¿Dónde están las nuevas metodologías educativas con nombres raros?

Ahora que nos habíamos acostumbrado, cada cierto tiempo, a la irrupción de una nueva metodología, resulta que los innovadores se han puesto de huelga y están retrasando, al igual que sucede en el cine o en la publicación de determinadas novelas la iluminación que comportará, para el pobre docente de a pie, la existencia de un nuevo vocablo de moda. Incluso nos estamos encontrando a profesaurios que, a la vista de no existir competencia, se están envalentonando. Y eso no puede ser. No puede ser que en educación se vuelva a hablar de memorización, trabajo y esfuerzo. Nos quitáis a la mayoría de gurús. Nos silenciáis a otros. Incluso habéis tenido la desfachatez de cargaros a Ken Robinson. Esto no puede ser.

Mucho ABP, Visual Thinking, Flipped Classroom y ahora nada. Salvo cuatro que siguen haciendo revival de innovaciones rancias porque, como uno sabe bien, la innovación va de la mano con la motivación, el empoderamiento y el onanismo. Algo que en estos últimos tiempos se encuentra sin la pata de la nueva metodología, con ese nombre raro, normalmente en inglés, que hacía que todos pudiéramos incorporar una nueva palabreja a nuestro diccionario eduinnovador. Qué tiempos aquellos. Qué tiempos en los que molaba ver como a un esquema de toda la vida le llamaban Visual Thinking. Qué tiempos los de los flippeds. Qué tiempo las de las sandías. Ahora, ni tan solo nos quedan las competencias básicas o claves que, al igual que los unicornios, jamás han existido. Nos estamos aburriendo. Ya nos hemos pasado todos los niveles de la innovación del 2020. Necesitamos carne. Bueno, tofu para ser inclusivo con los veganos.

Pero es que ni innovaciones metodológicas ni nuevas empresas punteras en el sector. Genially se está volviendo más caduco que Prezi. Classroom no ha evolucionado desde hace meses. Ni tan solo las videoconferencias han sido capaces de sacar una metodología asociada a su uso. Se está perdiendo todo lo bueno de Twitter y del resto de las redes sociales. Ni aparecen más magos ni gente que hace chorradas en sus clases, distribuidas muy alegremente por las redes. Es que me voy a quedar sin argumentos para futuros posts. Necesito con urgencia que me den de comer esos que, hasta hace nada tenían una producción ingente de palabrejas im-presionantes.

Estoy triste. Ya es suficientemente jodido vivir en pandemia para que, además, no haya nadie al que se le ocurra un nuevo nombre. Es que ni las tazas de Mister Wonderful evolucionan. Estamos en un sinvivir. Algunos, entre los que me encuentro, necesitamos iluminación. Y es algo que os pido humildemente desde aquí. Iluminadnos. Haced que recemos a una nueva metodología con nombre raro. Creo que ya toca. Es tan simple como coger el Scrabble y mezclar unas cuantas fichas. Lo que salga me vale.

Hoy el culpable de este post es José Manuel. Sí, iré poniendo los culpables que me dan ideas. Por cierto y como curiosidad, los dos últimos culpables son maños. Ahí lo dejo 😉

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Xavier
7 months ago

Parcial. Razón en la deriva. Diseñar pedagogía sigue el patrón de la política. Educar es instruir. Sin autonomía profesional no existe cierta construcción del conocimiento.

Adrián PeralesAd
7 months ago

Déjalos ahí tranquilitos, que a lo mejor hasta nos dejan trabajar.

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