Toda Europa está apostando por la digitalización de los centros educativos, incrementando el número de horas de asignaturas relacionadas con esa digitalización y apostando por reducir la brecha por sexo en la elección de carreras tecnológicas. En nuestro país, eliminamos la Informática en Bachillerato. Es que no hay forma posible de entenderlo. Menos aún si relacionamos esa «desaparición» (que va a depender de cómo regule el currículo de la LOMLOE cada Comunidad Autónoma) con la desaparición de la carga lectiva de otra de las grandes apuestas europeas: la reintroducción de un currículo humanístico y filosófico en cursos iniciales de aprendizaje. Sí, me estoy refiriendo, por ejemplo a Filosofía. Y no hablo solo de la Filosofía como asignatura. Voy mucho más allá.

En Finlandia están empezando a replantearse el trabajo por proyectos (ahí lo llaman fenómenos) porque han visto que sus resultados caen en picado en todas las pruebas externas e internas. En nuestra vecina Francia, recuperan el álgebra más pura, los dictados, la exigencia y lucha por revertir el modelo competencial que tan interesante nos está resultando últimamente en nuestros lares. Incluso en Alemania están replanteándose el modelo tan ¿exitoso? de Formación Profesional que hemos copiado en la nueva Ley de Formación Profesional. Es que, o llegamos tarde o, simplemente, incorporamos a nuestro sistema educativo todo lo que se ha demostrado un fracaso más allá de nuestras fronteras.

Y no hablo solo del propio sistema en su parte más curricular. Hablo de la concepción de la educación. Incluso los ingleses, más raros que un piojo en un alopécico, están tomando medidas para revertir la situación de segregación escolar que se da en muchas de sus ciudades más grandes, ya que dicha concentración de una determinada tipología de centros educativos estaba conformando ciudades artificiales mediante la concentración de determinadas clases sociales en determinados barrios. Sí, en Inglaterra son muchas las familias que eligen su lugar de residencia en función del colegio al que pueden llevar a sus hijos. La adscripción por zona garantiza el acceso de todo un determinado barrio a determinados centros educativos. Y ahí las políticas no son como aquí, habiendo suficiente en empadronar a los hijos en casa de un amigo o familiar. Ahí ese control es muy estricto y las multas enormes. Algo que están intentando revertir, como he dicho antes, determinados alcaldes ya que hay más poder en la toma de decisiones de los municipios.

Por cierto, aprovechando lo de la toma de decisiones, España es el único país en el que los Ayuntamientos prácticamente no tienen ningún tipo de poder en la gestión educativa de su municipio, salvo pagar el mantenimiento de los colegios de Infantil y Primaria. No pueden adaptar el currículo a sus necesidades, no tienen poder de contratación ni de gestión del personal (salvo servicios de limpieza en esos colegios cuya infraestructura depende de ellos) y, ni tan solo pueden usar los IES para determinadas actividades municipales salvo que pidan permiso a la Consejería de turno.

Podría entrar también en ser el único país sin una política clara de evaluación del sistema educativo, sin la existencia de equipos directivos profesionales (evaluados y cesados en caso de no cumplir los objetivos de su proyecto), sin diseño de formación exhaustiva y controlada tanto en su confección, realización y conclusión, sin equipos transparentes, con nombres y apellidos, de los asesores que deciden qué decisiones van a tomarse en educación y sin, por desgracia, ningún tipo de unión entre docentes que permita luchar por sus derechos salvo alguna pancarta que llevan los cuatro liberados de turno. Un detalle, en la mayoría de países europeos, los sindicatos docentes se subvencionan por parte de sus afiliados y no reciben ni un euro, salvo reminiscencias en algún país ex comunista o cantidades que suponen una mínima parte de sus gastos de funcionamiento, de la administración.

La política educativa en nuestro país es una política muy aislacionista. Aislacionista en el sentido de hacer cosas que no se hacen en países de nuestro entorno, probar cosas que ya han fallado en otros países de nuestro entorno o, simplemente, en tomar medidas que nadie se ha atrevido nunca a tomar. Spain is different. Sí, también en educación. Pero, más allá de leeros este post, os recomiendo que buceéis en las páginas de las diferentes administraciones educativas europeas, leáis lo que se está publicando en esos países y veáis esas grandes diferencias de las que os he hecho un pequeño extracto.

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