Sé que después de este post voy a recibir una llamada de mis jefes, incluyendo la del Conseller del ramo, para cesarme inmediatamente. Un cese que, seguramente, irá acompañado de un expediente disciplinario, una denuncia a la ONU y un envío de los GEO, amén de la brigada ligera y pesada de infantería. Ya no digamos los portaaviones que se desplegarán por el Turia, junto con las fragatas que, a lo largo del Ebro se van a fletar desde Teruel. Es que lo veo venir. Además, el tema se las trae. Y no pienso dejarme amedrentar por enanos, furcias (no de profesión y sí de carácter) o mayordomos de Abu Dabi. No me importa nada. Por eso voy a ser muy duro, pero mucho.

Ha llegado un momento en mi vida en el que no tengo nada que perder. Además, no va a ser Trump el único censurado en Twitter. Dejadme que sea más duro que una mezcla de integrista de un partido político con gotas de otro. Joder, que hay temas educativos que se las traen y no hay nada mejor que buscar hostias digitales. Además, siempre con el clickbait de turno para conseguir trincar dinero por convertirme en el espantasuegras o necrófago del kamasutra. Os recomiendo, por sentido común, que no sigáis leyendo. Ahora viene lo duro. Más que el pepino del tocino. Sí, el tocino tiene pepino. Tocino, cerdo, puerco o entrañable animalico del que se aprovecha hasta los ciruelos que acompañan al rosado especimen.

Tengo pensamientos impuros, diarrea verbal y, en ocasiones, de otro tipo. Ahora viene el quid de la cuestión. El despiporre abulense. El, como decía alguno, lo que se separa de la paja, tanto en firme como en diferido. Es lo que tiene no tener miedo a nada. Bueno, a casi nada. Tampoco es cuestión de descubrir en este post mi miedo irracional a los payasos y a las payasas. Y a determinados medios de comunicación. Bueno, determinados, determinados,…

Llevo más de trescientas palabras y aún no me he puesto con el asunto. Lamento deciros que, por desgracia, la batería del portátil está en horas bajas y me da pereza ponerme a buscar el cargador. Así que, para todos aquellos que hayáis tenido ganas de criticarme, hubiera dicho lo que hubiera dicho, os dejo con las ganas. Bueno, mejor no. Criticadme porque, al final tampoco vais a leer ni entender lo que escribo. Y quién soy yo para amargaros la fiesta. Mañana, si acaso, a ver si tengo el portátil cargado…

Siento que algunos hayáis preparado el hacha. Prometo no defraudaros a la próxima.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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