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¿Tiene sentido recomendar cuentas educativas en X (u otras redes sociales) en el ambiente actual?

Durante años, una de las cosas que más me han pedido ha sido una lista de cuentas educativas a seguir en X. Listas bienintencionadas, pensadas para compartir, aprender, descubrir voces interesantes y ampliar miradas. Y durante mucho tiempo tuvieron sentido. Mucho.

Pero últimamente me ronda una duda que cada vez me cuesta más esquivar… ¿vale realmente la pena seguir alimentando ese tipo de listas en el contexto actual de esta red?

No lo pregunto desde el enfado ni desde la nostalgia, sino desde la constatación de algo bastante evidente. X se ha convertido, en gran medida, en un espacio donde lo peor de algunas personas ha encontrado un altavoz perfecto. No de todas, ni siempre, pero sí lo suficiente como para que el ambiente resulte, a ratos, irrespirable.

La educación no ha sido ajena a esto. Al contrario. Se ha trasladado a la red lo que ya existía fuera, pero amplificado. El señalamiento constante. La caricatura del que piensa distinto. La simplificación extrema de debates complejos. El insulto disfrazado de ironía. La captura de pantalla como arma arrojadiza. Todo eso convive ahora bajo la etiqueta de «debate educativo».

Y en ese contexto, recomendar cuentas empieza a ser un ejercicio delicado. Porque no se trata solo de qué dicen, sino de cómo contribuyen al clima. Hay perfiles con ideas interesantes que, sin embargo, generan un entorno tóxico. Otros que aportan poco contenido pero mucho ruido. Y también los hay que un día parecen constructivos y al siguiente están jugando a dinamitar cualquier conversación. Y eso sin contar con los que, en lugar de hablar de educación, hablan continuamente de trincheras y bandos.

Eso no invalida la red en su conjunto. Pero sí obliga a replantearse cómo la usamos.

Quizá el problema no sea hacer listas, sino cómo entendemos el acto de seguir a alguien. Durante mucho tiempo se confundió seguir con adherirse, compartir con estar de acuerdo, discrepar con atacar. Y así es difícil construir algo que merezca la pena.

Desde hace un tiempo tengo claro que, más que listas cerradas, lo que tiene sentido es aprender a configurar tu propia red. Y eso implica decisiones conscientes. No seguir por inercia. No quedarse solo porque «siempre ha estado ahí». No tolerar dinámicas que te arrastran a un clima que no quieres.

Seguir a quien aporta contexto. A quien duda en público. A quien se equivoca y rectifica. A quien habla de educación sin convertirla en una guerra permanente.

Y dejar de seguir -sin dramas- a quien convierte cada tema en una batalla moral, a quien necesita enemigos para existir o a quien confunde visibilidad con influencia.

Como recomendación final, quizá la más honesta sea esta… no busques listas, busca criterios. Pregúntate qué te aporta una cuenta, cómo te hace sentir después de leerla y si te ayuda a pensar mejor o solo a reafirmarte. Y no tengas miedo a limpiar tu timeline. No es censura. Es higiene.

X puede seguir siendo útil para educación. Todavía lo es en muchos momentos. Pero solo si dejamos de delegar en otros lo que queremos leer y empezamos a asumir que la red que construimos es, en gran parte, responsabilidad nuestra.

Tal vez no sea el momento de grandes listas. Quizá sea el momento de mejores elecciones.

Por cierto, esto se puede aplicar a cualquier red social porque, por desgracia, las personas no cambian estén en X, Instagram, Facebook o TikTok. Y van a comportarse igual en cada una de esas redes.

Ahora que estáis de vacaciones, si os aburrís y os interesa leer algunos despropósitos que he escrito, os dejo un enlace donde os podéis hacer con mis libros. Libros que, seguramente, ahora escribiría de otra manera (o quizás no). También podéis descargaros mi último libro en formato digital, TORREZNO 3PO: un alien en educación, desde aquí.

Por cierto, si queréis descargaros los libros del principio por la patilla (o al precio que consideréis), podéis hacerlo desde aquí. Sé que habéis cobrado la vocación pero, también tengo claro que, entre comprar un iPhone, último modelo, que hace lo mismo que ocho versiones anteriores, o un libro que os podéis descargar gratis… la opción está clara.

Aprovecho para deciros que me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho. Es que soy mucho de facilitar las cosas.

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