No sé cómo es posible que, habiendo escolarización obligatoria en nuestro país desde hace muchos años, haya personas que digan ciertas cosas acerca de la educación y los centros educativos. No sé si algunos hacían pellas por encima de sus posibilidades o, simplemente, son extraterrestres camuflados que han suplantado a ciertos personajes de la farándula educativa. Bueno, de la farándula educativa y del mundo del periodismo relacionado con la educación.

He leído hace poco un artículo de un medio en el que dice que, por suerte, a partir de ahora y gracias a la LOMLOE, se hablará de golpe de Estado para referirse a lo que hizo Franco. Soy de la generación de la EGB y en mi época ya se hablaba de esta manera de lo que sucedió. Y ahora, al igual que antaño, siempre va a haber sesgos ideológicos en determinadas asignaturas. Sesgos mayores en función de la titularidad del centro pero, al menos en este caso, por lo que he vivido y por lo que me han contado amigos que estudiaron en otros centros educativos, ha sido bastante habitual comentarlo de esta manera. Otro tema es que se llegara a la Guerra Civil por culpa de temarios interminables, pero éste es otro tema.

También algunos medios y personas hablan de la obligación que se ejerce sobre el alumnado en Cataluña para que hable en catalán en el patio bajo pretextos inverosímiles. A ver, que yo he trabajado muchos años ahí y jamás he visto lo anterior. Ni he visto sancionar a un docente por dar sus clases en castellano. También he de reconocer que he visto escribir con errores de ortografía a docentes, tanto en catalán como en castellano. Pero bueno, por lo que se ve, según algunos medios y periodistas, se prohíbe el castellano en los patios catalanes. Es que tienen razón. Incluso les ponen barretina, les obligan a cantar Els Segadors antes de entrar en clase y se obliga al alumnado, cuando se les castiga, a recitar «setze jutges d’un jutjat mengen fetge del penjat» mientras, por cada error, se les fustiga con un látigo.

Seguiría con los gurús que hablan de la dinamización o el uso que puede darse a las bibliotecas escolares cuando, como todos sabéis, los espacios en los centros educativos obligan a impartir clase en los retretes. Así que, lo de tener biblioteca para que haga de biblioteca y no se haya reconvertido en aula es como encontrarse un gamusino en el asiento del copiloto de tu coche. Muy relacionado esto con la cantidad de experiencias educativas que solo pueden hacerse en un mundo que no existe. Cuando veo aulas de nueve alumnos en determinados publirreportajes educativos entiendo que la empresa que vende PhotoShop tenga unos grandes beneficios anuales. Creo que me estoy explicando bastante claro.

Entiendo que un medio de comunicación se deba a los que le pagan. Entiendo que deban, los periodistas a sueldo del mismo, escribir de una determinada forma acerca de lo que pasa en educación. Otra cuestión es que, viendo ciertas cosas, no te cisques en la profesionalidad de algunos. Ser profesional de algo es hacer lo mejor posible tu trabajo. Algo que se obvia en determinados panfletos. Y ya no entro en aquellos panfletos, que todos conocemos, cuyo único objetivo es defender a determinadas fundaciones, organizaciones y lobbies educativos. O al partido que, en ese momento, les está firmando las subvenciones. La mayoría de medios de comunicación viven (o sobreviven) de las subvenciones. Y eso es algo que jamás deberíamos olvidar. Tampoco que si un periodista cuestiona la línea editorial educativa del periódico en el que escribe se va a la calle. Por cierto, los periodistas cobran sueldos de mierda pero, el problema es que es un mercado muy rígido y si «te echan», es complicado que te contraten en otro medio.

A mí, como docente de aula, no me preocupa que se venda lo que no está sucediendo en los centros educativos ni en las aulas de nuestro país como verdades absolutas. Lo que me preocupa es que tenga algún compañero que se lo cree. Hasta hay quienes se creen que se quita la Filosofía en la ESO cuando jamás ha existido la asignatura de Filosofía en la ESO, salvo en muy pocos centros y ,habitualmente, por necesidad de llenar el horario del profesorado de esa especialidad. Lo de Filosofía es el caso más flagrante pero, creer que las reglas de tres era algo habitual en Matemáticas cuando ya muchos tuvimos docentes que penalizaban su uso, obligando a que se usaran factores de conversión, también es triste. Entiendo que manipulemos nuestros recuerdos pero, en ocasiones, sería bueno hacerlo menos.

Es que, entre el bulo del incremento de violencia que hay en los centros educativos (cuando, al menos en mi caso, estuve en centros educativos con mucha más violencia que los de ahora), la del típico nivel del alumnado (que se juzga en función siempre de experiencias personales), la justificación de determinadas medidas, como los ámbitos, diciendo que permite hacer la transición más fácil a Secundaria, cuando ya todos los de mi generación tuvimos especialistas en séptimo y octavo de EGB, da mucho palo ponerte a leer ciertas bolas que algunos cuentan sin ningún tipo de pudor.

La LOMLOE, salvo cambios cosméticos y una mayor palabrería woke, no afectará en nada a la educación de nuestro alumnado. El profesorado, salvo a nivel de horas de su asignatura, no va a cambiar prácticamente en nada su manera de dar clase. Ni vamos tampoco a conseguir más votantes del PSOE ni de Podemos. Es que creo que algunos se olvidan que, incluso controlando todo el sistema educativo, se llegó a la democracia en este país. Bueno, a eso imperfecto y, seguramente, con muchas cosas mejorables. Así que, por favor, lo único que pediría a algunos antes de hablar sobre temas educativos es que, o bien se informen, o bien intenten dejar esas pastillas que les hacen recordar y ver cosas que no existen ni existieron. Bueno, los que se inventan una realidad educativa por la pasta que ganan ya son otros especímenes. Y contra esos no hay exhorto que valga.

No me ha dolido mucho la mano escribiendo esto. Lo que, en principio era roto según el médico de cabecera, el traumatólogo ha rectificado y lo ha convertido en una pequeñísima fisura (que puede ser de hace tiempo) y un esguince, recomendándome que moviera los dedos. En nada, vacaciones. Hoy día de seguir arrastrándose por los centros educativos porque, al menos yo, estoy fundido.

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