Mañana empiezan en la mayoría de Comunidades “las clases en serio”. Hasta ahora, salvo contadas excepciones, ha sido una entrada paulatina en los centros por parte del alumnado, explicación de normas y mucho trabajo, por parte de docentes, equipo directivo, personal de administración y servicios, limpieza, etc. para poder empezar las clases en condiciones. Y sí, va a ser un curso difícil con muchas incógnitas que, por desgracia, hacen de la educación reglada un contexto muy líquido en el que todo puede cambiar en cuestión de horas.

Hay motivos para estar preocupados pero, por suerte, hay motivos para sonreír. Hay motivos para sonreír cuando tus hijos salen, entre ilusionados y expectantes de casa porque, después de muchos meses, van a volver a “su” centro educativo de antaño o, en ocasiones, van a pasar de la escuela al instituto. Van a reencontrarse con compañeros que, en ocasiones hace tiempo que no ven. Van a poder volver a una normalidad que, por motivos que desconocemos y que desconoceremos en mucho tiempo, se vio truncada. Será la primera generación que vivirá momentos más complicados que la anterior. Siempre había ido todo a mejor pero ésta -y no solo por la pandemia- se intuye que va a vivir peor que sus padres. Ojalá no sea así. Ojalá se recupere esa mejora que, desde los años sesenta, fue siempre exponencial para los niños. Bueno, para muchos de ellos ya que, como siempre sucede, hay algunos que jamás se incluyen en la ecuación y que, no por ello, debemos de obviar su existencia.

Una sonrisa a tiempo no pedida es quizás mejor que muchas otras cosas. Mirarte a los ojos, ver la ilusión e, incluso disfrutar de pequeños momentos. Y buscarlos. Hemos de buscar esos momentos con la gente que queremos y que nos quiere. Buscar, retomar y volver a la normalidad. Que no nos quiten esa normalidad que tanto denostan algunos. Yo quiero volver a la normalidad. Quiero tener más sonrisas. Quiero sonreír y sonreírme sin motivo alguno. Quiero, al igual que la mayoría, disfrutar de todo aquello que me rodea. Incluso en mi ámbito laboral. Un ámbito laboral que, para todos los que trabajamos en la educación, es incierto pero está plagado de retos. Claro que me gustarían menos retos “obligados” pero, al final, no nos queda otra que enfocarlos de la mejor manera posible. E intentar, como seguramente hará la mayoría de la comunidad educativa, afrontarlos o, si es posible, disfrutarlos.

Mañana mi hija empieza en el instituto. Curiosamente, en el mismo instituto en el que empecé a dar clase. Me gustaría verla por una rendija en su primer día de clase. Está muy feliz por empezar y yo, en este caso, no puedo menos que, entre sonrisa y lagrimilla medio disimulada, esperar que disfrute de esa nueva etapa que empezará en unas horas. Con una sonrisa en la boca. Por ella, por mí y por todos aquellos que, en un contexto difícil, van a hacerlo lo mejor posible (profesionales de la educación, alumnado y familias). Sonreír es gratis. Que no nos lo quiten. Ya llegarán días malos pero, como mínimo, también debemos buscar esos momentos para sonreír y sonreírnos.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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