¿Es tan malo querer que mi hija aprenda?
Estoy muy cansado de la evolución, o más bien degradación, de las redes sociales. Especialmente de aquella evolución que, al final, deja como único argumento el ataque ad hominem, el azuzar a la jauría o, simplemente, el crearse cuentas anónimas para atizar a aquellos que no piensan como uno. Debo reconocer que puede ser divertido…
