Educación 6.9 a 3,99

Ya me he liado con los decimales. No tengo claro, a estas alturas como docente, si debo usar el punto o la coma a la hora de separar entre parte entera y parte decimal. Qué demonios. Incluso soy capaz de poner la coma arriba como me explicaron a mí cuando estudiaba. Es por eso que en el título he mezclado puntos y comas. Espero, como mínimo, no recibir collejas por parte de esos puristas que pululan por las redes sociales. Con lo bonito y sano que es ser impuro en ciertas cosas.

Pero nada. No voy a liarme más. Este post es para deciros que, aprovechando que la inflación está desbocada, he bajado el precio de mi último libro en formato electrónico a un número que, aunque sea cuatro, en el fondo, acaba siendo percibido como tres. Son de esas estrategias de mercadotecnia básicas. Eso sí, no tan flagrantes como esos supermercados cuyas rebajas consisten en aumentar o mantener el precio de productos que ya existían. O, como están haciendo en algunos lugares que no voy a mencionar aquí, en reducir la cantidad de alimento que se introduce en cada paquete o bolsa de patatas sabor jamón.

También he aprovechado para subir a Amazon los otros dos libros que he escrito. Así los tengo todos en un mismo lugar y sé a quién le interesa realmente leer lo que escribo. Lo sé, que haya publicaciones del blog que tengan miles de lecturas es guay pero, más allá de “la pasta” que me servirá para mi cuarto yate, me gustaría saber qué pensáis de algo más elaborado que un post escrito en unos minutos.

Por cierto, en breve van a estar disponibles también los dos primeros libros en papel y aparecerá una rebaja del último que he escrito en ese formato. Lo digo por si todavía os gusta, al igual que me sucede a mí, daros un golpe en la cabeza cuando estáis leyendo en la cama y se os cierran los ojos. Con el lector electrónico también me pasa, pero la electrónica tiene menos afinidad por mi cabeza.

Así pues, si queréis haceros con el primer libro sobre educación para mayores de 18, rechazado por todas las editoriales existentes en este país y parte del extranjero (bueno, va a ser que no), podéis adquirirlo aquí.

Recordad que cada venta me llevo un pastizal y que, gracias a eso ya tengo más cerca el sueño de ser un prejubilado de la docencia. Es lo que tiene ser un mercenario de la tiza como yo. Todos tenemos nuestros defectos y el mío, por desgracia, es querer tener tiempo para disfrutar de una vida que, por desgracia, cada vez es más corta y más exigente en cuanto a los tiempos a dedicar a cuestiones profesionales.

Hoy he hecho un artículo de publicidad en toda regla. Bueno, a lo mejor no pero, como he dicho siempre, a mí lo que me gusta (no sé si se me da muy bien o no) es escribir. Lo que viene después ya es algo que saben los expertos del tema. Y, como he dicho siempre, hay quién sabe y quién no. Yo soy, al menos a nivel de “vender”, muy mal vendedor. Incluso poniéndome ese bañador rojo, tipo vigilante de la playa, que adorna mi cuerpo en verano.

Disculpad el publirreportaje. Bueno, con la cantidad de publirreportajes acerca de la monarquía española, lo buenos que son determinados partidos políticos y lo maravilloso que es, si no eres de la élite, vivir peor para proteger el medio ambiente, uno más ya no importa. O quizás sí pero, como he dicho siempre, aquí escribo siempre de lo que me apetece.

Saludines y recordad los que vais a leer mi libro que a uno le gusta saber qué opinan del mismo.

Finalmente, un detalle importante: si alguien, por motivos económicos, no puede adquirirlo/s, que me lo pida y se lo/s envío sin ningún problema. Eso sí, justificádmelo un poco. 😉

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