¿Por qué hay personas que odian las prácticas educativas de éxito que les llevaron donde están ahora?

Hay algo que me sorprende. Bueno, la sorpresa, conforme voy haciéndome mayor y leo/veo ciertas cosas, cada vez es menor. A pesar de ello sigo asombrándome de la existencia de determinados discursos, especialmente emitidos por parte de personas, entre ellos algunos docentes, criticando el modelo educativo que les llevó donde están ahora. Sesgo del superviviente. Capacidad de ser lo que son al margen del sistema educativo,… y así hasta un largo etcétera de justificaciones inverosímiles para realizar dicha crítica.

No me cabe en la cabeza que si algo ha funcionado a alguien, sea capaz de no decir que debería tener cosas buenas. Es inconcebible para alguien con dos dedos de frente ver cómo algunos, que han conseguido llegar a sus posiciones gracias a un determinado modelo educativo, lo convierten en el enemigo a batir. Eso sí, siempre para los hijos de los demás. No sea que, a lo mejor, eso que critican funciona para sus hijos y no para los hijos de los demás. Sí, la hipocresía habitual de algunos.

Puedo entender que alguien pueda mejorar su técnica de pesca, cambiando de anzuelo o de cebo. Puedo entender que alguien, cambiando de lugar, consiga pescar más carpas o lucios. Puedo entender que alguien huya de una vorágine de pescadores para buscar un lugar idílico. Lo que no entiendo es que alguien cambie de anzuelo o de cebo y pesque menos. Tampoco que alguien cambie de lugar a un lugar en el que no hay pesca. Y ya no entro en quienes se desplazan a un río al lado de donde se está celebrando un festival de reguetón cuyo sonido asusta a todos los peces en kilómetros a la redonda.

Es por lo anterior por lo que no entiendo tanta crítica descarnada, por parte de personas que han conseguido un cierto éxito personal o profesional, a lo que les ha permitido obtener ese éxito. Podría entender que se cuestionara aquello que, seguramente, les impidiera en su momento ciertas cosas pero, sinceramente, no consigo comprender el discurso de romper con todo lo antiguo para implantar algo que, habitualmente, no funciona y quieren experimentar con los hijos de los demás.

Entiendo que los recuerdos de nuestra época de estudiantes puedan venir sesgados. Entiendo que algunos se sientan nostálgicos de algunas cosas del pasado. Lo que me hace explotar la cabeza es que el sesgo solo lo tengamos los que creemos que había cosas, a nivel educativo, que funcionaban bien y que los que dicen que “todo mal” no tengan ese sesgo. A ver si va a ser que el sesgo es sesgado. A ver si va a ser que un argumento solo sirve cuando interesa y en el sentido que nos beneficie.

El problema de los que odian el pasado educativo es que, por desgracia para ellos, son el producto de ese pasado educativo tan nocivo que, de forma muy extraña, les ha hecho ser lo que son ahora. Y lo que son ahora es lo que les permite criticar aquello que, por lo visto, no permitía a nadie cuestionarse nada de lo que sucedió en el pasado. La verdad es que resulta muy kafkiano. Bueno, más bien totalmente surrealista.

No estoy haciendo una apología del modelo educativo en el que estudié. No estoy diciendo en este artículo que las prácticas educativas de antaño fueran maravillosas ni que no puedan mejorarse. Estoy preguntándome en voz alta por qué hay determinados profesionales (no solo) de la educación que cuestionan el modelo que les ha permitido ser lo que son y cuestionar ese modelo. Simplemente eso.

Espero, como ya sabéis, las respuestas de los que jamás van a responder. Es que, como bien sabéis, es muy difícil argumentar sin argumentos. Y algunos, aunque tengan mucho discurso, entre emotivo, fanático y pendenciero, van muy justos de lo anterior.

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4 comentarios

  1. Hola Jordi, totalmente de acuerdo. Esa misma reflexión me la llevo haciendo yo el último año, y no sólo en lo educativo. Existe una tendencia actual a despotricar de toda la cultura que nos ha convertido en quienes somos, lo cual me resulta absurdo, hipócrita y peligroso a partes iguales. Pienso que debemos recuperar un poco de humildad y aprender a respetar el pasado que nos ha traído hasta aquí. Un saludo,

    1. En el pasado había cosas buenas y malas. Lo importante era mantener las buenas, mejorar las que no lo eran tanto y erradicar las malas. El problema es que lo hemos desterrado todo comprando, por desgracia, cosas que, con suerte, son entre regulares y malas. Saludos.

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