Pensando ya en nuevos proyectos…

Como os he estado diciendo estos días, vuelvo al aula. Y, como soy persona de intentar aprender de mis errores, hasta que sepa qué cursos me tocan y la conformación de los mismos, voy a montar las cosas en función del alumnado que tenga. Siguiendo, claro está, el currículo pero adaptando la praxis, como he hecho siempre (con mejor o peor acierto) a ese alumnado que va a tener la desgracia de padecerme.

Y sí, aunque no pienso extenuarme hasta el límite como llevo haciendo últimamente, sí que me apetece retomar proyectos más allá de dar clase. Me apetece dinamizar el foro, aumentar el número de herramientas TIC en el vademécum que creé para la ocasión, meterme con un libro muy (anti)educativo que perpetraremos a medias un servidor y alguien a quien quiero mucho e, incluso me planteo aceptar alguna de las ofertas que me están haciendo para dar formación al profesorado. O quizás, en función de cómo vayan las cosas, acabar de montar el aula virtual que tengo pendiente y hacer cursos motu proprio para docentes. Es todo muy reciente y, por desgracia, cuando se cierra una puerta tiendo a pensar más en qué puedo hacer con otra puerta abierta. Salgo ganando. El daño que algunos se piensan que hacen, se acaba convirtiendo en oportunidades. La verdad es que ha de ser muy triste ver la vida como una eterna visión de ego y venganza. Es que ocupa todo el tiempo y, al final, la casa de uno se queda sin barrer.

Tengo muchísimas ganas de seguir aprendiendo sobre ciertas cosas. A mi ritmo. Sin prisas. Con la ventaja de no tener que estar días doblando horarios con mis compañeros para que ciertas cosas salgan. Como me dijo alguien que, por desgracia, ahora lo está pasando muy mal y que, aunque nos hayamos separado le deseo lo mejor, lo importante es vivir. Y ahora voy a vivir gestionando, al menos durante un tiempo, esos momentos que necesito para mí y para mis cosas.

Desde que algunos saben por las redes que me “he ido” de la Conselleria, me están llegando múltiples proyectos para que me piense. Algunos, por motivos obvios que les he explicado, van a tener que retrasarse o posponerse indefinidamente. Especialmente porque ahora necesito ese tiempo. Hay otros proyectos a los que seguramente voy a decir que sí. Me apetece cuando todo esto acabe y esté recuperado físicamente (ha sido muy duro, estresante pero a su vez muy satisfactorio poder haber colaborado en ciertas cosas), si la salud me lo permite, poder plantear la existencia de voces diferentes en educación más allá de ciertos discursos. Me apetece charlar en determinados foros. Tengo ganas de ver cómo están haciendo las cosas determinadas administraciones diferentes de la mía y empresas relacionadas con la educación. Estoy, en definitiva, con muchas ganas de volver a tener ese tiempo que no había tenido. Esas vacaciones que llevaba tiempo sin poder disfrutar. Esos tiempos de poder embarcarme en ciertas cosas vuelven a llegar. Y, como siempre, sin admitir ningún tipo de presión de nadie acerca de qué aceptar, qué poder decir o, simplemente, qué poder pensar.

Dedico este post a todas aquellas personas que estos días están ahí apoyándome en este cambio de rumbo o dándome un abrazo en la distancia. No puedo sentirme más feliz por ello. Sé que cuando nos veamos os debo muchos cafés (no me llega a más el presupuesto). Gracias. Muchísimas gracias. Joana, Victoria, Isabel, Laura,… una mención especial para vosotras. Sois lo mejor de mi vida. Gracias por apoyarme y estar ahí. Os quiero muchísimo.

Sé que llevo un par de posts muy personales pero, como siempre os he dicho a los que os pasáis por aquí, esto es más un diario propio abierto a internet en el que hablo de cosas que me pasan, otras que me pasan por la cabeza, opiniones y reflexiones relacionadas con la educación, que otra cosa.

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