La monogamia está sobrevalorada

Según la RAE, la monogamia es el régimen familiar que no admite la pluralidad de cónyugues. Un estatus familiar que, por desgracia y por presiones exógenas (no es lo habitual en el reino animal), acaba convirtiéndose en un auténtico lastre para muchas familias. Incluso, en ocasiones, la presión por mantener esa monogamia, hace que uno acuda, o bien a esconder su poligamia o bien, a anularla con consecuencias que, en ocasiones, hacen que determinadas estructuras familiares se rompan. Sí, la monogamia, aparte de ser peligrosa está sobrevalorada. Más aún en un contexto como el educativo.

En educación hay monógamos por encima de sus posibilidades. Gente que abraza la metodología X y ni tan solo se cuestiona si la misma vale para su grupo de alumnado. Otros que, acaban cayendo en las manos de Z y no saben vivir sin usar esa herramienta. La monogamia, si ya es disfuncional en el ámbito del amor y la ideología, en el ámbito educativo todavía lo es mucho más. La infidelidad es algo que debería darse habitualmente. No tiene sentido casarse con nada y con nadie. Otra cuestión es compartir, por un determinado tiempo (más o menos largo e incluso indefinido), amor o cariño, con ciertas estrategias o maneras de ejercer tu profesión. Ya veis que me he ido al lado más “educativo” del tema pero, al final, puede ser extrapolable a cualquier ámbito de la vida. Incluso al amor que sienten algunos por su vehículo que, al final, tiene más de enfermizo que de otra cosa porque dotan al mismo de unas características que no tiene. Ser infiel es sano y mucho más racional que no serlo. Y más en contextos en los que, por suerte, no tiene ninguna contraindicación.

Las cosas evolucionan y debemos adaptarnos a ellas. La monogamia es un corsé que, al final aprieta y ahoga. Jamás debemos plantearnos que hay solo una manera de hacer las cosas ni que, anular la necesidad de ir probando cosas nuevas por un amor mal entendido, pueda llevar a estropearlo. En ocasiones ser monógamo por obligación o por el contexto (todos tus compañeros de aula son flippeds, usan el libro de texto como algo único, abpan o, simplemente, deciden hacer bailecitos en pijama) es totalmente contraproducente. Más todavía porque te acabas cargando el amor y convirtiéndolo en rutina. No hay nada peor que la rutina o la sensación de estar incómodo en una zona de confort que ya ha dejado de ser la tuya. No debes dejar la zona de confort, debes hacerla aún más confortable. No es necesario abandonar el amor. Es, en ocasiones, mejor incorporar nuevas parejas para que ese amor siga teniendo su sentido.

Yo quiero muchísimo a mi teléfono móvil pero, no por ello voy a dejar de usar otro cuando se estropee o cuando, por no tener dicha aplicación ni ser imposible instalarla necesite hacer uso del que tiene mi compañero. Eso sí, también tengo claro que si mi móvil funciona, no tengo ninguna necesidad de experimentar con otro. No hace falta estar de orgías TIC permanentemente. Y creo que me he explicado bastante bien. O quizás no, que también podría ser 🙂

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