La plebe es aquel colectivo heterogéneo de ciudadanos que, frente a diferentes castas (eclesiástica, empresarial, noble, política, etc.), se debe tener contenta mediante determinados discursos, subvenciones muy básicas o determinados servicios de entretenimiento. Sí, el panem et circenses de toda la vida.

Ayer conocimos a una señora de la casta, con emolumentos pagados por el erario público que, de buena mañana tuiteó una imagen de un bonito amanecer mientras el vehículo en el que, según ella iba de copiloto, excedía con creces los límites de velocidad. Lo de siempre… dinero en paraísos fiscales, leyes que solo sirven para la plebe y modelos de vida solo al alcance de unos pocos. Sanidad privada o con plantas en la pública cerradas a cal y canto para ser tratados preferentemente y centros educativos para sus retoños. Y un bonito discurso acerca de que todos somos iguales. Bueno, debe haber unos más iguales que otros…

En educación nos están vendiendo un determinado discurso que, curiosamente no aplicará jamás para sus hijos. El límite de plazas en la Universidad pública no tiene importancia para ellos porque tienen dinero para que estudien sus hijos, o bien aquí en una privada o bien para enviarlos allende de nuestras fronteras. Es que hasta el propio Rey da ejemplo enviando a su hija fuera de nuestro país a un centro educativo elitista. Va, que si queremos ahondar en el despropósito, solo hace falta ver cuántos hijos de políticos estudian en la pública. Pocos. Muy pocos. Y si estudian en alguna pública, lo hacen en esas que, curiosamente, también tienen grupos segregados o en zonas donde la tez más morena que se ve es la de algún padre que sale de su sesión de rayos UVA.

La educación pública es para la plebe. Bueno, a algunos se les consiente que matriculen a sus hijos en las concertadas cutres. Sí, esas que solo obligan a pagar una miseria. Así se libran de inmigrantes pobretones y conciudadanos del terruño que no llegan a fin de mes. Les damos un poco de cuerda para tenerlos contentos. Es que la política educativa de los conciertos no está solo para beneficiar a las organizaciones y empresas que hay tras los mismos. Están para disimular un poco. Es que algunos saben disimular. Otros se compran un chalet huyendo de su barrio cuando empiezan a trincar pasta. Ojo, trincar no es robar. Trincar es ganar más dinero del que uno se merece por el trabajo que hace. No creo que haga falta daros nombres.

¿Dónde ha estudiado la Ministra de Educación? ¿Dónde lleva a estudiar a su retoño? Joder, es que blanco y en botella. No está para legislar para la plebe (mucha de la cual vota a su partido). Está para legislar para su casta. Su casta no son los pobres a los que solo se les va a pedir voto cada cuatro años. Su casta son sus vecinos, los que tienen su nivel adquisitivo, los que se mueven en su sociedad. Su sociedad no es la del resto. A ver si nos enteramos de una vez.

Lo mismo con la FP. Mucho potenciar la FP y yo no creo que ninguno de los magnates de nuestro país lleve a su hijo/a a estudiar FP. La FP es para los pobres. O para los cuatro gatos de ese estatus que, por problemas varios, han visto obligados a matricular ahí a sus hijos. Todos esos hijos yendo a clases de inglés fuera del horario y a complementar las asignaturas que no entienden. Para ellos el dinero es muy diferente que para el resto de mortales.

El problema fundamental no es que la casta haga discursos para la plebe. El problema es que la plebe, si en alguna ocasión ha levantado la cabeza, se la ha guiado por el sitio interesado por el que, parte de esa casta (por enemistad con otra parte de la casta) ha querido llevarle. Que nadie se olvide de las Guerras Mundiales ni de la Guerra Civil de nuestro país. La casta siempre ha seguido siendo la misma. No es un tema local. Es un tema global aunque, por desgracia en el país de la piel de toro, es todo mucho más descarado.

Vosotros antes de tomar una decisión para vosotros o vuestros hijos pensad en qué hace la casta. Y haced lo mismo porque, sinceramente es ser de muy estúpido pensar que la élite quiere lo peor para ellos o sus hijos. Tener un coche y un sueldo no del todo mal a fin de mes no te hace casta. Es algo mucho más complejo y que, de forma general, tiene muy poco que ver con la ideología a la que todos acudimos para posicionarnos sobre determinadas cuestiones.