Lo reconozco. Soy un gran defensor del modelo colaborativo que hay tras muchas herramientas/servicios que se realizan, por parte de un colectivo más o menos nutrido de personas, y que se distribuyen libremente por la red. Me parece fantástico que la gente comparta altruistamente su conocimiento. Yo, por ejemplo, lo poco que sé, intento compartirlo. Eso sí, como todos los que os pasabais -u os seguís pasando por aquí- habréis visto, he borrado todos los posts que había escrito con fecha anterior a mi nuevo “renacer“. Algo que he podido hacer porque compartía libremente, sin pediros nada a cambio y, por eso, tenía la libertad de poder hacer lo que me diera la gana con todo lo que había escrito. Lo mismo que sucedió con mis libros: o bien podía darlos gratuitamente (como hice una temporada) o ponerlos bajo “donación” obligatoria, tal y como están ahora (enlace).

¿Por qué os digo lo anterior? Pues bien, porque resulta que ayer Epic, la empresa que está tras Fortnite decidió que no permitiría que sus juegos lo hicieran bajo sistemas operativos basados en iOS, como represalia porque los de Apple habían quitado Fortnite de la App Store (noticia). Si a ello le sumamos el gran número de herramientas que han ido apareciendo y desapareciendo en los últimos tiempos, algunas sin ni tan solo dar tiempo para recuperar los materiales que se habían creado o alojado ahí, nos indica que debemos tener mucha precaución antes de ponernos a usar una herramienta/servicio “gratis”. Más aún si dicha herramienta/servicio se va a usar en nuestro ámbito profesional, no vaya a ser que nos encontremos, de un día para otro, sin todos esos materiales que hemos creado con la misma. Es que ya son muchas las herramientas y servicios que han desaparecido en la última década o que, curiosamente, una vez han tenido una masa de usuarios determinada, han obligado a pasar por caja o, en caso contrario, perder todo lo que habías construido ahí.

Para todos aquellos que aún sigan pensando que las empresas, que tienen unos determinados costes de creación y mantenimiento de sus herramientas y servicios, ofrecen gratuitamente las cosas y que, además piensan que van a poder exigirles que mejoren la herramienta según lo que ellos les digan, lamento decirles que, o bien son muy estúpidos, o bien no conocen el modelo de mercado que existe en la actualidad. Si a Google, por ejemplo, le da por cerrar de un día para otro el correo electrónico o su “maravilloso” Google Apps for Education y borrarlo todo, tienen todo el derecho del mundo para hacerlo. Es lo que tiene usar cosas gratis que te prestan terceros. Los terceros pueden prestártelas hasta que ellos consideren. Y, además, en caso de que cierren y pierdas todo lo que tenías ahí, no puedes hacer nada más que ejercer tu derecho al pataleo.

A ver si nos enteramos de una vez… optar por una herramienta informática gratuita, salvo que sea para uso personal o esté suministrada por la empresa en la cual uno trabaja, es una mala opción. Lo mismo que bajarse gratis (o sea “pirateando”) de internet un producto comercial y usarlo en el ámbito profesional. Pero bueno, allá cada cual con lo que hace. Después no lloréis por si os han cerrado la cuenta de vuestra red social u habéis perdido todo el trabajo de todo el año. Es lo que tiene el usar cosas por las que no se paga.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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