Hace un tiempo tenía bastante claro que la función del coordinador TIC debería ser la dinamización de las TIC, más allá de la función habitual de ser quien repara cacharros o cambia el tóner de la impresora. Conforme van pasando los años, creo que su función debería ir mucho más allá. Sí, estoy convencido de que el coordinador TIC debería convertirse en la persona sobre la que gire todo el cambio tecnológico del centro. Quien decida qué implementar y, al mismo tiempo, establecer estrategias para que dicha implementación de elementos tecnológicos tenga utilidad para docentes y alumnos. No, ya no es sólo dinamizar las TIC, es gestionar a nivel tecnológico un centro educativo.

Fuente: Photopin CC

Es por ello que, quizás, antes de asignar alegremente el cargo a cualquiera -por cierto, mal dotado a nivel de reducción horaria y, aún peor a nivel retributivo- debería realizarse un proceso de selección adecuado en los centros educativos para elegir un perfil acorde con lo que se demanda. Y sí, si alguno quiere tirarme de la lengua, creo que debería crearse un cuerpo específico de coordinadores TIC que tuvieran su jornada dividida a partes iguales entre la docencia y su función como coordinadores. Un cuerpo mixto docente-técnico que, dentro de las plantillas de los centros, tuviera su espacio específico, dependiendo directamente del equipo directivo y que, además se integrara en todas las reuniones del mismo que tuvieran a ver con las TIC.

Plantear la existencia de un cuerpo de coordinadores TIC -al igual que existe el cuerpo de directores o de inspectores- no es algo tan ilógico cuando, todos lo que trabajamos en las aulas, sabemos que cada vez es más imprescindible contar con alguien que sepa, no tan sólo dinamizar las TIC, sinó que sea capaz de establecer unas líneas estratégicas de trabajo gestionando todos los recursos tecnológicos que se posee además de plantear la posibilidad de nuevas actuaciones para mejorar esa infraestructura tecnológica desde una vertiente de necesidad de centro.

Es por ello que debería exigirse unas determinadas características a esta figura. Unas características entre las que se deberían incluir las siguientes (adaptadas del siguiente artículo):

  • Que sea capaz de establecer una comunicación fluida con el resto de sus compañeros del Claustro y, muy especialmente, con el equipo directivo. Imprescindible una correcta comunicación con el resto de sus compañeros acerca de las líneas estratégicas que se van a tomar en el centro. Algo que debería ir muy relacionado con su capacidad de escuchar a los demás y, a la vez, poder ser capaz de establecer una relación que le permita conocer, de primera mano, las necesidades de sus compañeros.
  • Que sea capaz de tomar riesgos. Tomar riesgos se hace imprescindible cuando se habla de tecnología. Eso sí, siempre riesgos mesurados y teniendo muy en cuenta lo que implica dicha decisión. No se trata de realizar inversiones en cacharros, se trata de analizar las necesidades y ver qué se puede hacer para cubrirlas. Y si dentro de dicha decisión se encierra la necesidad de tomar algún riesgo (sí, plantearse el uso de tecnología educativa, obliga a tomar determinadas decisiones), conviene que sea capaz de asumirlo.
  • Que sea capaz de motivar al resto del Claustro. Un coordinador TIC sin empatía es un mal coordinador TIC. El coordinador TIC ha de ser capaz de vender su idea de centro y, una vez adaptada a las necesidades/posibilidades específicas del centro, ha de ser capaz de venderla al resto del Claustro de tal forma que se sientan motivados para conseguir el objetivo que se plantee en cada momento. Sí, muy relacionado con esto, está la necesidad de tener unos objetivos claros.
  • Que sea capaz de solucionar problemas. Ya sabemos que es difícil, cuando uno quiere hacer algo diferente en los centros, que no haya ningún tipo de problema -más o menos importante- al llevarlo a cabo. Es por ello que el coordinador TIC debería ser capaz de solucionar los problemas que se le puedan presentar. Y no, no hace falta que sepa solucionarlos personalmente. Ha de ser capaz, en caso de no poder solucionarlos, de contar con los contactos para que le ayuden a solucionarlo. Imprescindible por ello una red de coordinadores TIC de calidad.
  • Que apoye al profesorado. No debe ser una figura encerrada en su proyecto. Debe ser una figura que apoye y asesore en todo momento a sus compañeros. El pivote sobre el cual se va a gestionar toda una red de trabajo que va a permitir -siempre y cuando haya implicación de todo el Claustro- que cada vez haya menos necesidad de acudir a solucionar problemas cotidianos (qué hartura ir a conectar el proyector o solucionar aquel problema básico que debería ser capaz de resolver cualquier docente) y se pueda trabajar sobre una mejor gestión de las TIC en el centro.

Y, finalmente, que nadie se olvide que, una de las características fundamentales de un buen coordinador TIC, es la de estar al día en cuanto a tecnología educativa y tener curiosidad por saber qué están haciendo en otros centros con esa tecnología.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

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