¿Por qué los docentes debemos estar continuamente justificando nuestros derechos laborales?

Último día con alumnado. Bueno, más bien con una minoría de alumnado que, curiosamente, en algunos casos, coincide con alumnado que no había pisado el centro educativo en meses. Es lo que tienen estas fechas y un calendario escolar demencial. Sí, el tema del calendario escolar es algo que alguien, en algún momento, debería revisar y modificar. Trimestres variopintos a nivel de número de días, en función de festivos que distan mucho de ser lo mejor para el aprendizaje del alumnado.

Pero no quiero entrar a fondo en lo anterior. Creo que ya he hablado de eso en alguna ocasión o, a lo mejor lo he soñado. Quién sabe. Hoy no ha sido un buen día para mí y en los últimos tiempos se juntan determinadas situaciones personales o de personas cercanas. Y eso, ya teniendo problemas importantes de memoria, hace que todavía se me acentúen más.

Hoy venía a hablaros de que hoy es un buen día para recordar qué va a pasar a partir de ahora. Lo sé, los que estáis/estamos acostumbrados a salir con personas que no son del gremio (léase docentes) ya lo vivimos habitualmente. Críticas a nuestras vacaciones y a la gran cantidad de días que están los hijos de algunos en su casa. Que no pensamos en que los demás trabajan y que tenemos unas condiciones laborales que deberían ser reducidas drásticamente. Es lo que tiene nuestra sociedad: el pensar, por parte de muchísima parte de ella, que lo importante no es vivir mejor. Lo importante es que los demás vivan peor. Y se alegran. Si hasta hay algunos que, en función de si uno tiene o no dinero, se alegran mucho por su muerte. Están así de enfermos.

Hace tiempo que ya no me pongo a justificar mis derechos laborales. Tampoco uso la muletilla de que las oposiciones y los estudios que permiten presentarse a ellas están al alcance de todo el mundo. Ni tan solo me preocupo, salvo cuando me tocan mucho la moral, de contar en clave humorística los trece meses, que siempre se quedan cortos, de vacaciones. O les digo que mi sueldo, para según dicen tocarme mis partes a dos manos, lo pagan ellos. Ya me he pasado el juego. Aún así, con los años, es imposible que no me entre la risa floja ante tanto ataque gratuito.

Los derechos laborales no deberían justificarse. Los derechos laborales, de todo el mundo, deberían mejorarse. Y a mejores derechos laborales, mejor la sociedad en su conjunto. Es que es de cajón. Algo que no excluye que, si uno hace un trabajo, lo haga lo mejor que pueda. Siendo, claro está, un buen profesional de lo suyo. Exigiéndole, por parte de los que pagan su sueldo (en el caso de los docentes de la pública y en las etapas concertadas de la privada, los ciudadanos) que lo hagan lo mejor posible.

Yo no estoy por la vocación. Estoy por las condiciones laborales y porque, entre muchos trabajos que he podido tener, este me gusta más que otros. No voy a estar justificando mi falta de vocación, mis ganas de vacaciones (al igual que las de cualquier trabajador de cualquier trabajo) o negarme a reivindicar mejores condiciones laborales. Es que ya me resulta tan cansado el haber de hacerlo que, al final, en muchas ocasiones, prefiero callarme antes de soltar ciertas cosas.

Hoy ha acabado el curso en mi Comunidad. Los docentes estaremos hasta el treinta de junio finiquitando ciertas cosas. En julio estaremos a disposición del centro, aunque no sea obligatorio normativamente que vayamos a nuestros centros a mirarnos las caras. Y, tanto julio, como agosto, como el resto del año, por deformación profesional, estaremos analizando en clave educativa (vemos muchas cosas que nos llevamos al aula o miramos cómo adaptarlas para llevárnoslas) lo que nos envuelve. Tenemos un trabajo demasiado absorbente. Algo que, seguramente, pasa en la mayoría de trabajos que ofrecen un servicio público.

En este artículo no justifico ni uno solo de mis derechos laborales. Tan solo exijo respeto para mí y para mis compañeros. Un respeto que creo que nos hemos ganado, al igual que en cualquier profesión, la inmensa mayoría de trabajadores.

Sin más, tan solo desear suerte a los miles de opositores y aciertos a los tribunales que, en estos días, van a estar en las oposiciones docentes. Y mucha salud y mejoras laborales para todos los trabajadores de cualquier ámbito porque, al menos para mí, cuando todo va a mejor, todos nos beneficiamos de ello.

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