Test de autodiagnóstico docente

Faltan pocos días para que se acabe el verano y los centros educativos vuelvan a abrir sus puertas. Se nota en el ambiente. Las plataformas informáticas de las Consejerías empiezan a escupir sus primeros errores de código, los grupos de WhatsApp de los claustros resucitan con una cascada de emoticonos de tazas de café y los que van a intentar sacarse un (sobre)sueldo vendiendo humo, ya están apareciendo de nuevo en las redes sociales con sus nuevos cuadernillos digitales (en pdf o canva), a un módico precio, para el nuevo curso.

Para calentar motores antes de la primera reunión de claustro, he preparado un test de autodiagnóstico. Lee las situaciones, identifica tu respuesta habitual y descubre en cuál de los tres perfiles de la fauna escolar te ubicas este inicio de curso.

En la reunión de reparto de grupos y horarios.

A) El Creyente. Pide amablemente la tutoría de 2º de la ESO y las últimas horas del viernes porque «así aprovecha para hacer dinámicas de cohesión de grupo mediante la gamificación y el juego de rol».

B) El Pragmático. Aplica la estrategia de pasar desapercibido, acepta el horario que le toque sin protestar y comprueba inmediatamente cuántas sesiones le quedan libres entre semana para encajar la corrección de exámenes sin llevarse trabajo a casa.

C) El Veterano de Guerra. Observa el reparto con una mezcla de piedad y cinismo, sabiendo que da exactamente igual qué grupo te toque… a la tercera semana de septiembre el 40% del horario saltará por los aires por coordinaciones inventadas, sustituciones no cubiertas y charlas de concienciación sobre el uso del plástico.

Ante la llegada de la nueva plataforma informática de la Consejería.

A) El Creyente. Se apunta voluntario para ser embajador digital del centro porque confía en que la nueva aplicación va a agilizar los procesos burocráticos y la comunicación asertiva con las familias.

B) El Pragmático. Se limita a rellenar las casillas obligatorias con secuencias aleatorias de texto o copiar y pegar el mismo comentario para que el sistema le deje guardar el documento y no le salte la alerta.

C) El Veterano de Guerra. Sabe perfectamente que la plataforma colapsará el primer día de clase a las nueve de la mañana, no volverá a estar operativa hasta noviembre y a mitad de curso la Consejería anunciará un nuevo contrato millonario para cambiarla por otra aún peor.

Cuando la administración anuncia una nueva ley o reforma curricular.

A) El Creyente. Se matricula en un curso de 60 horas los sábados por la mañana para aprender a redactar «situaciones de aprendizaje basadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible».

B) El Pragmático. Busca en Google el repositorio de un departamento de otra comunidad autónoma, se descarga las memorias ya hechas, cambia el nombre del centro en la portada y sigue dando su clase exactamente igual que el año pasado.

C) El Veterano de Guerra. Enciende un cigarrillo mental en la sala de profesores recordando que esta otra ley educativa que ve pasar, que las palabras cambian pero la tiza es la misma y que la ley se caducará antes de que alguien en la Consejería lea su programación.

Cuando un alumno interrumpe la clase lanzando una silla.

A) El Creyente. Propone organizar inmediatamente un círculo de restauración emocional para analizar qué necesidad no cubierta ha llevado al estudiante a manifestar su frustración a través del mobiliario escolar.

B) El Pragmático. Aplica el reglamento del centro de forma quirúrgica, abre la parte de incidencias en la aplicación oficial para cubrirse las espaldas legalmente y manda al alumno a Jefatura de Estudios para poder seguir con la clase.

C) El Veterano de Guerra. Mantiene la calma, comprueba que ningún chaval de la primera fila ha sufrido traumatismo craneoencefálico, pide en conserjería que traigan otra silla y anota en su libreta personal… hoy hemos avanzado tres minutos más de temario que el martes pasado.

Frente a la jornada de formación obligatoria de inicio de curso.

A) El Creyente. Saca fotos a la pantalla del proyector donde pone «Gamificación y Neuroeducación en Entornos Disruptivos» y las cuelga en sus redes sociales etiquetando al ponente con la frase… recargando pilas para inspirar a mis alumnos.

B) El Pragmático. Se sienta al fondo de la sala, coloca la libreta en ángulo de 45 grados para que no se vea el teléfono y aprovecha las dos horas de chapa para responder correos pendientes o hacer la compra semanal online.

C) El Veterano de Guerra. Ocupa la silla más cercana a la puerta de salida por si hay una evacuación de emergencia, mantiene la mirada fija en el infinito simulando atención profunda mientras repasa mentalmente la alineación de su equipo de fútbol o la lista de la compra.

Ante el mensaje de un padre a las diez de la noche en la plataforma oficial.

A) El Creyente. Contesta inmediatamente con un párrafo de veinte líneas empatizando con la angustia de la familia y agendando una tutoría presencial para el día siguiente a primera hora.

B) El Pragmático. Ve la notificación en el móvil, no la abre para que no salte el visto y espera pacientemente al martes siguiente dentro de su horario de atención a familias para responder con una frase estándar de tres palabras.

C) El Veterano de Guerra. No ve el mensaje porque desinstaló la aplicación oficial de su teléfono personal hace cinco años y tiene grabado a fuego que la jornada laboral de 37,5 horas se termina cuando cruza la verja del instituto y esa el la hora de series, cerveza o del primer sueño.

En la compra de material escolar para el aula a principio de curso.

A) El Creyente. Se gasta 150 euros de su propio bolsillo en papelería pastel, clasificadores de colores y cartulinas para decorar la puerta de clase creando un entorno acogedor e inspirador.

B) El Pragmático. Se atrinchera en la secretaría del centro el 2 de septiembre para conseguir una caja de rotuladores de pizarra y tres paquetes de folios antes de que se agote el presupuesto del departamento.

C) El Veterano de Guerra. Entra a clase únicamente con una tiza blanca en el bolsillo de la chaqueta, un bolígrafo rojo gastado y la firme convicción de que para enseñar sintaxis o historia solo se necesita una mente despierta y silencio para pensar.

Cuando un alumno exige revisar su examen porque ha suspendido.

A) El Creyente. Aplica una evaluación formativa de rescate dándole la oportunidad de entregar un vídeo de TikTok explicativo para subir esos puntos que le faltan sin frustrar su proceso formativo.

B) El Pragmático. Le saca la plantilla de la rúbrica oficial, le señala con el dedo tres casillas de criterios de evaluación y le demuestra fríamente por qué su examen es un 4,8 indiscutible antes de enviarlo de vuelta a su sitio.

C) El Veterano de Guerra. Le enseña el examen corregido en tinta roja, le explica en treinta segundos en qué ha fallado y le dice con voz pausada… nos vemos en la recuperación.

Ante la propuesta del equipo directivo de abrir una cuenta institucional de TikTok para el centro.

A) El Creyente. Levanta la mano entusiasmado para liderar el «comité de contenidos jóvenes» y se ofrece a ensayar coreografías pedagógicas con los alumnos durante los recreos.

B) El Pragmático. Vota a favor en el claustro para que la reunión termine antes de las dos de la tarde, jurando en silencio que no saldrá en ningún vídeo aunque la Inspección se lo pida por escrito.

C) El Veterano de Guerra. Pide la palabra para preguntar si esa cuenta servirá para arreglar la cisterna del baño del segundo piso o si va a presupuestar el recambio de proyectores rotos desde 2022.

Al cruzarte por el pasillo con un asesor de formación del Centro de Profesorado.

A) El Creyente. Lo saluda con un abrazo, le pide recomendación de su último libro de innovación y le pregunta qué nuevo marco teórico puede aplicar este trimestre.

B) El Pragmático. Le pone una sonrisa institucional, le dice que su charla sobre rúbricas fue muy sugerente y acelera el paso en dirección opuesta simulando una urgencia digestiva.

C) El Veterano de Guerra. Lo mira fijamente a los ojos sin pestañear hasta que el asesor baja la vista, recordando con precisión quirúrgica el año exacto en el que esa persona huyó del aula para no volver a dar clase jamás.

Diagnóstico final…

Mayoría de A (El Creyente). Enhorabuena, todavía conservas la fe de los primeros días. Lamentamos informarte de que el sistema te usará como combustible para quemarte en un máximo de tres cursos.

Mayoría de B (El Pragmático). Has entendido de qué va este negocio. Sabes poner la línea de autodefensa entre tu salud mental y la locura de la administración. Llegarás a junio entero y sin úlcera.

Mayoría de C (El Veterano de Guerra). Eres invulnerable. Has visto caer imperios, metodologías y leyes educativas. Tu cinismo es tu mejor chaleco antibalas. Si la escuela pública sigue en pie, es exactamente por gente como tú.

No me lo toméis a mal, pero necesitaba escribir este tipo de artículo. Además se lo debía a alguien que me lo pidió hace un tiempo por correo electrónico y, por desgracia, hasta hoy no he podido hacerlo. No es solo falta de tiempo. Es falta de inspiración y hoy, por motivos que no pueden mencionarse por razones obvias para cualquiera que las conozca, me ha podido el darle una vuelta a la petición. Espero que te haya gustado y haya satisfecho tus expectativas.

Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.

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