Olor a naftalina

No puedo menos que acordarme del olor de la naftalina. Ese sólido blanco que, seguramente muchos hemos visto en los armarios de nuestros abuelos, con un olor particular, para ahuyentar a las polillas. Me acordé de él cuando ayer vi a algunos de los asesores educativos que van a transformar nuestro sistema memorístico basado en estudiar los Reyes Godos (es irónico, por si alguien lo duda) en un sistema competencial. Algunas momias de la LOGSE detrás del proyecto de modernización de nuestro sistema educativo. Tienes que revisar varios relojes, incluyendo el de tus dispositivos electrónicos, para ver que realmente estamos en 2021. Es que uno no puede creerse que hayan tirado de las mismas momias que, en lugar de mejorar el sistema educativo, han permitido mantener, después de cientos (o miles) de millones de pesetas en su momento, el mismo sistema educativo que ya existía. No, el sistema educativo no ha mejorado en los últimos 30 años. No ha ido ni a mejor ni a peor. Se ha privatizado más pero sigue funcionando igual salvo algunas cuestiones de chapa y pintura. Tras el trampantojo hay lo mismo que había. Bueno, en mi opinión, quizás algún desconchado más.

Ayer, en la charla que publicó el Ministerio de Educación y FP en las redes sociales (que os cuelgo a continuación), reconozco que tan solo me faltó ver entrar por la puerta a Marchesi. La verdad es que, sinceramente, ya no me hubiera extrañado. Otro modelo curricular basado en cuatro malos pedagogos devueltos a la vida y tres supuestos investigadores que, curiosamente, se inventan conceptos educativos que no existen.

Tengo varias anécdotas de César Coll y Marchesi contadas por docentes, ahora ya jubilados. Por cierto, más allá de las anécdotas y lo rancio que me parece todo el asunto, tan solo comentaros, por si tenéis interés, que todos los asesores de este gobierno en temas educativos se encuentran dentro del grupo de investigadores de IDEA (enlace). Perteneciendo, si uno tira un poco del hilo, a la Fundación SM. Sí, a la de los marianistas (poseedores de varios centros concertados). Es que todo se debe de explicar y las casualidades no lo son tanto.

El problema de sacar las momias a la palestra (había pensado titular el post como The Mummy’s Return) es que van a aprovechar para seguir cargándose la educación. La campaña en los medios favorable al cambio competencial y, a hablar mal de determinadas personas (algunos docentes entre ellos) que cuestionan abiertamente este cambio, está siendo brutal. Además exponen públicamente los nombres de esos docentes que no lo ven nada claro. Yo tampoco lo veo nada claro. Más bien creo que un cambio educativo no puede venir de gente que usaba la naftalina en sus armarios. Ni que la nueva LOMLOE deba ser una LOGSE II. A ver, entiendo el interés de la organización que hay tras de PISA para cambiar el sistema educativo a uno que forme cazurros obedientes, manteniendo centros de élite para la clase pudiente. No olvidemos que la actual Ministra de Educación y todos los que la han gestionado en los últimos tiempos, tanto a nivel nacional como en muchas Comunidades (salvo excepciones muy honrosas) han llevado a sus hijos a centros privados de élite. British, Colegio Alemán o alguno de esos concertados top. Sí, en la concertada hay concertados top y concertados no tan top.

A mí me preocupa que en 30 años de LOGSE la solución pase, o bien por el negocio indiscriminado que pretenden los del PP cada vez que mandan, o por el despropósito pedagógico que plantean los del PSOE cuando les toca dirigir la educación. El problema nunca han sido el 10% de alumnos brillantes con apoyo familiar. Tampoco lo han sido el 30% de alumnado que deja los estudios, normalmente por motivos familiares. Sí, estos últimos son un problema, pero habría de dárseles una solución específica que va más allá de lo que se está planteando. El problema fundamental es el 60% de alumnos “normales” que están en los centros educativos. Esos grandes olvidados del sistema.

Por cierto, que nadie intuya en mi párrafo anterior que no estoy diciendo de apoyar al alumnado con problemas y hacer lo imposible para que consigan salir adelante a pesar de todo lo que llevan de lastre. Lo que estoy diciendo es que llevamos 30 años olvidándonos de esos alumnos “normales”. Y no nos olvidemos que ese alumnado es el que debe ser el que rompa todos los techos de cristal por arriba para que acabe gestionando los servicios de este país. Algo que parece que interese a unos pocos y que, por desgracia, a casi nadie de lo que puede decidir ciertas cosas.

El Ministerio de Educación huele a naftalina. La LOMLOE huele a naftalina. Los que defienden este mal revival de una Ley que ya se ha demostrado que no sirvió para lo que debería servir tienen un problema. Bueno, en este caso, los que tenemos un problema somos todos (relacionados o no con la educación) por permitir que nos vendan innovar cuando nos están vendiendo lo más rancio en mala pedagogía que haya existido nunca.

Ingerir esa naftalina con la que nos están bombardeando puede producir náuseas, vómitos, diarrea, sangre en la orina y una coloración amarillenta de la piel. No lo digo yo. Lo dicen los que saben de salud. Al menos ahí ya usan anestesia antes de proceder a una operación a corazón abierto. Ellos sí que tienen el reloj en el año que toca. Y eso me da, como profesional de la educación, muchísima envidia.

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