Hacer una web está chupado

Debo reconocer que me he venido arriba con el título del post. Quizás deba ir matizando conforme vaya escribiéndolo pero, como sucede siempre, aunque la gente no se lo crea, yo siempre empiezo por el título y después desgrano lo que quiera decir. Ya, sé que hay gente que escribe libros y pone, una vez finalizado, un título (¡sé que es lo más lógico!) pero, como cada uno escribe como quiere, yo empiezo por el final y me pongo a desarrollar el asunto.

Hace tiempo, cuando empezaron a popularizarse las webs, la manera de crearlas y configurarlas era, salvo que fueras un poco experto en programación, algo imposible para los no informáticos. Hoy en día es más importante el diseño que la programación ya que, por suerte, hay herramientas que nos facilitan la vida y que permiten, con independencia del conocimiento que uno tenga, sacar adelante algo que no sea del todo chapucero. Eso sí, como digo siempre, si uno quiere hacer las cosas bien que se ponga en manos de profesionales. Otro tema es si uno simplemente quiere tener algo a nivel amateur. En este caso, hoy en día crear una web es algo muy sencillo.

Mi recomendación desde hace tiempo antes de empezar a hacer una web es ponerse con el nombre del dominio. Vamos a ver… con cómo nos encontrarán los que bucean por la red. Algo que es importante porque, sinceramente tener una web que se busca con xakfjpdoifjaopidjfapo.com no es demasiado lógico. Un ejemplo sería, por ejemplo para un docente innovador, comprar el dominio laspiruletasdementamolan.com. Hablo siempre de .com porque, por determinados motivos, es lo ma´s barato, más rápido de acceder (no me preguntéis el porqué pero es así) y muy fácilmente configurable. Además, siempre mi recomendación es llevaros el dominio con el alojamiento. Poco menos de 50 euros al año y tenéis un espacio ilimitado en el que colgar lo que os apetezca y hablar de lo que os rote. No doy enlaces a empresas de contratación porque hay muchas por internet. Y no me paga nadie por patrocinar este tipo de posts. Así que, si alguien no me subvenciona, no voy a hacerle publicidad gratis 😉

Una vez comprado el dominio, la mayoría de empresas ya te ofrecen un autoinstalador en el que das un clic y ya te crea un espacio en WordPress en el alojamiento. ¡Ostras! ¿Tan fácil? Pues sí. Ya tienes tu parte de administración a la que accedes con tudominio.com/wp-admin con el usuario y contraseña que has creado, desde donde puedes empezar a escribir con alguna de las plantillas que hay prediseñadas. Ya tienes una web colega. Y lo has hecho tu solo. Va, dame un poco de mérito si lo has hecho después de leer lo que escribo.

El problema es que queremos tener una web guay del Paraguay y no solo un tema de esos cutres (bueno cada vez menos cutres) que te hay gratis. Recuerda que, salvo el dominio y alojamiento que debes pagar anualmente, lo que compres es para toda la vida en la mayoría de casos (salvo las consultas técnicas que acostumbran a durar unos seis meses). Además, me gustaría añadir que en WordPress usar el editor de bloques de Gutenberg es un truño y, por eso recomiendo que el primer plugin que instales (se instalan muy fácil) sea el “editor clásico de WordPress).

Entonces, ¿qué debo comprar más? Pues lo primero un tema en el que se puedan integrar muy bien los maquetadores visuales que molan y sea muy rápido de acceso (la velocidad de la web es clave). Mi recomendación es GeneratePress o Astra. Bueno, no hace falta que los compres porque la versión gratuita te va a ir bien. Ya lo comprarás en un futuro si te apetece algún extra de los que llevan y te empiezas a convertir en un friki del asunto. Una vez tienes ese tema y lo activas tienes tres plugins para agenciarte: Elementor, Beaver Builder o Divi. Mi recomendación es cualquiera de los dos primeros (por cariño que les tengo y por ser el primero el que uso en muchos proyectos que hago para amiguetes -sin cobrar- y el segundo el que tenemos en nuestra administración educativa para los portales web). Además tienen versión gratuita. Por tanto puedes probar sin gastarte un euro aunque, en este caso y especialmente por las plantillas prediseñadas, te recomiendo que te agencies la versión pro.

Una vez tienes activado el tema tienes que crear tu primera página (no entrada: página) a la que vas a llamar “portada” o “inicio”. Una vez creada, arriba te saldrá para que la edites con tu editor visual de bloques (Elementor, Beaver Builder o Divi) y ahí ya dependerá de tu gusto y estilo. Mi recomendación es que hagas en un papel primero el esbozo de lo que quieres en la primera página y cuántas páginas quieres (por ejemplo una de blog, otra para contactar contigo, otra para explicar quién eres, etc.). Lo del papel, que habrás hecho a nivel de bloques (un banner, una descripción del proyecto, una lista de entradas más recientes, etc.) ya te permitirá ponerte con la web. Ahora a buscar imágenes libres por la red (en Pixabay tenéis un montón) y usarlas, junto con alguna propia.

La verdad es que os puede llegar a quedar una cosa bastante resultona sin muchos quebraderos de cabeza. Y, además, estos maquetados que os he recomendado hacen que la web se adapte a cualquier dispositivo (lo que se denomina responsive a nivel técnico). Así pues… ¡a trastear!

Finalmente me gustaría repetiros que si queréis una cosa seria contratéis a un diseñador y programador web. Ellos saben realmente del asunto y os controlarán temas de seguridad, adaptabilidad y, seguramente tendrán más idea de diseño que vosotros. Aún así, yo siempre voy a recomendaros que, al menos para uso personal o en proyectos educativos, os pongáis manos a la obra sin intermediarios. Además vais a disfrutar muchísimo conforme vayáis aprendiendo a usar esos bloques y no vais a depender de nadie que os actualice.

Hay mucho más que os podría contar, pero creo que para que os hagáis una idea…

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