Estos últimos días, en diferentes medios y aprovechando el pasado confinamiento, se está haciendo publicidad, nada encubierta, de determinadas asociaciones que defienden el homeschooling (la escolarización en casa) como opción a que los hijos de los miembros de las mismas acudan a recibir enseñanza en los centros educativos. Se ven fuertes, tienen un entramado económico tras ellos y, curiosamente, casi todos los que optan por ese modelo, parecen calcados por el mismo modelo de familia.

Ahora bien, ¿es tan maravilloso el homeschooling como lo pintan? ¿Es tan interesante la idea de aislar a determinados niños de un modelo que, con todos sus defectos, permite el aprendizaje y la sociabilización de muchos de ellos? Y, además permite algo muy importante: el despegarse de una visión única que, de forma unidireccional, transmiten sus padres. Algo que es muy peligroso porque tener una única visión de las cosas, si la misma es equivocada, puede llegar a generar problemas de diferente calado. ¿Quién decide que la ideología de una familia es la buena? ¿La familia? Por cierto, para aquellos que a estas alturas del post penséis que estoy diciendo que los niños no deben de ser de los padres y debe educarlos el Papa Estado, para modelarlos según el interés ideológico de los que manden en ese momento, se equivocan totalmente. Los niños, por suerte, no son ni de sus padres ni del Estado. A ver si a algunos les queda claro de una vez porque, al final, es tan perverso el modelo de los que creen que sus hijos son suyos como el que pretende que los hijos sean de las estructuras políticas de un Estado.

Pero no nos desviemos de la conversación y vayamos a los puntos por los que el homeschooling es una mala idea, más allá del uso de los hijos como bien propio en lugar de tener entidad propia como personas. En primer lugar el homeschooling es una mala idea porque los padres no son profesionales de la educación. Voy a ir más lejos… ni siendo alguno de los dos progenitores docentes, pueden sustituir el aprendizaje impartido por profesionales heterogéneos. A estas alturas algunos soltarán el argumento que hay padres que optan por ese modelo que contratan profesores particulares para sus hijos. Ergo, ¿es un modelo solo válido para personas con un determinado poder adquisitivo? ¿Quién decide qué profesionales contratar bajo qué criterios? ¿Cómo se gestiona esa contratación? ¿Se establece un modelo edutuber? ¿Hasta qué punto esa decisión está avalada por el conocimiento pedagógico de los progenitores? Vamos a ser sinceros, al igual que yo no me veo capacitado para decidir qué atención sanitaria debo darle a mi hija cuando tiene fiebre y la llevo a un centro de salud u hospital, tampoco creo que tengamos la capacidad de decidir qué atención educativa necesitan nuestros hijos. Creo que me explico bastante bien y, salvo que alguien quiera retorcer el argumento, no tiene justificación ninguna.

Otro detalle que también os debería chirriar es que, curiosamente los que defienden el homeschooling quieren decidir las características de los padres que opten por ese modelo. Entonces, ¿qué hacemos con aquellas familias que quieran enseñar a sus hijos a tocar un cajón flamenco y vender ropa en un mercado? ¿Les debemos dejar que inculquen también a sus hijos un modelo sexual basado en la necesidad de quedarse preñadas a los catorce? ¿Y si los padres deciden enseñar a sus hijos una historia basada en el negacionismo del holocausto? ¿Quién gestiona lo anterior? ¿Cómo se lucha contra prejuicios y modelos sociales que determinados padres defienden y que chocan contra los derechos humanos, las libertades o el modelo democrático? Y claro que tienen todo el derecho de decir a sus hijos lo que les apetezca, pero sus hijos tienen el derecho de escuchar otra versión. O que les ratifiquen en la misma que tienen en sus casas.

Hay muchas razones para oponerse al homeschooling pero la principal es que los hijos de uno no son su propiedad.

Sé que hay un grupo de defensores del homeschooling que cada día buscan en Google los artículos que se publiquen sobre el tema para, como siempre hacen estos grupos, atacar sin argumentos al que ose oponerse a sus planteamientos. Pasa en los defensores de este modelo, como en los defensores de determinadas ideas políticas, partidos o, simplemente, métodos pedagógicos. Pues lamento decirles que, sinceramente, no me importa que pierdan el tiempo con esas cosas. Tan solo les pido que piensen en sus hijos como entes autónomos y no como algo suyo, con los que pueden hacer lo que ellos quieran. Si piensan en ellos es imposible que defiendan el homeschooling. Eso sí, siempre se pueden retorcer los argumentos para defender cualquier cosa.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

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