¿Dónde me vais a poder encontrar este 2026?
Este no es un artículo para convencerte de que me sigas en ningún sitio, ni para inflar números, tachar redes de una lista o venderte nada raro. Es, simplemente, una respuesta tranquila a una pregunta que aparece cada cierto tiempo. A veces llega en un mensaje privado, otras en un comentario al final de un artículo o en una conversación rápida, casi sin darle demasiada importancia… oye, ¿y ahora dónde publicas?, ¿dónde estás más activo?, ¿dónde tiene sentido leerte?
Para no contestar a medias y para no ir dejando enlaces sueltos por ahí, he preferido escribirlo todo en un solo sitio. Con calma, sin intención de convencer a nadie, solo de informar. Porque sí, este 2026 voy a seguir estando, aunque quizá no exactamente como esperas. Y, por tanto, al igual que hice el año pasado (enlace), voy a hacer ese ejercicio de escribir acerca de lugares presenciales y virtuales donde se me va a poder encontrar.
Empiezo por casa. El blog sigue siendo -y seguirá siendo- el eje de todo. Es el lugar donde me explayo, donde pienso en voz alta, donde pruebo ideas y donde conecto lo demás. Aquí no hay prisas ni algoritmos empujándome a hacer el payaso en siete segundos. Aquí, para mí, hay contexto, reflexión y experiencia real. Si quieres entender por qué hago lo que hago, cómo lo hago, qué estoy probando en cada momento y qué pienso acerca de ciertas cosas, este sigue siendo el sitio. Y sí, suscribirse al blog en 2026 va a tener todavía más sentido. Aviso dado.
X sigue siendo ese espacio donde pienso en crudo. Ahí comparto ideas rápidas que no siempre dan para un artículo pero sí para pensar o debatir, opinión directa sobre educación, tecnología y el día a día real, enlaces a lo que escribo, a lo que leo y a lo que me hace parar un momento. No todo lo que aparece ahí acaba convertido en texto largo, pero muchas cosas empiezan así. Si te gusta el formato corto, el comentario al vuelo y el esto lo tenía que decir, ahí nos encontramos. Eso sí, como aviso para navegantes, debo deciros que desde hace unos años, por desgracia, el ambiente se ha visto enrarecido por determinados personajes que han abocado ahí dosis de odio en camiones. No solo ha sucedido en el ámbito educativo, pero ese es el que más me afecta. Por eso, aunque siga siendo la red más inmediata y la que más cómodo me siento, he reducido bastante mi interacción por ahí. Pero no descarto ir, poco a poco, volviendo, compartiendo reflexiones cortas y retuiteando cosas que me parezcan interesantes. También publico, al igual que en el resto de redes, todo lo que publico en este blog. ¿Enlace a mi cuenta? Aquí lo tenéis específicamente, aunque lo incluyo por defecto al final de cada artículo.
Facebook sigue ahí, más silencioso, menos de moda, pero todavía muy vivo. Es un lugar donde el contenido respira diferente, donde los artículos del blog se leen sin prisas y donde las reflexiones suelen generar comentarios más pausados. No es una red de impacto inmediato, pero sí de lectores fieles, y eso hoy en día tiene mucho valor. Además, por suerte, todas aquellas personas tóxicas que os he comentado antes que están en X, no asoman sus hocicos para hacer daño en Facebook. Al igual que con X, aquí tenéis el enlace a la página de Facebook donde publico los artículos del blog.
Telegram es, probablemente, la forma más directa de estar al día. Si no te apetece depender de algoritmos, cambios de humor de plataformas o redes que hoy te enseñan y mañana te esconden, este canal sigue siendo clave. Ahí comparto cada nuevo artículo del blog y compartiré en un futuro recursos interesantes que voy encontrando. Es limpio, discreto y no molesta, y en 2026 seguirá siendo una pieza importante. Va, esto de poner el enlace se hace pesado, pero aquí lo tenéis. Voy a añadiros también el enlace al canal de WhatsApp porque todo el mundo tiene WhatsApp. Un detalle, ¿sabéis que en Telegram cuando borráis una conversación, se borra también para el que la ha recibido? Y eso es un plus.
Instagram es ese lugar al que llevo tiempo mirando de reojo. No lo he abandonado, pero tampoco lo he trabajado, y este 2026 tengo claro que le voy a volver a dar una vuelta. No para hacer bailes raros ni seguir modas que no van conmigo, sino para compartir ideas rápidas en formato visual, mostrar procesos y no solo resultados y enseñar un poco más el día a día real (bueno, a esta parte le tengo que dar muchísimas vueltas). No prometo constancia infinita, pero sí intención de repensarlo, y eso ya es bastante. Especialmente cuando con la IA, con ética y teniendo en cuenta qué se puede hacer y qué no, pueda usarla, como he hecho hoy con el banner de este artículo, para hacer esos formatos visuales (soy un auténtico desastre dibujando, a mano o con herramientas informáticas). Y el pesado vuelve a poneros el enlace, aunque ya os digo que, a día de hoy, las publicaciones son cero. Cero patatero.
Además, parte de lo que publico seguirá moviéndose entre formatos. Habrá artículos que nacen en el blog y se adaptan a redes, ideas que empiezan siendo breves y acaban creciendo, contenidos que reaparecen meses después porque siguen teniendo sentido. No todo es novedad constante, a veces es simplemente volver a leer con otros ojos.
Y sí, todo esto también tiene su parte presencial, aunque no siempre se anuncie demasiado. Cafés varios, muchos más de los que parecen. Algunos planificados y otros totalmente improvisados. Conversaciones que empiezan con un te leí el otro día y continúan alrededor de una mesa pequeña, con dos tazas y poco tiempo. En 2026 seguiré apareciendo por ahí, en sitios donde haya buena gastronomía o, lo que es más importante, buena compañía. Sin filtros, sin editar y con las mismas dudas de siempre. Eso sí, por ahora no me he lanzado a Tinder, así que si hay algún interés especial, alejado de lo pedagógico, por quedar con el bellezón que escribe en este blog, todavía tendréis que esperar un poco. De momento, nos seguimos leyendo.
Así que, resumiendo, ¿dónde me vas a poder encontrar este 2026? En los mismos sitios, pero mejor conectados. El blog como base, las redes como espacios con identidad propia, lo presencial como consecuencia natural de todo lo anterior y la suscripción como la mejor forma de no perderte nada. Si llevas tiempo leyendo pero nunca te has suscrito, quizá este sea el momento. Si me sigues en una red pero no en las demás, igual te estás perdiendo cosas.
Yo seguiré escribiendo, probando, cambiando y ajustando. Y si tú te quedas cerca, prometo que intentaré que valga la pena. Al menos, continuar reflexionado en abierto sobre determinados temas, a mí sí que me está valiendo la pena. Algo que hace que, como digo siempre, algo valga la pena porque lo que vale la pena, realizado fuera de sus obligaciones, debe de llenar a quien lo hace. Si no, es una pérdida de tiempo y mejor invertir ese tiempo en otra cosa.
Seguimos…
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
Descubre más desde XarxaTIC
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
