Este puente me estoy tocando los testículos, a nivel profesional, a dos manos. Además lo estoy haciendo con auténtica fruición y siempre manteniendo el tempo adecuado para que, una zona tan sensible de la anatomía masculina, no reciba mayor presión de la recomendada por los fabricantes. O quizás no lo esté haciendo y, por motivos variopintos, esté haciendo otras cosas que sí que tienen que ver con mi faceta profesional. Lo único que sé es que, al igual que alardear de extensos masajes testiculares, es bastante lamentable ver a algunos docentes que, ávidos de ego o, simplemente muy malos profesionales de lo suyo por ser incapaces de marcarse tiempos en su trabajo, están publicitando en las redes “lo mucho que curran”. Bueno, lo mucho que dicen que curran porque, como todos sabemos, no es lo mismo hacer una ampliación del pene y publicarla en la red que hacer una medición del miembro y trasladar, de forma objetiva, esa distancia a los que te pregunten acerca del tamaño.

Hay mucho docente bocachancla al que le gusta aparentar. Joder, hace falta ser muy estúpido para decir que uno corrige deberes en festivos. A ver, si lo haces… te callas. Bueno, en las redes hay libertad para decir lo que quieras. Y, por eso yo me permito el lujo de decir que tus alardes de curro, a lo mejor demuestran tu falta de vida social o de incapacidad de tener suficiente estilo para tocarte tus partes a dos manos. Para eso se ha de tener estilo y, por suerte, el esclavismo autoimpuesto no es por ahora legal. Así que, si tienes necesidad de decir que eres un crack a todas horas en las redes, a lo mejor es que debes reafirmarte en algo que dista mucho de ser tu realidad laboral en el aula. Es que cuando uno repite tanto las cosas y busca que le hagan tanto casito, ya es el momento de recomendarle que busque ayuda. ¡Ojo! No es malo aprovechar parte de las vacaciones para acabar flecos pendientes. Otra cuestión es tener que repetírtelo y repetírselo de forma continua al resto de compañeros de profesión buscando un aplauso o que digan “cómo mola el Juan, que se ha pasado todo el puente preparando cosas para su alumnado”. A mí más que aplaudirte, me das bastante pena. Pero, como digo siempre, esta es mi opinión.

No me imagino a una persona que trabaja en un taller de automóviles como asalariado que pida a sus jefes abrir en domingo para, sin cobrar, ir a reparar coches porque “es muy buen trabajador”. Ni tampoco creo que difunda alegremente, por ejemplo en Twitter, un tuit que diga “mirad qué foto más chula del interior del capó de este coche que estoy reparando el domingo porque los clientes se lo merecen”. Tampoco creo que un médico, cuando lleva tres operaciones de dos horas, agotado por ello, se ponga a operar fuera de su horario de gratis y que además lo difunda en Instagram. El puro que se le caería encima por inconsciente y por poner en peligro a su paciente. Es que no es tan difícil de entender que una profesión, por mucho que nos guste y en la que estemos bajo condición de asalariados, debemos entenderla como lo que es. Claro que hay momentos en los que se necesita currar de más por motivos variopintos. Eso sí, lo de la necesidad de difundir eso que no es ni medio normal, dice muy poco del que lo difunde.

Os dejo ya porque voy a seguir tocándome esa parte tan especial de mi anatomía a dos manos. Esperando, claro está, que alguien colabore en lo anterior. Eso sí, en cualquiera de los dos casos, no voy a publicar ninguna imagen del asunto en las redes sociales. Más que nada porque es mi tiempo libre y no es cuestión de generar peticiones para colaborar 😉

Disfrutad y estrujad este puente. Algunos lo necesitaban/necesitábamos.

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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