no solo) en educación que yo?

Estos días se ha anunciado en las redes sociales que se va a publicar, en breve, un libro titulado “Aprendizaje Basado en Proyectos: un aprendizaje basura para el proletariado”. Y, cómo siempre sucede en esta época de limitaciones intelectuales y contextuales, ya han salido los típicos personajes a decir que se trata de un mal libro sin que todavía esté a la venta y que, por tanto, es imposible que se lo hayan leído. O que, simplemente, lo que buscan sus autores es ganar dinero (¡joder, para eso la gente escribe!). Siendo los mismos autores de la crítica los que, curiosamente, hablan de buenos libros o cómics si son los que escriben sus afines. Y eso, al menos para mí, es un síntoma del problema que existe actualmente en el debate (no solo) educativo.

Yo he leído libros de personas con las que comparto muy pocas cosas. Incluso he leído libros, relacionados con la educación, de personas que en su vida diaria son malas personas. Incluso voy a confirmaros que he leído libros de personas que tratan a sus compañeros docentes de basura o, simplemente, son denunciados en las Universidades en las que dan clase por acoso sexual por parte de varias alumnas. Y, sabéis qué… no pasa nada por leerlos. No pasa nada por desligar a la persona de lo que escribe. No pasa nada por juzgar qué dice o hace alguien del resto de su vida. Tampoco es ningún problema el coger cada una de sus afirmaciones sobre educación, y aceptarlas o criticarlas individualmente.

Hay propuestas y postulados educativos que me gustan dentro de lo que plantean gente con la que jamás me sentaría en una mesa a comer. Me han gustado partes de determinados libros que han escrito personas, cuya idea global sobre educación y sus hechos en el aula (en caso de ser docentes), no me gustan. Es que incluso me puede gustar cómo dan, a veces, clase algunos y otras no. Algo que no implica que deba comprar todo el discurso de nadie. Algo que me hace poder confrontar opiniones y, aunque no os lo creáis, poder cambiarlas en función de los inputs recibidos.

A mí no me preocupa que haya alguien que vote al PSOE, al PP, a SUMAR o a VOX. Tampoco que lo haga a Bildu o a ERC. Y, sinceramente, me la trae al pairo, a nivel educativo, que se esté a favor de una monarquía, de una república o, simplemente y yendo a lo más cercano, favorable o desfavorable a una amnistía. Puedo estar a favor, en bloque, de determinadas cosas pero, lo que sí que tengo claro es que para aprender y mejorar en mis planteamientos, debo de estar abierto a poder recibir todo tipo de inputs y quedarme, si me lo fundamentan bien o creo que son positivos para mi trabajo, con cualquiera de ellos. No me gusta lo de comprar en bloque. Hay muchas cosas interesantes que pueden provenir de muchos lugares. Otro tema, como he dicho en más de una ocasión, es tener que comprar algo acríticamente porque lo dicen los míos o los que me caen bien. O, añadiendo el contrapunto, criticar u oponerse a algo porque lo hagan los míos o los que me caen bien. Creer que lo bueno solo viene de los que piensan como uno es un error. Especialmente porque, si uno tiene un poco de personalidad, ha de quedarse con lo bueno venga de dónde venga.

Os prometo que hoy iba a escribir mi carta anual a los Reyes Magos pero, como sé que nunca me han traído nada, voy a dejar esa tradición a los que siguen creyendo en ello. Es bueno creer en los Reyes Magos. Las sonrisas de los niños en las cabalgatas o que veremos mañana en el árbol, es lo mejor de estas cosas. Y solo por eso vale la pena mantener determinadas tradiciones. Además, tradiciones que no hacen ningún daño a terceros. Vale para hablar no solo de la tradición de esta noche o de estos días.

Me apetece daros las gracias a todos aquellos que habéis conseguido, en estos últimos años, que aprenda mucho más de mi profesión y que, aunque estemos en las antípodas pedagógicas de forma global, a veces podéis haberme ayudado a cambiar determinadas maneras de ver las cosas. Yo seguiré, como siempre hago, desde mi posición de aprendiz permanente, intentando compartir mi evolución y lo que voy encontrando a lo largo de mi devenir profesional, con todos vosotros.

Espero que mañana tengáis un árbol plagado de regalos. Bueno, mejor aún. Unos regalos, de esos que no se compran, que os acompañen en vuestro día a día. Y, por favor, antes de criticar algo o a alguien por ser quién es, haceos la siguiente pregunta… ¿os aporta algo lo que dice? Si es que sí, desligadlo del contexto. Ya os digo yo que vale la pena. Y os lo dice alguien que, en más ocasiones de las que debiera, ha caído en la trampa de juzgar un regalo por el envoltorio o por quién era el emisor de ciertas cosas.

Mis libros/Donar

Os recuerdo que tenéis la posibilidad descargaros mis libros en formato digital, a partir de cero euros, desde el botón de arriba. Y que, tanto donando en los tres libros que llevo escritos una cantidad, como haciéndoos con el ebook recopilatorio de los artículos publicados de 2023 (en este caso no es posible la descarga gratuita), ayudáis a mantener este blog y otros proyectos que, seguramente, perpetraré este año.

También os informo de tenéis un canal de WhatsApp (aquí), en el cual no compartís ningún dato personal (no, no se comparte vuestro número teléfono, ni tampoco vais a ver el mío), en el que podéis recibir todos los artículos que estoy publicando.

Publicaciones Similares

2 comentarios

  1. Hola!
    Como me dijiste que te avisara con las faltas… Has escrito un “como” con tilde.
    Por lo demás, muy de acuerdo con lo que dices. Es una desgracia el sectarismo intelectual. Nos empobrece al conjunto y nos aleja de la verdad. Por eso muchas veces pienso que estamos condenados.
    Hace mucho que creo que, quitando la religión (dogma), avanzaríamos muchísimo implantando enseñanzas en método científico, pensamiento crítico, escepticismo, etc. (evidencia).
    Feliz año!

Deja un comentario