Kit básico de edugurú

Aprovechando que esta noche (a las 21:00 hora peninsular) voy a hacer el primer directo en YouTube con el amiguete vasco y, una vez elegido el título de la charla erótico-educativa, que hemos titulado “La pandemia de los gurús educativos” (sí, os he puesto el enlace en el título por si os apetece acompañarnos y ver qué gilipolleces acabamos diciendo), me preocupa no haber dispuesto de suficiente tiempo para hacerme con un kit básico de gurú educativo. Sé que un directo en YouTube necesita, más aún si queremos ascender al estatus de edugurú, diferentes elementos imprescindibles. Y, por ahora, lamentablemente, en mi caso solo dispongo del pijama del Oso Yogui. Sé que mola mazo y es un primer paso pero, lamentablemente, carezco a estas horas de la mañana del siguiente equipamiento o acciones previas a realizar.

Pero bueno, no vayamos a lo que carezco, y sí a cuál debería ser el kit básico de edugurú. Un kit que estaría formado por lo siguiente:

-Una novela de Paulo Coelho que debe ser mostrada profusamente a lo largo de la transmisión. Además, es imprescindible mostrar algún libro de esos de autoayuda que tanto erotizan a algunos docentes y que, por lo visto, están escritos por el negro del chino que se tira a la peruana del cuarto C. Sí, sé que también pueden ser escritos por la china del peruano que se tira al amigo de Torrelodones bajo mano. Con esto de la necesidad de usar un lenguaje inclusivo se nos está yendo el tema de las manos. Bueno, en mi caso me permite escribir unos caracteres más. Y así añado gilipolleces a otro post sin más pretensiones que decir chorradas.

-Un trofeo tipo “ticher prais” que deberemos haber llevado a personalizar para que diga “al mejor docente del mundo mundial y del resto de galaxias -conocidas o no- por su innovación permanente que le permite, en el mismo momento estar cagado y estar cagando”. Los gurús son los únicos que saben estar jodidos y jodiendo al mismo tiempo. Sí, para algunos es lo mismo, a diferencia de lo que el anecdotario popular atribuye al fallecido Cela. Que no Celaá. A ve si no nos confundimos, que una letra puede acabar jodiéndolo todo. Y no hace falta poner ejemplos porque, seguramente alguno os surge inmediatamente.

-Una chupa de cuero. A ver, el pijama es lo más innovador, pero donde esté una chupa de cuero y un aspecto desaseado, mediante pulseritas de Salvemos el Amazonas (sí, se puede buscar en Google donde está), no hay más que decir. Bueno, hay la opción guarrete y la opción pectoral rasurado. Vale también para gurusas aunque, en este caso, la chupa de cuero puede sustituirse (y se sustituye habitualmente, por ejemplos obvios) por una blusa de los cincuenta con muchos topos y un collar de perlas falsas. Y no me tiréis de la lengua. El gurú puede ser muy guapo o muy feo, pero ha de ser algo. Los que sois ni chicha ni limonada, debéis o bien marcar tendencia con un vestuario estrafalario o con una voz de esas que dan el tarot u os dicen guarradas mientras se están haciendo la manicura.

Fruta. Pero no vale toda la fruta. Las sandías están muy vistas y conviene ser un poco más innovador. Yo optaría por el kiwi o, para producto nacional, unas naranjas (aprovechando que es época) o las típicas golden si eres de zona de frutales de ese tipo y quieres hacer promoción. A ver, valen peras, melocotones e incluso plátanos. Si conseguís un sombrero frutero o alguna copia de esos bodegones para ponerlo como litografía de fondo, ya sería lo más.

Insignias. Nadie es edugurú sin una o varias insignias. Al igual que nadie es boy scout sin chapitas diciendo lo bueno que es haciendo nudos, rezando o copulando. Todo lo que acaba en ando tiene sus connotaciones. Y además si es en forma de insignia, seguro que lo petas como edugurú. Lo de estar “insigniado” por Apple, Google, Microsoft o Genially, además de lo que lo está petando últimamente, como es EdPuzzle, ya es algo básico.

-Una cinta de pelo anunciando la marca que te patrocina (si no tienes pelo, puedes sustituirlo por un sombrero publicitario pero, sinceramente, la cinta puede ser para el pelo pero puede llevarse careciendo de él). Tampoco me ha dado tiempo para el directo de hoy hacerme una con el nombre del Satisfyer y, por eso, desde aquí os hago publi del aparato. Por cierto, llevarse una comisión por promocionar ciertas cosas es la clave de todo buen edugurú que se precie.

Y, más o menos ya estaría. A ver, dejadme que recapitule… un pijama, una novela de Paulo Coelho (amén de libros de autoayuda variados), un trofeo, una chupa de cuero (o indumentaria exclusiva si no hay disposición del pijama o si el mismo pasa de moda), fruta, insignias y una cinta de pelo. No sé si me dejo algo pero, sinceramente, a esta hora de la mañana mi capacidad para muchas cosas está bastante disminuida. Ah, sí, ostia ya se me olvidaba. Es imprescindible dentro del kit, poner algunas hierbas de esas aromáticas y mucha esencia de emociones. Además, claro está, del número de cuenta. Un edugurú sin trinque no es edugurú. Es, simplemente, un puto aficionado.

Por cierto, muchas gracias Néstor por todo lo que compartes y has compartido en las redes. Hoy ayudando a ilustrar este post con otra de tus magníficas viñetas. Un fuerte abrazo desde aquí.

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