En defensa de los especialistas en la ESO

Toca posicionarse abiertamente. A pesar de las críticas que pueda recibir por lo que voy a escribir hoy, creo que es necesario decir en voz alta, sin ningún tipo de duda por mi parte, que en la ESO deben ser los especialistas de las diferentes asignaturas los que impartan las mismas.

Hablo de especialistas y de asignaturas. Dos conceptos demonizados por demasiadas leyes educativas que prefieren, obviar el primer concepto y convertir el segundo en materias. Con todas las implicaciones que tiene lo anterior a la hora de hilvanar determinados discursos. Al igual que la conversión de funciones escolares, que desde muchos medios y con mucho dinero detrás se plantea, de renunciar a la enseñanza en pro de la educación. Y no es lo mismo. No es lo mismo educar que enseñar. Porque para enseñar se necesita saber qué enseñar y, en cambio, educar es un concepto que, sometido a determinadas reglas sociales, permite imponer determinadas maneras de enfrentarte con determinadas situaciones en tu día a día.

Un detalle importante: si uno sabe cosas es más difícil de manipular. Si no sabe, al final, es un peón más que va a seguir las órdenes que le digan desde arriba. Por ello, tal y como he dicho antes, son muchos los gobiernos, organizaciones y grupos de presión, que hacen lo imposible para eliminar la enseñanza y convertir las aulas, en detrimento de los aprendizajes cognoscitivos, en lugares para educar a los ciudadanos. Enseñar siempre es dar poder al individuo. Algo que no gusta a algunos.

Pero no hablemos de manipulación. Hablemos de realidades. Toca defenderse del ataque de algunos para destruir el sistema de enseñanza para convertirlo en un modelo empresarial, de bajo impacto social, que mantenga los privilegios de los de siempre. Porque, por si a alguno no os queda claro, la élite quiere que se enseñe a sus hijos. No quiere que se les eduque. Eso sí, quieren educar a los hijos de los demás.

Es importante entender que solo el que sabe puede explicar algo. Si alguien sabe menos, seguramente explicará peor. Lo sé. Algunos os venderán que es más importante la metodología que los conocimientos que tenga el profesorado pero, lo único que os pido es que analicéis si es posible que alguien que no tiene conocimientos, por mucha metodología que aplique, va a ser capaz de que su alumnado aprenda. Bueno, quizás le eduque, pero no le estará enseñando nada de Matemáticas, Lengua, Biología, Música, Dibujo, Tecnología, etc.

¿Por qué se compra el discurso de la desespecialización? Pues porque hay una guardia pretoriana, aval de un pedagogismo mal entendido, que transmite la nada. Una nada que justifican mediante relatos. Y lo hacen muy bien. ¿Sabéis por qué? Pues porque no se puede contraponer argumentos contra nada. Lo saben perfectamente. Y eso es su caballo ganador y el motivo por el que, de forma tan desafortunada para nuestro alumnado, se han acabado infiltrando (bueno, su discurso) en todas las etapas educativas. Especialmente en las etapas obligatorias.

No es razonable que en primero de ESO A esté el profesor de Matemáticas impartiendo Biología, mientras que en primero de ESO B esté el de Biología impartiendo Matemáticas. No hay por dónde cogerlo. Tampoco que en primero de ESO C esté el de Geografía e Historia impartiendo Lengua y Literatura Castellana mientras que, en primero D, esté el de Lengua y Literatura Castellana impartiendo Geografía e Historia. Es totalmente imposible de justificar. Salvo, claro está, que haya un interés en que al alumnado no se le enseñe y solo se le eduque. Entonces, cualquier necesidad de tener especialistas, que saben de lo suyo, es contraproducente para el modelo.

No hay ninguna evidencia que avale la unión de conocimientos en un solo perfil profesional que no sea especialista en ellos. No hay sentido común que soporte lo que he explicado en el párrafo anterior. No hay, en definitiva, nadie medianamente inteligente que pueda defender que sabe más impartir una asignatura alguien que no sabe de ella que alguien que sea especialista para impartirla. Y, a pesar de ellos, en los institutos hay quienes defienden que los no especialistas son mejores que los especialistas para impartir las asignaturas. Algo que no me cabe en la cabeza salvo, claro está, o bien que haya intereses personales o algunos hagan como un determinado pedagogismo, que defiende que, lo importante es transmitir la nada más que tener algo que transmitir.

En la ESO tenemos un problema. Un problema que se originó (o más bien acentuó, porque ya había algunos modelos experimentales previos) con el abandono de los colegios y el llevar al alumnado de sus cursos superiores a los institutos. Algo que ha vendido un determinado modelo para esa nueva etapa que apareció después de la LOGSE, basado en que lo importante no es que sepan: lo importante es que titulen porque es una enseñanza obligatoria. Ahí está el problema. Un problema del que la desespecialización del profesorado es solo una pequeña parte del mismo. Un problema generado y acentuado por quienes, curiosamente, tienen posibilidades para sus hijos y que, como siempre sucede, acaba perjudicando a los hijos de los demás.

Finalmente deciros que yo estoy a favor de los especialistas en la ESO. Estoy a favor de tener a los que más saben de lo suyo en las aulas. Y que, por mucho que me vendáis otra cosa los convencidos por vuestras creencias, si uno sabe más, podrá explicar mejor. Porque hay cosas, como por ejemplo la praxis docente, que van después de otras. Es que es de cajón para cualquiera que quiera verlo.

Pensadlo. Especialmente los que habéis comprado un cierto discurso. Porque, al final, nos jugamos demasiado. Y cada día que pasa en los que seguimos haciendo ciertas barbaridades o sometiendo a determinados experimentos a nuestro alumnado, estamos complicando la posibilidad de revertirlo. Se puede revertir. Todavía no es demasiado tarde. O eso espero.

Como estoy haciendo en los últimos artículos, os recomiendo mi nuevo libro sobre educación para mayores de dieciocho, “Educación 6.9: fábrica de gurús”. Lo podéis adquirir aquí (en versión digital o papel). Y sí, me haría mucha ilusión que fuera uno de los diez libros más vendidos sobre educación este curso. Además, adquiriéndolo ayudáis a mantener este blog.

  • La estrategia en Secundaria que ellos manejan a plazo 2040 es lo que ya han hecho en Primaria: eliminación de todas las especialidades (sólo grado en infantil o grado en primaria), concentrándose en tres grandes áreas en Secundaria (científico-técnica, humanístico-social, y expresivo-musical), con un ESO hasta los 18 años y criterios titulación elementales. Según ellos, lo importante ya no son los contenidos, sino las habilidades (que ellos llaman competencias y nadie sabe cómo se enseñan y menos evalúan). Esto conduce a un alumnado de “pinta y colorea” hasta que terminen 6ºde ESO en aparcamientos escolares mientras los papas trabajan, reduciendo el fracaso escolar (vía aprobado general) y tasa de paro (alargamiento del período escolar). Este es un plan ideológico perfectamente planificado hacia al desmantelamiento total de la educación secundaria como la conocemos.

  • Aún estando de acuerdo contigo, discrepo en que culpar a la ESO de estos y otros males. De acuerdo en que sean especialistas los que impartan las materias (ya la normativa de especialidades es suficientemente laxa) pero la razón de que no sea así va más allá de una supuesta razón pedagógica. Es puramente utilitaria: completar horarios. Y ya puestos a echar la culpa, para mí la tiene un sistema educativo extremadamente rígudo, que deja poca o nada capacidad de autonomía. Un saludo.

    • Antaño se usaban las afines para completar horarios. Pero era algo totalmente excepcional y puntual (un curso o un par de cursos académicos, hasta que el Departamento recuperara esas horas). Ahora se ha establecido como norma. Y eso es lo preocupante.

      En referencia al sistema “rígido” toda la razón. Eso sí, el sistema debe de tener unas normas claras para que, con independencia del lugar en el que uno estudie, consiga tener los mismos aprendizajes. Si no, nos encontraremos con centros asistenciales y centros de aprendizaje. Y eso es un error que pagaremos caro.

      Un saludo y gracias por comentar.

  • Totalmente de acuerdo contigo. Ya lleva tiempo ocurriendo que las Matemáticas las dan químicos, biólogos e ingenieros químicos por ejemplo y no tienen los conocimientos de un matemático o un físico que son los que deben dar Matemáticas.

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