Los nativos digitales no existen. El profesorado de este país, con independencia de cual sea su edad tienen, por desgracia, mucho déficit en competencia digital. Y va, para acabar de llevarme todos los números de las hostias digitales que se están rifando, añado que estar certificado por Google o usar determinadas herramientas concretas, nada tiene que ver con esa competencia. Joder, que he visto tipos que dan cursos sobre herramientas digitales que son más paletos 2.0 que el perro del vecino del quinto. Sí, ese que tiene sus escarceos con la perrita del segundo.

No entiendo que todos los docentes, en pleno siglo XXI, no tengan una competencia digital mínima. Es que, en ocasiones, sabe más buscar mi madre o mi suegra recetas en YouTube que algunos a la hora de buscar soluciones a sus problemas técnicos. A ver, que lo del uso indiscriminado de Google Classroom obedece fundamentalmente al catetismo de muchos. Hoy es más difícil programar los canales de televisión que usar determinadas herramientas. No puede ser que a algunos les entre un orgasmo al hacer el primer kahoot. A ver, seños y señas, que estamos en el año 2020. Que lo del certificado digital es complicado pero se puede. Tan solo hay que seguir las instrucciones. Si sabéis jugar al Candy Crush y buscar tema por Tinder, deberíais tener el mismo nivel en el uso básico de determinadas herramientas o, en caso de no tenerlo, tener la capacidad de formaros en ello. Y no hace falta que os venga nadie a sacaros las castañas del fuego. Ya tenéis pelo en las partes.

Estoy convencido de que la excusa de que no me han formado, la burocracia me come todo el tiempo o, simplemente, que como no me dan ordenador, no cuele más. Necesitamos, como profesionales relacionados con la educación, saber de tecnología y tener habilidades para usarla. No me refiero a ser un friki. Simplemente me refiero a ser un usuario normal. Que sepa enviar correos electrónicos con copia oculta, que sepa usar una hoja de cálculo para hacer unas medias o, simplemente, que pueda poner una presentación sin que en la misma haya solo texto. Tan fácil y tan difícil como eso.

Nada, que en este país (y no creo que estén mejor fuera), la competencia digital es algo de lo que cuatro hablan desde su poltrona, tres disimulan que tienen sin tener, dos lo intentan y, finalmente hay ese “amigo que arregla el ordenador”. Por cierto, la edad no está relacionada con la competencia digital porque, curiosamente los que más dominan la tecnología en los centros y más habilidades tienen no son ni los alumnos ni, salvo excepciones, esos jóvenes docentes que, por suerte traen savia nueva a los centros educativos. Son los de cuarenta y pico hasta los cincuenta y pico. Curioso, ¿no? Pues sí. E indicativo de muchas cosas.

Hay alumnado y docentes fantásticos en nuestras aulas. Docentes que saben mucho de lo suyo y trabajan muy bien. Alumnado que, en más ocasiones de las que nos creemos, quiere aprender. Algo que no obsta el poder decir en voz alta que la incompetencia digital en nuestros centros educativos está a la orden del día. Y no pasa nada por reconocerlo abiertamente.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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