Seguro que, al igual que muchos de tus compañeros y compañeras (si eres docente) o, simplemente persona interesada en educación, te has planteado que, en caso de ser posible y medianamente accesible el personaje, te gustaría plantear alguna pregunta de las siguientes a tu “luz, de aceite inacabable, de cabecera”. Pues bien, como seguramente te vas a quedar, igual que todos con las ganas de hacérsela, como mínimo podrás leer en este post la respuesta que, seguramente, te darían. Ya sabéis que, en ocasiones, la ficción literaria es muy cercana a la realidad. Seguro que éste no es el caso 😉

A continuación, la lista con sus supuestas respuestas…

1.¿Cómo has llegado a saber tanto sobre educación?

La verdad es que no sé tanto pero, viendo la cantidad de estúpidos que estáis sentados en la sala, sé que ser docente no es sinónimo de tener capacidad intelectual. Y, por ello, cualquier cosa que os venda o sobre la que fabule, va a recibir aplausos por parte de muchos.

2. ¿Cuál es la metodología milagro para dar clase?

Para mí ha sido la que me ha servido para, haciendo cuatro gilipolleces muy mediáticas, me ha permitido salir del aula. Dar clase es de perdedores pero debo venderos que me encanta dar clase y que es la mejor profesión del mundo aunque, desde el minuto cero haya estado haciendo méritos para largarme del aula. O, en caso de que sea un edugurú de esos que aún dan clase, la respuesta se matizaría diciendo que “ya procuro yo que mis compañeros pringuen sus guardias (en Infantil, Primaria, ESO, etc.) o que el becario me dé la clase en la Universidad (en caso de docentes universitarios)”.

3. La mayoría de tus libros se basan en experiencias personales, en vivencias más que en reflexiones o textos eruditos a partir de la realidad. ¿Cómo le sacas tanto partido a tu día a día, a tus relaciones o comunicaciones con la gente? ¿Qué has aprendido escribiéndolos?

Más que escribiéndolos, he aprendido que, salvo el primero que escribí entre copazo y copazo, que me rehicieron completamente “los negros” que contraté, hay auténticos cenutrios que compran libros insustanciales sobre educación. Además piden que vaya a dar charlas sobre los mismos cuando al final es todo un auténtico pufo. Eso sí, nunca he de olvidarme en esos libros de hablar de emociones, empoderamiento y ensalzar la educación como algo divino.

4. ¿Por qué das charlas, después de defender la escuela pública, en centros que segregan por raza, sexo o nivel adquisitivo?

Porque pagan bien y, al final todo esto de la educación para algunos es negocio. A ver, yo hablo donde me dejan y, al final, lo de dejarme lleva asociada una buena cantidad de parné que me permite ganar, por unos minutos de decir cosas muy básicas y sacar esa sonrisa que he ensayado frente al espejo doscientas mil ocasiones, una porronada de euros. La ideología tiene un precio. Se ha de ser muy tonto para no entenderlo pero, por lo que estoy viendo, hay algunos que me lo disculpáis todos porque he conseguido crear una especie de secta a mi alrededor.

5. ¿Qué piensas de los docentes?

Que algunos son tan tontos que son capaces de ensalzarme y hacerme reverencias. Lo repito hasta la saciedad en pequeño comité (de amiguetes que nos repartimos el trinque): si me pagaran por cada tonto que acude a mis charlas (y me pagan bien), estaría sacando más tajada que ahora.

6. ¿Cuál es tu opinión de la política educativa?

La verdad es que me la suda y me interesa un pijo que mejore la educación. Lo que me interesa es no pisar callos y que me puedan llamar para dar charlas en lugares donde mande el partido A o B. Y que, tanto para unos como para otros sea un referente. Claro que puedo posicionarme en caso que me convenga quedar más bien con unos que con otros, pero eso debo hacerlo con mucho cuidado.

7. ¿Por qué crees que tienes personas en las redes sociales que cuestionan lo que dices/haces?

Porque hay algunas personas que ven que no hay nada tras el cartón piedra y que son capaces, con la dificultad que ello conlleva, de decir que el emperador va desnudo. A veces incluso hago algún tuit para que me salten algunos a la yugular porque, siendo cuatro y teniendo a cientos que me loan sin mesura, puedo conseguir que mi negocio sea aún más boyante. Es importante que hablen de uno, aunque sea mal. ¿Nadie ve esos programas de telebasura? Pues ahí se ve claramente. Y, aprovechando, tan solo decir que esa telebasura es culturalmente superior a lo que ofrezco yo.

8. ¿De quién es la culpa de que tengamos un sistema educativo hecho unos zorros?

Todos sabemos que, con los recursos que hay, el sistema educativo no está tan hecho unos zorros como algunos dicen. Eso sí, es conveniente para mí decirlo porque, en caso de que defendiera lo que está pasando, no sacaría para comer. Así que mejor creerse que el sistema educativo no funciona, que el alumnado no aprende por culpa de los docentes que viven anclados en el pasado (docentes del siglo XX para alumnado del siglo XXI) y que, lo mejor es creatividad e ilusión. Si cuelan durante muchos años los Reyes Magos y Papá Noel, cómo no va a colar con maduros infantilizados esas palabras mágicas.

9. ¿Estamos matando la curiosidad en la escuela?

No, lo que estamos haciendo es incorporar falsedades que vende gente como yo. Eso sí, no sabéis lo que nos reímos los “expertos” cuando vemos que hay un grupúsculo de docentes que se lo creen a pies juntillas. Joder, es que se lo tragan igual que la frase del compañero de fatigas, tristemente fallecido recientemente, “la escuela mata la creatividad”. Hay mucho trágala en educación y, especialmente entre los profesionales del ramo.

10. ¿Qué debe saber un docente del siglo XXI?

Si es el maestro de mi hijo, mucho de su asignatura y estar en formación de calidad permanente. Si no, hay suficiente con que se certifique por alguna multinacional, venga a mis charlas o a la de mis colegas del cotarro o, simplemente, se dedique a comprar libros de autoayuda docente (y el mío, también) mientras se flagela diariamente creyendo que, lo que algunos le decimos, es el CAMINO.

Como ya sabéis todos, a veces me gusta escribir un poco de ficción educativa porque, ¿alguien realmente cree que esos seres fulgentes responderían algo parecido a lo anterior? Sería un auténtico sacrilegio. San gurú no lo permita.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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