Los que me seguís con asiduidad, sea por aquí o por las redes sociales, sabréis que, aparte del aprendizaje que siempre me genera el reflexionar en voz alta, me lo paso bastante bien con ciertas contestaciones que recibo en Twitter o, simplemente, algún que otro comentario curioso en el blog. Hoy, por andar falto de inspiración y estar a la espera de poderme leer con calma el borrador ese de Cataluña que permitirá, en principio, poder titular Bachillerato con tres suspendidas, inventarse asignaturas basadas en Kahoot o, simplemente, evaluar lo competente que es uno mordiendo el bolígrafo en la nueva Selectividad catalana, voy a contaros una «triste» historia.

Hoy me gustaría hacer una breve indagación en el currículum de ciertos personajes que, curiosamente, uno no sabe cómo acaban dando clase en una Universidad. A ver, he de reconocer que jamás de los jamases empiezo un ad hominem pero, por suerte, hay algunas personas que abren puertas que son más peligrosas para ellas que para mí. Así pues, let’s go.

Os voy a poner en antecedentes. Después de un artículo titulado «Negacionistas del DUA» en el que su autor nos califica a los que nos oponemos al DUA como «negacionistas» porque, según dice, somos personas que ni conocemos el tema y nos molesta que se hable de inclusión, procedí a recuperar en las redes sociales (compartiéndolo de nuevo en Twitter) un artículo que escribí titulado «Di NO al DUA«, en el que incorporé investigaciones y mencioné algunas evidencias que hacían que, al menos según debería dictar el sentido común, debían poner en cuarentena nuestra acepción del concepto. Más aún después de ver como dentro del propio artículo que defiende ese DUA, aparece lo siguiente:

El DUA ofrece al docente la posibilidad de combinar múltiples opciones en sus diseños didácticos para generar alternativas que ayuden al alumnado a minimizar barreras. Esto supone que cada docente puede combinar múltiples modelos de enseñanza basados en las pautas y puntos de verificación que propone. Las combinaciones pueden dar lugar a miles de propuestas DUA diferentes en las aulas, con lo que resultaría imposible demostrar empíricamente la mejora del rendimiento del alumnado con las prácticas DUA.

Acabáramos, el DUA es un constructo que se han inventado que, ni sirve para mejorar el rendimiento del alumnado ni puede evaluarse. Es que es taaaan fácil inventarse cosas en el ámbito educativo y justificarlas bajo la premisa… «es que no se puede demostrar y es así porque yo te digo que es así». Por cierto, después sigue en el post defendiendo el mito de los estilos de aprendizaje porque alguien ha dicho que no han podido verificarse, pero eso no demuestra que no existan. Por cierto, repito, estoy diciendo lo que dice en el artículo.

Pero no, a diferencia de esta persona que cuestiona a los que cuestionamos «lo que está vendiendo» (como cuestiono muchas de las cosas que son consideradas como tradicionales), yo me voy a aislar de sus comentarios acerca de los que pretendemos tener una educación que permita el máximo aprendizaje de todo nuestro alumnado con independencia de su condición o punto de partida. Sí, algunos somos tan raros que, en lugar de plantearnos nuevas siglas y constructos pedagógicos, nos dedicamos a adaptarnos (o a intentarlo) al alumnado que tenemos delante. Pero bueno, como he dicho antes, mejor crear conceptos que exigir recursos. Además estos conceptos siempre tienen el mismo argumento… no funcionan porque el docente no sabe hacerlo, no quiere implicarse o no está dispuesto a dedicar su vida a su trabajo. Es que ya nos conocemos todos.

Lo curioso es el comentario que he recibido en el blog en el artículo que escribí hace tiempo cuestionando al DUA y, por las características del mismo, voy a reproducirlo y comentarlo aquí.

Fuente: https://xarxatic.com/por-que-debemos-decir-que-no-al-dua/

No es el primer comentario que recibo en el blog de esta docente universitaria. Y ya que se ha permitido hablar de mí, nada mejor que yo lo haga de ella. No es por ponerme al mismo nivel. Es por no tener un tema para el que escribir hoy y, como bien sabéis los que me seguís, tengo una adicción enfermiza por escribir unas líneas cada día. Sí, me sigue gustando más escribir aquí que interactuar por Twitter. Bueno, qué demonios… ¡me gustan ambas cosas!

Se ve que cuestionar algo en educación, especialmente si es algo de lo que viven determinados personajes, está mal. Me acuerdo de las grandes críticas que recibí cuando dije que el Flipped Classroom eran malos deberes por parte de los que impartían cursos de Flipped Classroom. Pues lo mismo pasa con el DUA. Aparecen este tipo de personajes y que, además si no fuera tan preocupante el asunto por estar esta profesora dando clase en la Universidad de algo tan serio como es la pedagogía (sí, a pesar de que algunos hagan de la pedagogía una aberración, hay otros que sí que investigan y trabajan sobre el tema de una manera muy profesional) me pondría a reír. Pero me preocupa que diga que «dejo de lado el pensamiento filosófico a la altura del betún por considerar que si no es científico no vale». A ver, un poco de por favor… si uno se dedica a la investigación educativa, lo mínimo que debería hacer es creer en la investigación educativa. O quizás me he perdido algo. Quién sabe. Visto el comentario, ya no lo tengo claro.

Ya después se pone, con faltas de ortografía evidentes, a exigir que me jubile y deje a mis pobres alumnos y compañeros en paz. ¿He trabajado con esta señora? Pues va a ser que mirando la foto que tiene en el perfil de la Universidad en la que trabaja no tengo ni idea de quién es. Por cierto, la inclusión educativa no es una persona ni puede agradecerme nada. Pero bueno, es lógico que esta señora no tenga más capacidad de argumentación después de haber leído alguna de sus investigaciones, de las cuales os voy a poner algunos extractos aquí.

… desde el punto de vista curricular, las competencias como enfoque pedagógico son mucho más que un asunto de definición conceptual. Desde las teorías de cambio educativo, es posible que lo más complejo en un escenario educativo concreto sea transformar el enfoque de competencias en algo que contribuya a la mejora de la educación. En este sentido, es necesario que seamos conscientes de que toda propuesta de cambio, en cierto sentido, interpela al currículo anterior, en este caso, al currículo centrado en las disciplinas.

La información recogida mediante las diversas técnicas empleadas se analizó a partir de una lógica deductiva-inductiva-deductiva que subyace a toda la investigación desde el punto de vista teórico-metodológico.

Sostenemos que es necesario y urgente adoptar un enfoque evaluativo integral que sea adecuado para valorar los desempeños escolares desde una perspectiva ecológico sistémica u “holística”.

Podría seguir ofreciendo partes de alguna de esas charlas que tiene colgadas en YouTube pero, por suerte para no aburriros, voy a dejarlas al albur de vuestra necesidad de cortocircuitar.

Nada, he entrado en un bucle infinito pero, ¿sabéis lo que me sabe peor de este tipo de comentarios? Que el esfuerzo que ha dedicado a este comentario y a enfadarse conmigo intuyo que es muchísimo más grande que el esfuerzo que dedica a su profesión. Pero bueno, de esto solo puedo hacer intuiciones ya que no voy a poner al mismo nivel la intuición que las evidencias a pesar de que ella diga que debe hacerse. Un inciso… lo mío es un blog que tengo como hobby y mi profesión es ser docente de Tecnología. A ella le pagan para investigar.

Esto de la educación es mucho más complicado y complejo que dimes y diretes tan absurdos como este post que os habéis tragado. Pero es que tenía ganas de escribir…

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