Hoy tengo reunión en mi centro, como parte del equipo impulsor, para hablar con una «experta» acerca del Plan de Digitalización de mi centro educativo. La primera reunión, supuestamente, con el mentor digital asignado a nuestro centro desde septiembre. Sí, estamos en mayo. Un plan regado con millones de fondos europeos y con miles de docentes liberados para que, dentro de sus atribuciones, ayuden a los centros a emprender el camino de esa digitalización. Bueno, más que dentro de sus atribuciones, es la única atribución que tienen.

Conozco a la muchos del centenar que han sido elegidos, mediante un proceso muy chusco (si es que ha existido), por mi administración para llevar a cabo esa formación e información. Ni saben de TIC, más allá de saber usar un Genially o ser usuarios básicos de alguna otra aplicación, ni tienen demasiada idea de cómo debe diseñarse un plan efectivo para un cambio sistémico como el que debería implicar ese cambio formal. Soy de los que sí que creen que es necesario diseñar un proceso para reconvertir los centros educativos en centros competentes digitalmente. Pero esto no pasa, ni por estos «expertos» ni por el modelo de formación que se ha implantado. Un modelo de formación que sigue las mismas líneas estratégicas que el modelo de formación en competencia digital que sale desde el momento del boom del concepto. Y la mayoría del profesorado sin ser competente. Sin serlo por dos motivos: porque no encuentran mejora en su práctica docente siéndolo o bien porque, como es habitual, la planificación de ese modelo dista mucho de ser compatible con sus necesidades.

Somos muy pocos los que podríamos llevar a cabo un proceso de digitalización de un centro educativo. Sí, me incluyo. Reconozco mis múltiples limitaciones pero también sé mis puntos fuertes. Uno de ellos, aunque no os lo creáis, es la capacidad de diseñar modelos de digitalización eficaces. Más allá de las herramientas que puedo o no conocer. Sé por dónde debería ir ese modelo y quizás podría saber cómo adaptarlo pero, también tengo muy claro que sin ninguna hora de reducción en mi centro, demasiado hago para ayudar en esto. Como he dicho siempre, hace mucho que mi altruismo educativo se apagó. Y para diseñar estas cosas o impulsar un proceso tan grande, como el que supone la digitalización, se necesitan horas y recursos para poderlo hacer. El problema es que los que tienen horas normalmente no saben y los que pueden dotar de recursos (no estoy refiriendo a tecnológicos, porque la tecnología es una pequeña parte del concepto de digitalización) no lo hacen. Eso sí, gastan fondos europeos, a capazos, en malos diseños. Diseños que, por cierto, vienen del propio Ministerio de Educación con transferencias a las Comunidades. Yo, sinceramente, no sé a qué está jugando el INTEF. El INTEF, para aquellos que no lo sepáis, es el organismo que se encarga del diseño de las líneas maestras del proceso de digitalización en nuestro país y que se adapta en las diferentes Comunidades.

Crear un documento titulado Plan Digital de Centro no sirve de nada. Que venga alguien a venderte las bondades de la tecnología, te hable de conceptos que desconoce o, simplemente, te diga cómo debes digitalizar un centro que desconoce, no tiene mucho sentido. Lo lógico sería que hubiera, al menos en los primeros años del proceso de digitalización, un responsable de zona, con una gran capacidad, tanto tecnológica como de gestión y normalización de procesos, además de una persona, a tiempo completo y formando parte del equipo directivo, cuya función fuera la de pilotar este cambio. Es que hacer chapuzas, al final da como resultado chapuzas. Chapuzas como las que ya venimos sufriendo desde hace mucho con políticas de digitalización (que tiene muy poco que ver con tecnificación) que no acaban, a pesar de meterle millones de euros, saliendo como tocaría.

Quizás a nadie le interese, salvo a cuatro ilusos, digitalizar un centro educativo en cuanto a metodologías y funcionamiento (tanto pedagógico como administrativo). Quizás nadie se esté planteando que digitalizar un centro es más que ir cuatro a vender qué debería hacerse, sin saber, en la mayoría de ocasiones, ni qué venden ni cuál es la realidad que pretenden transformar. Quizás es que, desde el 2009, con el plan Escuela 2.0, no hemos aprendido nada acerca de cómo hacer las cosas en referencia a las TIC. Quizás, y solo quizás, no haya nadie comandando este barco y haya demasiados poseedores de timones que es imposible que se acaben coordinando para llegar a buen puerto.

Repito: estoy convencido de la necesidad de digitalizar los centros educativos. Discrepo mucho de las formas en qué se está haciendo esa digitalización y de la capacidad de las personas que han seleccionado para ayudar en esta transición digital. No solo de la capacidad de esas personas. De la capacidad de los que han realizado el diseño de ese proceso de digitalización. Un proceso que, aunque sea pesado, insisto en que poco tiene que ver con las herramientas y dispositivos tecnológicos porque digitalizar es otra cosa. O es lo que debería ir antes de empezar a suministrar herramientas y dispositivos.

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