El gran saqueo del Máster de Secundaria
Si hay un atraco con sello oficial y bendición ministerial en este país, es el Máster de Formación del Profesorado (el antiguo CAP reempaquetado con lacito para cobrarlo a precio de oro). Nos venden la moto en los medios de que faltan miles de profesores de Matemáticas, Tecnología o Lengua en los institutos de toda España, pero la realidad es que han montado un peaje de casta, obsceno y descarado, diseñado únicamente para llenar las arcas universitarias a costa de la desesperación de miles de graduados.
Llevamos años viendo cómo las bolsas de trabajo están tiritando y las vacantes se quedan desiertas semana tras semana. Pero cuando un graduado decide dar el paso para dedicarse a la docencia, se topa de frente con la primera gran muralla. Estoy hablando de la escasez artificial de plazas en la universidad pública y el pasaporte de pago obligatorio en la privada.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez en la salvajada de dinero que mueve esta broma al año?
Estamos hablando de un mercado cautivo de decenas de miles de estudiantes atrapados cada curso. En la universidad pública, las plazas se agotan en tres minutos y entre nota de corte y sorteo, miles se quedan fuera para un título que no deja de ser un mero trámite administrativo. ¿Qué hace el alumno que se queda fuera pero necesita el papel obligatoriamente para poder presentarse a las oposiciones o trabajar en la concertada? Irse a la privada y aflojar entre 4.000 y 8.000 euros a tocateja.
Vamos a hablar de pasta sin rodeos y a desglosar los números de este negocio redondo que nadie se atreve a fiscalizar. Porque aquí no hay investigación, no hay laboratorios y no hay instalaciones costosas. Hay un margen neto de beneficio puro y duro.
A veces no hace falta que podamos hacer números complicados. Hagamos la cuenta de la vieja de lo que cuesta montar un solo grupo de 50 alumnos en una universidad privada. Permitidme desglosarlo y recordaros que más del 90% del alumnado lo hace online…
- Ingresos por aula (50 alumnos x 6.500 € de matrícula media)… 325.000 euros.
- Gasto en profesorado (4 o 5 contratados a precio de saldo)… 15.000-20.000 euros al año en total.
- Gasto en plataforma y gestión burocrática… tirando por lo alto, unos 10.000 euros.
- Gasto en tutorías de prácticas… CERO EUROS.
Y aquí es donde entramos en el capítulo más sangrante, hipócrita y vergonzoso de toda esta comedia. La colaboración necesaria de los propios docentes de Secundaria.
Las universidades, tanto públicas como privadas, se embolsan millones de euros sin despeinarse porque los institutos -normalmente públicos- les hacen el trabajo sucio gratis. Los profesores de instituto aceptan tutorizar a los alumnos en prácticas a cambio de una absoluta miseria. Bueno, más que una miseria, por cero euros y un certificado inútil que vale una décima en el concurso de traslados. Les regalan sus aulas, su tiempo, su paciencia y su trabajo a unos chiringuitos universitarios que se están forrando con su colaboración.
Como resultado empresarial, estamos hablando de un beneficio bruto que supera el 85% por grupo para las universidades. Un pastel de más de 100 millones de euros anuales movidos por un título cuya única función es expedir un papelito. Dinero fresco, sin riesgo de impago y con clientes cautivos.
¿Y qué recibe el estudiante a cambio de este atraco a mano armada? La nada absoluta.
Un año entero tirado a la basura tragando literatura pedagógica de laboratorio, redactada por teóricos de salón que jamás han tenido a treinta adolescentes hormonados a punto de quemar el aula un viernes a última hora. Te enseñan a rellenar rúbricas infames de cuarenta páginas, a redactar objetivos con terminología pija y a diseñar unidades didácticas utópicas para un país que no existe. Pero nadie te enseña qué hacer cuando un chaval te amenaza, cuando la plataforma oficial se cae en mitad de la evaluación o cuando tienes que gestionar a tres alumnos con necesidades especiales sin un solo apoyo en el aula.
Es una estafa piramidal institucionalizada. Las públicas restringen plazas para no gastar recursos. Las privadas abren la manguera de plazas a precio de oro para hacer caja. Las administraciones miran hacia otro lado… y los docentes de trinchera les regalan la infraestructura para que hagan el negocio del siglo.
Se les llena a algunos la boca hablando de la falta de vocación y de la escasez de docentes, mientras mantienen un filtro económico clasista que deja fuera a quien no tiene miles de euros para comprar la bula.
El Máster de Secundaria no es excelencia pedagógica. Es un impuesto revolucionario, un peaje de entrada, un negocio podrido y una vergüenza en la que todos, por acción u omisión, estamos pringados hasta el cuello.
No os preocupéis, que por mucho que lo que escribo lo sepamos todos, el máster va a continuar. Y, permitidme intuir que, en poco, va a pasar a convertirse en un máster más largo, con mayor beneficio para las universidades. No debemos de olvidar que uno de los nichos de negocio, más económicos de montar y más baratos de mantener, es la expedición de certificados de formación (estoy hablando de certificados o títulos, no de dar habilidades y capacidades a los que los cursan). Un negocio que mueve cientos de millones cada año. Y ya sabéis que el dinero, en esta sociedad, que ve sin sonrojarse cómo algunos sin ningún tipo de cultura ni formación, generan miles de euros al mes diciendo o haciendo auténticas chorradas como supuestos creadores de contenido, es lo que más se valora.
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Tu definición del máster en secundaria como «estafa piramidal» es de una precisión demoledora. Una vez más ha sido un placer doloroso leer tu reflexión. Gracias, Jordi.
Ojalá no fuera tan doloroso lo que está pasando en educación. Gracias a ti por pasarte por aquí.
Tal cual! Y con grupos muuuucho mayores en algunos casos. Casi todo beneficio! LLamarlo impuesto revolucionario es poco. Para completar el cuadro, muchos de quienes lo imparten no lo han hecho!!! Yo lo hice en Lenguas extranjeras y ohhh sorpresa! Ninguno de los ponentes sabía una palabra de ninguna, era de verguenza ajena. Este sistema hace que florezcan universidades privadas (en lo que va de siglo, a ritmo de una por año, por ninguna pública) y que no haya profesores en muchas especialidades. Porque es un primer filtro muy selectivo, no todo el mundo tiene un año y unos 10.000 euros disponibles (si hay varios exámenes presenciales los sábados y tienes que desplazarte, pagar hotel, … ) para esta «brincadeira».
Te compro el concepto de «brincadeira» para relacionarlo con el máster. Gracias por comentar.
Jordi, en educación primaria tenemos una carrera universitaria pensada en dos vertientes: la parte de adquisición de conocimientos académicos, y la parte de prepararnos para el aula.
Y la parte de adquisición de conocimientos académicos cojea bastante, lo reconozco. Hay docentes de primaria muy mal formados en conocimientos, y esto se debería solucionar.
En secundaria ocurre lo contrario, se nutre de personas cuya titulación no está pensada para dar clase, y eso también es un problema.
En secundaria los docentes en temas de tratos con alumnado están peor formados. Y la propia actitud ante una formación docente no es la misma que en primaria, más que nada porque cuando estudiasteis vuestras titulaciones iniciales nunca pensasteis ser docentes.
No se puede pretender estudiar ingeniería y pretender entrar en un aula a dar matemáticas sin ninguna formación adicional.
¿La formación adicional no funciona? Te compro el argumento, pero no se debe suprimir, se debe mejorar.
Yo hice el CAP, y era un cachondeo, un cursito de unos meses, en el que todo el mundo iba enfadado porque «yo soy biólogo, que me vas a enseñar tú a mí». Y los docentes del CAP por no discutir con estos alumnos, levantando la mano en ese curso. ¿Qué ocurría? Qué los alumnos se enfadaban más: «Lo que yo decía, no sirve para nada, es hacer acto de presencia y nos aprueban a todos».
Ahora han hecho un máster, y las quejas son las mismas.
Estoy de acuerdo con que es una vergüenza que no haya suficiente plazas públicas, pero me temo que si las hubiera, en secundaria seguiríais enfadados con el máster, porque el problema de fondo es que no os gusta que después de una titulación bastante dura, «os pidan cosas de educación».
PD: en primaria también formamos «gratis» a los de prácticas.
Hola Miguel. Permíteme que te ponga muchos peros a tu argumentación. Nadie dice que no sea necesaria una formación en didáctica, normativa y gestión docente para el profesorado de Secundaria. Lo que quizás sería más interesante es que dicha formación se diseñara desde quienes conocen bien los centros educativos de Secundaria y se estableciera, un modelo que, al igual que en otras profesiones, permite esa formación pagando al alumno en centros específicos con mentorización posterior. Me estoy refiriendo a escuelas judiciales, policiales, etc. Claro que puede mejorarse la formación inicial, pero ni como se está haciendo ni con la propuesta descabellada de establecer un grado en Educación Secundaria. Magisterio está hecho unos zorros. Como para permitir que sean los docentes de ahí los que gestionen cómo dar clases en Secundaria. Un saludo.