No limpio pescado

Aunque pueda parecer obvio para todos aquellos que os pasáis habitualmente por aquí o me seguís en las redes sociales, todavía hay personas que me ofrecen maravillosas oportunidades a las que “no puedo ni debo renunciar”. Soy docente, aunque ahora en barbecho. No soy vendedor de modas, ni represento a nada ni a nadie (salvo a mí) y, lamentablemente, no tengo ni idea de muchas cosas. Como he dicho en el título no limpio pescado. Ni pretendo participar en espectáculos educativos que llevo criticando desde hace mucho. Tampoco voy a venderos nada que crea que no sirve. Es que, tan fácil como es revisar mi trayectoria 2.0…

No voy a dar un curso de Flipped Classroom, salvo que sea para cuestionar el modelo. No tengo ni idea de ABP salvo para decir que es un invento de algunos -bueno, más bien una cosa que huele a rancio- y que adaptan el modelo según les interese. No me apetece participar en el premio al docente más sexy porque, por suerte, ya tengo claro que tengo un maravilloso pompis que provoca dolores de cuello en más de una y uno al girarse cuando paso a su lado. No voy a dedicarme a vender acciones de una compañía telefónica porque soy mucho de ir cambiando de la misma según condiciones y servicios que se me ofrezca.

Puedo limpiar pescado puntualmente. Eso sí, solo bajo mis condiciones. Unas condiciones que incluyen hacerlo de forma profesional, siendo libre para limpiarlo como me dé la gana y sin necesidad de llevar la chapita de la pescadería de turno. No me importa explicar cómo creo que debe limpiarse el pescado, salvo que haya una intencionalidad previa en quién me hace y cómo me hacen esa petición. Puedo aceptar un debate con otros que limpian el pescado de forma diferente a la mía, pero jamás para realizar una lucha de barro en ropa interior tal y como pretenden algunos. Es que, sinceramente, solo puedo explicar las cosas desde mi perspectiva, seguramente equivocada porque, habitualmente, no limpio pescado. Ni lo limpio ni me gusta limpiarlo.

No tengo ningún problema en que se me pague por limpiar pescado. Es algo que no me resulta agradable y, por ello, creo que debo cobrar por hacerlo. No voy a limpiar pescado para terceros de forma gratuita. Salvo, claro está, que haya alguna buena acción tras esa limpieza de pescado. Lo reconozco, a veces he limpiado pescado gratis. Y aún sigo haciéndolo. Eso sí, cada vez selecciono mejor para quién y las características previas antes de salir de mi zona de confort. Una zona de confort en la que, repitiéndome ya muchas veces, no limpio pescado.

No limpio pescado. Si alguno cree que debo limpiarlo, creo que se equivoca. Soy yo quien pongo mis condiciones para limpiarlo. Algunos, por desgracia, aún no lo han entendido. Bueno, viendo los correos electrónicos que sigo recibiendo desde hace tiempo, no se tiene demasiado claro que lo de limpiar pescado gratis para promocionar a una determinada pescadería es algo que deben ir a buscar en otro sitio. Que, por desgracia, haber limpiadores de pescado que colaboran gratuitamente con quienes están interesados en prohibir la pesca los hay. Pero bueno, como yo no limpio pescado, a mí, plin.

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