Uso la IA para el blog… pero no para lo que os pensáis
Llevo tiempo dándole vueltas a si escribir esto o no. No porque tenga nada que ocultar, especialmente porque a estas alturas de la película y durante casi veinte años escribiendo en varios lugares, sería absurdo. Más bien porque sé perfectamente cómo funcionan según qué debates en redes. Debates en blanco o negro, conmigo o contra mí, tecnofilia o tecnofobia. Y la realidad, como casi siempre, está en medio.
Voy a confesaros una cosa. Sí, uso la IA. Y no, no la uso como muchos estáis pensando.
Tengo suscripción a varias herramientas. He trasteado con modelos distintos, comparado resultados, probado límites y también me he llevado decepciones. Entre ellas, las que prometen ser «indetectables» (ninguna lo es del todo) o las que presumen de ser más listas que nadie. En el día a día, acabo pasando por varias. Unas veces por curiosidad, otras por contraste, otras simplemente porque me apetece ver cómo responden a lo mismo. Grok, Gemini, ChatGPT… todas tienen sus cosas. Y todas fallan. Mucho.
Pero vayamos a lo importante. No uso la IA para escribir los artículos de este blog. No lo hago porque, sencillamente, no tendría sentido. Este espacio tiene algo que, al menos para mí, es irrenunciable… ser yo mismo. Con mis manías, mis filias, mis fobias y, sobre todo, mis imperfecciones. Si delegara eso en una máquina, ¿qué quedaría? Un texto correcto, probablemente bien estructurado, quizá incluso brillante en apariencia… pero vacío. Intercambiable. Sin alma.
Y eso es justo lo que me preocupa de lo que estoy viendo últimamente.
Cada vez hay más artículos sobre educación que huelen -y mucho- a IA. Textos que repiten lugares comunes, que no arriesgan, que no se mojan, que parecen escritos para no molestar a nadie. Piezas perfectamente «optimizadas» para que puedan viralizables pero completamente olvidables. Y sí, sé que muchos de esos textos están generados, total o parcialmente, con inteligencia artificial.
Me parece una auténtica pena porque la educación no es un tema neutro. No es un listado de consejos genéricos ni un recopilatorio de «5 claves para mejorar el aula en 2026». La educación es conflicto, es contexto, es experiencia vivida. Y eso no se puede sintetizar con prompts bien afinados.
Ahora bien, que no use la IA para escribir no significa que no la use. La uso, y bastante. Jordi… nos has caído muy bajo…
Pues no. La uso para algo muy concreto… evitar el síndrome de la página en blanco. Hay días en los que me siento delante del teclado y no sale nada. Ni una idea. Ni un enfoque. Ni una chispa. Y ahí es donde la IA me resulta útil. Le pido sugerencias de temas, enfoques posibles, preguntas que podría plantear. No para copiarlos, sino para romper el bloqueo inicial.
Es como tener a alguien al lado lanzando ideas, algunas malas, otras peores… y de vez en cuando alguna que te hace clic. Y con eso ya me basta, porque a partir de ahí, el texto es mío. Las opiniones son mías. Los matices son míos. Incluso los errores son míos. Y eso, en un momento en el que todo tiende a homogeneizarse, me parece más importante que nunca.
No tengo ningún problema en decir que uso IA. Ninguno. Sería ridículo negarlo o esconderlo. Pero sí tengo un problema con cómo se está usando en algunos ámbitos, especialmente en los medios de comunicación que hablan sobre educación. Externalizar el pensamiento es peligroso. Y delegar la escritura -que es, en el fondo, una forma de pensar- todavía más.
Quizá soy un romántico. O un cabezota. O ambas cosas. Pero sigo creyendo que escribir implica algo más que encadenar frases correctas. Implica posicionarse, arriesgar, equivocarse, aprender. Y eso, de momento, no lo hace ninguna IA. Ni falta que hace.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
Descubre más desde XarxaTIC
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
