Las 10 excusas de algunos para tapar el desastre de PISA

Los datos de PISA han certificado lo que cualquier profesor a pie de aula lleva años gritando en el desierto. La comprensión lectora está por los suelos, el nivel matemático se ha despeñado y tenemos a miles de chavales en 4º de la ESO incapaces de articular un razonamiento lógico mínimo tras diez años de escolarización obligatoria.

Ante semejante catástrofe, lo lógico en cualquier país serio sería dimitir, hacer autocrítica y frenar en seco esta deriva. Pero en España, nadie activa protocolos de rescate académico; se activa la máquina de fabricar excusas.

Llevamos días asistiendo a un espectáculo bochornoso en redes sociales, columnas de opinión y tertulias. Los mismos iluminados que han cobrado por diseñar, imponer y aplaudir cada una de las ocurrencias pedagógicas que nos han traído hasta este abismo, se atropellan ahora para convencernos de que la culpa es del empedrado. Es que lees o escuchas algunas excusas de algunos, a veces en prime time de algunos medios de comunicación, y no sabes si te toman por gilipollas o realmente se creen las gilipolleces que están soltando.

Para que no te engañen los trileros de la neolengua, aquí tenéis el catálogo completo de las excusas clásicas de siempre del descaro de algunos recién salidas del horno, diseccionadas una a una. Últimamente estoy con las listas, pero el temita se las trae. Y así, de forma sencilla, podéis detectar a los que quieren seguir empeorando el aprendizaje del alumnado con sus batallas culturales sesgadas ideológicamente, sus etiquetas a quienes no piensan como ellos o, simplemente, su falta de escrúpulos tapados por una mezcla a partes iguales de aprovechamiento y cinismo.

Sin más, vamos a ello…

Estamos implantando la LOMLOE y el cambio competencial lleva tiempo.

Algunos están diciendo que «no podéis exigir resultados inmediatos. La escuela española está transitando hacia un modelo competencial (DUA, situaciones de aprendizaje) y PISA nos ha pillado a mitad de camino. Hay que darle tiempo a la ley».

Llevamos transitando a esto que nos dicen desde la LOGSE de 1990. Cambian las siglas de las leyes, cambian los nombres de las editoriales y cambian las plantillas Excel con las que nos obligan a evaluar, pero la música es la misma de siempre. Y la música incide en vaciar el currículum. Pedir más tiempo es la estafa piramidal de la pedagogía moderna. Te piden paciencia mientras sacrifican a otra generación entera de alumnos en el altar del ensayo-error. Cuando pasen diez años y PISA vuelva a hundirse, dirán que la LOMLOE se quedó corta y que necesitan otra ley más.

No entienden lo que leen, pero somos líderes en resiliencia y perseverancia.

Seguro que habéis leído u oído a algunos diciendo que «vale, hemos bajado en matemáticas y lectura, pero los cuestionarios anexos dicen que nuestros alumnos tienen niveles altísimos de perseverancia, resiliencia y bienestar. Y en el siglo XXI, las habilidades blandas (soft skills) son más importantes que entender un texto».

Este es el premio de consolación para los mediocres. Hay que tener la cara de cemento armado para celebrar esto. ¿Perseverancia en qué? ¿En deslizar el dedo por la pantalla de TikTok durante seis horas seguidas? ¿Resiliencia ante qué? ¿Ante el hecho de que les estáis estafando su derecho a la cultura? Vender como un éxito que un alumno de quince años es muy resiliente y empático aunque sea incapaz de comprender una factura de la luz o de calcular el IVA de una factura es un insulto a la inteligencia. La empatía no paga el alquiler, y la resiliencia sin conocimientos sólidos solo sirve para fabricar futuros trabajadores dóciles y precarios que no sabrán ni leer las cláusulas de su contrato laboral.

El problema es que el profesorado se resiste a innovar.

Hay también quienes están repitiendo machaconamente que «PISA evalúa competencias, pero los profesores en España son muy conservadores, siguen anclados en el libro de texto y la lección magistral. Los resultados son malos porque no quieren aplicar las nuevas metodologías».

Se trata de la jugada maestra de algunos. Si la ley ideológica fracasa, la culpa es del docente que no la aplica con suficiente entusiasmo. Es insultante. Los docentes llevan años asfixiados, haciendo cursillos infumables sobre rúbricas, perdiendo tardes enteras redactando situaciones de aprendizaje vacías de contenido y tragando con directrices que prohíben la repetición. Se ha maniatado al docente, se le ha quitado autoridad, se le ha presionado para no poner ceros y, cuando la tarta sale quemada del horno, tenéis la desvergüenza de decir, cuando no dejáis sacarla antes, que la culpa es del cocinero.

Los alumnos españoles no se lo toman en serio las PISA porque no cuenta para nota.

Hay quienes dicen que «a los chavales de 15 años les ponen un examen larguísimo que no influye en su expediente, así que lo hacen a desgana, contestan al azar y hunden la media».

Qué curioso. Debe ser que la desgana es un fenómeno atmosférico selectivo. ¿Por qué los alumnos de Castilla y León, los de Estonia o los de China sí se lo toman en serio? Lo que vosotros llamáis desgana se llama falta de hábito de esfuerzo. Hemos pergeñado una generación en la cultura de que no pasa nada por no trabajar, en la evaluación amable y en la promoción automática con materias suspensas. Ahora les ponemos delante un examen que exige dos horas de atención sostenida y se rinden a los diez minutos. No es que no quieran hacerlo. Es que les hemos atrofiado la capacidad cognitiva de intentarlo.

La escuela no puede hacerlo todo, la culpa es de las pantallas y las familias.

Esto de «no miréis a la administración ni a lo que sucede en las aulas. El problema es sociológico. Los niños están todo el día enganchados al móvil, los padres trabajan muchas horas y nadie lee en los hogares».

Claro. Cuando se trata de justificar talleres de gestión emocional, semanas temáticas y proyectos transversales, se saca pecho diciendo que la escuela educa para la vida y que lo puede curar todo. Pero cuando PISA demuestra el analfabetismo funcional, entonces la escuela pasa a ser una víctima impotente del sistema. Precisamente porque en muchas casas no hay libros ni tiempo, la escuela tiene la obligación moral y sagrada de ser el único lugar donde ese niño apague el móvil, haga silencio y se enfrente a la complejidad de un texto. Rendirse al entorno es traicionar la esencia misma de la educación.

Un examen estandarizado castiga la diversidad de nuestras aulas.

Seguro que habréis oído estos días el «no se puede medir con la misma vara a todo el mundo. PISA estandariza, y nuestro sistema apuesta por la atención a la diversidad y los ritmos individuales de cada alumno».

El alfabeto está estandarizado. Las operaciones matemáticas básicas están estandarizadas. La capacidad de comprender una frase con sujeto, verbo y predicado está estandarizada. Escudarse en la diversidad para justificar que un chaval salga del instituto sin saber interpretar un triste gráfico es condenarlo a la exclusión social. La verdadera diversidad bien atendida exige recursos y hacer bien las cosas, no condescendencia ni rebajas de nivel.

PISA está sesgada culturalmente y castiga a los países mediterráneos.

La verdad es que haber leído estos días que «los informes PISA están diseñados desde una óptica anglosajona y fría que no entiende nuestra riqueza cultural, nuestra capacidad comunicativa mediterránea ni nuestra forma de socializar» me ha parecido la guinda del pastel del despropósito.

Se trata del chovinismo más paleto y ridículo. Resulta que redactar una ecuación o entender la relación causa-.efecto en un texto informativo es una conspiración de la pérfida Albión contra los países mediterráneos. Las matemáticas y la gramática son universales, por mucho que algunos pretendan disfrazar la carencia de competencias básicas con coartadas identitarias de caspa y pandereta.

Los ítems de la prueba no reflejan lo que se da en clase.

Seguimos con otra de las justificaciones del descalabro de algunos de estos días. «Las preguntas de PISA son rebuscadas, abstractas y de opción múltiple con trampa; no evalúan los contenidos curriculares reales que estudian nuestros alumnos en los institutos españoles».

Si no evalúan lo que se da en clase, la pregunta que deberíamos haceros es tremenda. ¿Qué demonios estamos enseñando entonces en los institutos? Porque PISA evalúa competencias funcionales básicas para desenvolverse en la vida adulta. Si los despliegues curriculares de la LOMLOE están tan despegados de la realidad que un alumno no sabe aplicar lo aprendido a un gráfico cotidiano, el problema no es de PISA. Es que el currículo es una mierda.

Hacer una media nacional de PISA es injusto porque compara realidades autonómicas muy dispares.

Hay quienes dicen que «no se puede meter en el mismo saco a comunidades con renta alta y baja, ni comparar regiones con modelos lingüísticos complejos con territorios monolingües».

El escudo autonómico para proteger el desgobierno. Cuando España entera sale mal parada, la culpa es de la media global; pero cuando se analizan los datos por CCAA, se ve claramente que las autonomías que mantienen la exigencia, los temarios estructurados y el respeto al esfuerzo lideran la tabla, mientras que los laboratorios de los ámbitos, los proyectos a tutiplén y el vaciamiento de contenidos se despeñan por el barranco. La geografía no explica la ignorancia. La explican los decretos educativos que se firman en los despachos de cada Comunidad o en el propio Ministerio.

Las notas no importan; lo relevante es el desarrollo integral del individuo.

Y la última aberración de algunos. «Estáis obsesionados con los rankings, las notas y la competitividad numérica. La escuela no debe ser una fábrica de exámenes ni evaluaciones, sino un espacio para construir ciudadanos felices y críticos con el entorno».

El mantra cuqui definitivo para blanquear la miseria intelectual. Llamar obsesión por los rankings a pretender que un chaval de quince años sepa leer de corrido y hacer una regla de tres es de una caradura insoportable. No hay nada menos crítico que un ciudadano analfabeto funcional. Es carne de cañón para el bulo, la precariedad y la manipulación política. La verdadera emancipación y el verdadero pensamiento crítico nacen del dominio riguroso de los saberes, no de la autoindulgencia buenista que os permite justificar cualquier fracaso con tal de no trabajar.

Lo diré alto y claro para que los inquisidores de las redes sociales, que ya están preparando el adjetivo de profesaurio o facha, tomen nota. Algunos no queremos volver a la EGB. No tenemos nostalgia de encerados verdes. Lo que queremos es que nuestro sistema educativo y el aprendizaje de nuestro alumnado sea el mejor posible.

Algunos queremos una escuela que sea un auténtico ascensor social, blindada contra la ignorancia, donde se respete al que enseña y se exija al que aprende. Todo lo demás son excusas de personajes que no pisan un aula ni por equivocación. Y si la pisan, tienen tanta ideología en la cabeza, que es imposible que comprendan que están arruinando la vida de generaciones.

Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.

¿Te ha gustado el artículo? Apoya mi trabajo invitándome a un café.

Support me on Ko-fi

Descubre más desde XarxaTIC

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicaciones Similares

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *