Mi mujer PADECIÓ primero de BUP en el grupo cero

Lo que nos venden como innovación educativa es algo que ya se probó a mediados de los ochenta -también hay registros de siglos anteriores- en algunos centros educativos y que, por desgracia para los que les gusta vender sus bondades, fue un rotundo fracaso. Sí, hablo con conocimiento de causa, y no de oídas o de personas a las que les dijeron unos que conocían a alguien que alguna vez oyó por ahí… Mi mujer estudió, al entrar en el instituto, en un grupo experimental, denominado grupo cero donde se trabajaba por proyectos, sin libros de texto y con un aprendizaje a base de impulsos muy motivadores. Algo que, de lo bien que fue, cerró al poco por demostrarse que era un completo desastre. Los alumnos pidieron ser cambiados masivamente a un grupo “normal” y los docentes que daban clase a ese grupo, a excepción de ese iluminado que hoy en día vendería libros y daría ponencias a tutiplén, enterraron la experiencia innovadora a unos cuantos metros bajo el nivel del suelo, especialmente avergonzados por haber participado en el experimento.

La verdad es que no me acordaba, hasta hace unos días, en los que ha salido tangencialmente en una conversación en Twitter, acerca de “nuevas y revolucionarias” metodologías educativas que salen, un día sí y al otro también, en los medios y las redes sociales. Algo que me ha hecho recordar que mi mujer, también docente, al igual que gran parte de mi familia, me habló hace tiempo de esa experiencia. Bueno, más que recordar hizo una retrospectiva de lo que supuso ese invento milagroso que ahora nos están vendiendo como la solución a todos los problemas educativos. Vuelvo a repetirlo. No hablo de oídas, hablo de lo que vivió -y según ella, padeció- mi mujer. Un brindis al sol que se montó para modernizar las estrategias educativas en un momento en el que era habitual, al igual que lo ha sido siempre para algunos, hacer tonterías y experimentar con los chavales cual conejillos de indias. Tonterías que, en el caso de mi mujer, tan solo le sirvieron para perder un año y tener que ponerse las pilas en segundo de BUP porque, sinceramente, entre lo que hizo en primero de BUP y nada iba una línea tan fina que no existía. Eso sí, todo muy pensado para que el alumno no se estresara, tuviera un paso de EGB a BUP lo menos traumático posible y, cómo no, pensando en la necesidad de mejorar un sistema retrógrado que llevaba funcionando demasiado tiempo en nuestro país. ¿A alguien le suena el discurso anterior? Pues sí, no hace falta ser muy listo para leer el mismo discurso, instrumentalizado o no por las TIC, en la mayoría de disertaciones acerca del cambio educativo.

De grupos cero ha habido toda la vida. Lo de que uno quiera obligar al personal a estar sometidos de forma permanente a las iluminaciones de uno (o de varios en formato colmena) es algo que ya está muy visto. Lo que pasa es que ahora lo anterior vende y antes solo era una cuestión de fe o misticismo en diferente grado. Algo que quizás hizo que los experimentos, al poco, se eliminaran de los centros educativos en los que se habían implementado. Ahora, como ya sabemos, mientras se siga vendiendo determinada praxis educativa, avalada por estudios tan poco serios como los inexistentes de antes, van a seguir cometiéndose atropellos en diferente grado con alumnos que, lamentablemente, siempre son los perjudicados del asunto. Y esos experimentos tienen mucho más recorrido. Algo que implica que la afección sobre el alumnado va a ser mayor.

No es que antes hubiera menos “innovaciones” de esas que solo serían, como mucho, lícitas con gaseosa. La única diferencia es que antes no había redes sociales.

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Beatriz
Beatriz
7 months ago

En educación no hay recetas, cada contexto y época es un mundo. Yo también me eduque en un instituto experimental, sin libros, ni fichas y la experiencia fue muy buena. También soy profesora, como mi madre, mi marido, mi hermana, y muchos de mis cuñados. Siento que a tu mujer no le sirviese, pero tanto a mis compañeras y compañeros como a mí nos fue muy bien. De ese grupo salieron profesionales de muchos ámbitos (médicos, filósofos, abogados, ingenieros, artistas…). Un saludo. Beatriz.

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