Cosas que SÍ te hacen un mejor docente

Después del artículo de ayer acerca de las cosas que NO te hacen un mejor docente (enlace), son varios los que me habéis pedido que os haga un listado de cosas que SÍ te hacen un mejor docente. Bueno, algunos me criticaron por usar una imagen generada por IA como cabecera del artículo. Eso sí, permitidme deciros que no la generé yo. La cogí directamente de una página en la que hay miles de imágenes totalmente libres, para ser usadas en cualquier proyecto, denominada Pixabay.

Pero dejémonos de remolonear por las ramas y vamos a escribir esa maravillosa lista de cosas que, como dije ayer, son totalmente matizables y, en ocasiones, no son tan causa-efecto como a algunos les gustaría que fueran.

En primer lugar, algo que considero que te hace un buen profesional, es saber mucho de lo que vas a impartir. Y, añado a ese saber de “contenidos”, el poder tener suficientes estrategias para poder transmitir ese conocimiento al alumnado. Siempre he dicho que un docente debe saber más que su alumnado. Si no es así, es que hay algo que falla del sistema. No valen excusas. Otro tema es que, en ocasiones, haya alumnado que sepa más de usar determinadas herramientas tecnológicas pero, como es lógico, entenderéis que estamos hablando de otra cosa.

Una cuestión relevante es la capacidad de adaptación al alumnado. Un buen docente es aquel que es capaz de dar clase en cualquier contexto y conseguir que su alumnado aprenda. Ojo, antes de que me vengáis con lo que ya sé que me vais a venir. Me estoy refiriendo al contexto. No a lidiar con alumnado disruptivo que, como ya he dicho en más de una ocasión, acaban perjudicando a sus compañeros de aula más que al propio docente. Y ahí también me gustaría añadir que ser capaz de gestionar esas disrupciones, a pequeño nivel, en el aula, también es un rasgo que tienen los docentes que saben. Las grandes disrupciones no las sabe gestionar nadie. Ni el mejor docente del mundo mundial.

También es importante que el docente sea empático. Empatizar con el alumnado que tienes delante es un win win en toda regla. Un buen docente debe ser capaz de ponerse en la piel del alumnado que tiene delante y conocer las características del mismo para saber cómo abordarle para prestarle ayuda. Me estoy refiriendo siempre a aprendizaje aunque, como ya he dicho en más de una ocasión, la vertiente humana del docente es muy importante. Se debe escuchar al alumnado. Es imprescindible hacerlo. Hablar con ellos es una estrategia que, aunque pueda parecer una pérdida de tiempo, ayuda muchísimo a mejorar el ambiente del aula. Tener un buen ambiente en el aula mejora el aprendizaje de todos y, a nivel de puro egoísmo, hace que no salgas huyendo al sonar el timbre que esperabas ansioso.

Tengo muy claro que, en algunas materias, con cientos de alumnos que pasan por nuestras manos, ya cuesta incluso saberse el nombre de todos los chavales, pero debemos intentarlo. Ellos lo agradecen.

Santa paciencia cuando se entra en algunas clases. Seguro que lo habréis oído en más de una conversación con vuestros compañeros de fatigas. Pues esa paciencia también es clave. No puede saltarse a la primera de cambio. No se puede un docente rebajar a nivel del alumnado. A veces toca hacer un poco de Job. Viene en el sueldo. Tener paciencia es una virtud impresionante para un docente. Y todos sabemos lo que cuesta en ocasiones. Ser frío y mesurado en las actuaciones. Especialmente si se da algún tipo de conflicto en el aula.

Debemos tener claro también dos cosas para ser unos buenos profesionales: dejarnos nuestra ideología en casa y tener respeto por la del alumnado. ¿Implica lo anterior que podemos dejar pasar determinados comentarios que atenten contra los derechos humanos? Claro que no. Estoy hablando de otra cosa. Hay una minoría de compañeros que van con su ideología en la boca. La mayoría, por suerte, prefieren ir con lo que tienen que aprender sus alumnos. Creo que, aunque algunos piensen que un aula es un lugar para hacer su campaña ideológica, lo que tiene que suceder ahí es, más que un míting, un proceso de enseñanza y aprendizaje. Lo sé. Soy muy raro por defender estas cosas pero es lo que creo que es ser un buen profesional.

Ya veis que no doy ningún tipo de receta para ser un mejor docente. Simplemente y, como siempre, pudiendo ser sometido el redactado a matices, intento exponer cuáles son para mí algunas cosas que SÍ creo que hacen que uno sea un buen docente. Y lo son la mayoría de los que están en las aulas aunque, por desgracia al igual que en cualquier otra profesión, la minoría que no lo son sean de los que más se hable.

Finalmente comentaros que he vuelto a usar para ilustrar el post una imagen generada con IA de la misma página que os he comentado al principio del mismo. Lapidadme. O, mejor, leed y criticad el artículo sin quedaros, ni con el título del mismo, ni con la imagen que lo acompaña.

Donar

  Nuevo canal de WhatsApp

También tenéis la posibilidad descargaros mis libros en formato digital a partir de cero euros desde aquí. Y recordad que suscribirse al canal de WhatsApp no implica compartir vuestro número de teléfono. Solo implica que vais a poder recibir y consultar todos los artículos que publico en este blog por ahí.

Publicaciones Similares

2 comentarios

  1. Yo añadiría una cosa que puede sonar a perogrullo: las ganas que tenga el docente.

    Ayer decías que el hacer tus propios materiales o seguir una cierta metodología no hace un mejor docente y es cierto, sin embargo muchas veces una persona que se hace sus materiales suele ser alguien que tiene suficientes ganas como para dedicar su tiempo en ello. Muchas veces las personas que siguen una cierta metodología suelen tener ganas por aplicarla. Pienso que por eso existe la imagen de que quién hace estas cosas es mejor en su trabajo que los que no lo hacen.

    De hecho, todos o casi todo lo que has dicho hoy suele ser de gente que tiene voluntad y ganas por hacer su trabajo, ahora que lo pienso.

Deja un comentario