Mi propuesta para la reforma total de los equipos directivos de los centros educativos

Son muchos los artículos con propuestas reales y estructurales que escribo en este blog. No me limito a sacar un bazooka para denunciar el enésimo despropósito normativo de la administración educativa o el postureo de los influencers de la pedagogía, ya que me gusta aportar planos de construcción cuando el edificio amenaza ruina. Y hoy quiero recuperar y profundizar en una de las propuestas que, en ocasiones, he planteado de forma dispersa en varios foros y que considero el verdadero kilómetro cero de cualquier mejora educativa real. Me estoy refiriendo a la remodelación radical y a la propuesta de bicefalia de los equipos directivos.

El diagnóstico lo conocemos todos. El modelo actual de dirección escolar en la escuela pública está muerto. Es un anacronismo pseudoasambleario y voluntarista. No tenemos directores; tenemos docentes atrapados en un marrón administrativo criminal para el que nadie los ha preparado, haciendo de pararrayos de la ineficacia del sistema. Si de verdad queremos salvar la educación pública, la primera premisa debe ser sagrada e innegociable… debe liberarse al máximo de tareas no pedagógicas a los docentes. Los docentes están para enseñar, no para rellenar papeles ni auditar contratos de calefacción. Y eso exige una revolución estructural.

La primera pata de mi propuesta pasa por expulsar la burocracia de las manos docentes. Se debe crear un Cuerpo de Directores-Gestores de Centros Educativos, un cuerpo específico, profesional y totalmente separado del cuerpo docente, dependiente de la función pública general.

A este cuerpo no se accederá por simpatías en el claustro ni por dedazos de la Inspección cuando nadie quiere asumir el cargo. Se accederá mediante una oposición técnica, exigente y durísima, abierta a perfiles especializados en derecho administrativo, gestión pública y economía.

Quienes logren superar esa oposición infernal no serán soltados en un centro educativo a ciegas con un cursillo online de tres al cuarto. Deberán pasar obligatoriamente por una Escuela de Alta Dirección de nueva creación. Una institución de élite donde se les adiestrará de forma estricta en contratación pública, prevención de riesgos, gestión de recursos humanos y auditoría financiera.

Como directivos de la administración pública con responsabilidades penales y civiles sobre centros donde hay cientos de menores, su salario no estará ligado a las tablas docentes. Tendrán un salario específico, digno de la alta gestión pública. Ese sueldo no será un derecho dinástico. Estará sujeto a una evaluación del desempeño draconiana y anual por parte de agencias externas. Si el centro gestiona mal sus recursos, si decae la eficiencia o si los indicadores objetivos de convivencia y mantenimiento se hunden, ese gestor será fulminado de su puesto sin contemplaciones.

Liberado el centro de la pesadilla de los papeles, las becas, las obras y las facturas, emerge la segunda pata de la bicefalia. Me estoy refiriendo al Director Pedagógico. Esta figura sí será un docente, un profesional de prestigio de la tarima, seleccionado por un comité técnico por su excelencia metodológica y su capacidad de liderazgo académico, no por ser el colega simpático de la sala de profesores.

Al no tener que pasar la mañana persiguiendo el presupuesto de los folios o respondiendo a los requerimientos del inspector de zona, el Director Pedagógico podrá dedicarse en cuerpo y alma a lo que jamás debió abandonar… la coordinación real de departamentos, la mentoría de los nuevos docentes, los planes de estudio y el clima intelectual del centro. Será el líder de la tiza, no el conserje de lujo del edificio.

Esta remodelación implicaría, por supuesto, la desaparición inmediata de los docentes que hacen de Secretarios en los centros educativos. Es un despilfarro intolerable pagar sueldos del Grupo A con reducciones horarias a docentes de Primaria, Matemáticas o Historia para que pasen la mañana tramitando matrículas o cuadrando cuentas. Esas tareas pasarán a ser asumidas por funcionarios de carrera de la función pública, administrativos formados y preparados, lo que resultará infinitamente más económico para las arcas públicas y mil veces más eficiente en el día a día.

Sé perfectamente que a algunos se les cortará la respiración leyendo esto y sacarán el comodín de la pérdida de democracia interna. Es el miedo de quienes prefieren la parálisis caótica y la mediocridad del descontrol antes que un sistema que funcione con precisión quirúrgica.

La escuela pública no se defiende cambiando las leyes educativas cada cuatro años; se defiende dotando a los centros de los mejores profesionales en cada área. Que los gestores gestionen y los docentes enseñen. Esta es mi propuesta. El primer paso indispensable para la mejora educativa real. Todo lo demás es seguir pintando la fachada de un barco que se hunde.

Lo sé. Nadie me va a hacer caso pero, como mínimo, nadie podrá decirme jamás que no hago propuestas para mejorar la educación ni que no me ofrezco a echar una mano, dentro de mis posibilidades, a quienes quieran coger el toro por los cuernos. Y sí, me da igual quienes implementen ciertas medidas si las mismas mejoran la educación. Nunca he juzgado una medida educativa por quien la lleve a cabo y sí por qué medida se ha intentado implementar y cómo se ha llevado a cabo. Algo que deberíamos hacer todos.

Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.

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3 comentarios

  1. Bon dia. Doncs no la trobo tan fora de lloc la proposta.
    Però ara que estic de Director (em considero professor i mestre vocacional), veig i noto que aquesta proposta, com diu el comentari anterior, xocaria de ple amb les funcions del claustre i amb moltes de les propostes sindicals actuals d’empoderament del claustre.
    Si no recordo malament, hi ha hagut propostes d’aquest estil a d’altres països (potser Escòcia?) on l’autonomia de centre i la continuïtat de qui dirigeix el centre, estava molt lligada al retiment de comptes i als resultats obtinguts.
    Però mentre la proposta no avança i no es planteja com han de ser les direccions dels centres, com ho gestionem?
    Moltes gràcies.

  2. Bon dia. Doncs no la trobo tan fora de lloc la proposta.
    Però ara que estic de Director (em considero professor i mestre vocacional), veig i noto que aquesta proposta, com diu el comentari anterior, xocaria de ple amb les funcions del claustre i amb moltes de les propostes sindicals actuals d’empoderament del claustre.
    Si no recordo malament, hi ha hagut propostes d’aquest estil a d’altres països (potser Escòcia?) on l’autonomia de centre i la continuïtat de qui dirigeix el centre, estava molt lligada al retiment de comptes i als resultats obtinguts.
    Però mentre la proposta no avança i no es planteja com han de ser les direccions dels centres, com ho gestionem?
    Moltes gràcies.

  3. Duda: ¿cuál ha de ser la función del claustro en este modelo, la misma, algo diferente?. Ya que muchas decisiones del equipo directivo deben ser ratificadas en él. Solo por aclarar la propuesta, nada más.

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