La monarquía española es producto de decisiones democráticas. Nos puede gustar más o menos pero, por mucho que nos rasguemos las vestiduras o algunos crean que no debería existir, es algo que se ratificó en su momento por parte de la mayoría de ciudadanos de este país. Y sí, La Constitución, una ley votada que es la que refrenda el modelo político de monarquía parlamentaria que existe en nuestro país, es producto de un referéndum.

Por cierto y aprovechando para desempolvar un poco el tema de democracia y, especialmente aquel modelo “indirecto” (elegimos a los que nos van a representar y delegamos en ellos la toma de decisiones políticas) que tenemos por aquí, simplemente comentar que, dicho modelo permite que, según la propia Constitución, recogiéndose en el artículo 168 del título X, podamos cargárnosla con una mayoría de dos tercios de parlamentarios y senadores que voten a favor de hacerlo. Algo que podría afectar o no a la monarquía porque, en el momento en el que se derogue la Constitución deberá trabajarse en un nuevo texto constitucional que debería ser sometido a referéndum ya que toca los puntos que afectan a lo anterior.

Artículo 168

Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

Nos puede gustar más o menos pero es lo que marca la democracia que tenemos. Y sí, la Constitución ya veis que no es inamovible (ya la retocaron en un par de meses, en varias ocasiones, sin demasiados problemas ni referéndums posteriores –fuente-). Incluso podría votarse una nueva Constitución que sometida a referéndum permitiera que, por ejemplo Pedro Sánchez, Pablo Casado, Santiago Abascal o Pablo Iglesias se convirtieran en cargos de por vida y pudieran hacer que sus hijos heredaran el cargo creando un nuevo modelo de Estado. La democracia permite auténticas aberraciones y, como todos sabéis, silencia a las minorías y a la gente sin recursos.

Y, por cierto, la democracia es también la que permite introducir determinadas inviolabilidades, avalar determinadas cuestiones que pueden restringir la libertad de los ciudadanos (incluso la de expresión, ya que como hemos visto se ha permitido restringir la libertad de movimientos) e, incluso, podría llegar a votarse la eliminación del voto para hombres si se decidiera por mayoría parlamentaria. No hay derechos humanos por encima de la democracia porque, sinceramente ¿alguien cree que si se votaran estas cosas nos invadirían los defensores de la democracia cuando no tenemos petróleo salvo en las refinerías?
Un detalle, el país más democrático del mundo para algunos es Suiza. Allí lo someten todo a referéndum. Incluso han sometido aberraciones que van contra todo lo que supone la libertad de las personas o la posibilidad de reinserción (fuente). No olvidemos tampoco que la pena de muerte en EE.UU. se valida democráticamente y, en muchos Estados, los ciudadanos han decidido continuar con ella. Yendo más lejos, ¿a alguien le suena como entró Hitler en el gobierno? Sí, democráticamente.
Así que, por favor, o algunos dejáis de haceros la picha un lío manipulando el concepto de democracia o, simplemente, leéis un poco. Es que, al final, no tiene más razón el que más chilla en Twitter. Ni el que lo hace defendiendo la monarquía, ni el que lo hace defendiendo la república. Son vuestros votos y las mayorías parlamentarias las que lo decidirán en un futuro. Un detalle importante: democráticamente puede establecerse el guillotinar a la familia real, matar a todos los niños menores de doce años, a los gordos, a los heteros o, simplemente, matar a los que lleguen a más de 70 años y no se los hayan cargado en estos meses en las residencias. ¿Exagerando? Pues va a ser que, democráticamente, se pueden aprobar muchas cosas…
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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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