Con sus mismas armas

No sabéis cuánto les jode a algunos docentes, cuyo discurso de siempre ha sido monolítico y adaptable a lo “moderno”, que se usen las mismas armas para desmontar sus argumentos que las que usan ellos. Debe ser frustrante para algunos ver que su discurso educativo empieza a tener oposición, tanto en medios como en redes sociales. Quizás la endogamia que se destila en muchas de las jornadas, a la que he de reconocer que yo también acudí en su momento al ser el canto de sirenas de esos lugares muy vendible, sea más nefasta de lo que jamás hubiera pensado. Sí, en mi caso he pasado de blancos impolutos, con manchurrones que no quieres ver, a negros o grises. No olvidemos que el gris tiene infinitas tonalidades cromáticas. Y siempre puede combinarse con otros colores, para algunos más alegres.

Ayer se publicó en los medios un artículo en el que algunos docentes, dignos de ser devorados por el infierno por el discurso más extendido (no a nivel de docentes; sí a nivel de ser potenciado por los medios, las redes sociales y determinadas organizaciones), cuestionaban ciertas cosas que están sucediendo en educación. Daban su punto de vista. Un punto de vista que por lo visto causa ampollas porque, incluso docentes que dicen que no tiene sentido hablar de “innovadores” o “profesaurios”, solo critican a los de un solo bando con fruición. Bueno, más que bando, en el caso de los profesaurios es más un efecto de oposición a ciertas cosas y discursos. Por cierto, si algo no tiene importancia para uno, ¿por qué hablar de ello? Es como decir no me interesa Sálvame y solo tuitear hablando de lo que sucede en ese programa.

Va, que todos podemos revisar hemerotecas y ver las charlas de esos que ahora atacan a los que no piensan como ellos, criticar a los que se salen de una línea marcada, antaño por la Escuela 2.0 y ahora por el modelo innovador. Hasta hay algunos que consideran innovador el que el profesor de Geografía e Historia dé Lengua Castellana. Hay gente que sabe muy poco de educación. No discuto que sean buenos docentes, pero de investigación educativa van también bastante justos. Bueno, si uno solo lee a determinados tipos que escriben libros de Flipped Classroom, neurocosas, lacrimógenos libelos de cosas épicas o incluso algunos de esos tipos que, curiosamente, nunca han pintado nada en educación hasta que alguien de alguna Facultad de Magisterio los sacó como referentes, es lógico ese pensamiento único. No se trata de parecer que unos usen Nenuco o Varon Dandy. Se trata de ver si el olfato está atrofiado y es incapaz de oler otras cosas (que, por cierto, hieden bastante).

Hay gente que difunde jornadas de (de)formación en las que solo se cuentan las cosas desde una única perspectiva. Cursos, congresos y jornadas dirigidos a unos docentes determinados. Bueno, siempre cae alguno que pasaba por ahí. Lamentablemente para el clan que está tras ciertas cosas, aparecen espíritus independientes por doquier. Sí, de esos que cada vez se sienten más incómodos en esos lugares. Y que buscan, también en las redes, otro tipo de visión educativa.

Y ya cuando te encuentras a docentes que dicen que la investigación educativa no sirve de nada porque, salvo la que ellos difunden (que, por lo visto sí que sirve y es relevante), descubres que quizás has hecho bien dando un paso al lado. Sabes que no estas con los “buenos”, “los que te van a permitir trincar”, “los que quieren determinadas administraciones educativas” o “los que dominan el cotarro”, pero te sientes, dentro de tu pensamiento único, alguien mucho más coherente con lo que ves, lo que es y lo que necesita la educación. Pudiendo, claro está, equivocarte porque, como os he dicho al principio, yo reconozco haber ido a determinados sitios y haberme creído determinados discursos. Si me equivoqué antes, puedo estar equivocado ahora. Eso sí, en este caso, lo tengo mucho más fácil porque lo difícil es el primer divorcio educativo. Los demás ya son mucho más rápidos de realizarse.

Finalmente no gustaría despedirme sin repetir de nuevo que yo también me he equivocado creyendo y participando en ciertas cosas (también dentro del aula, haciendo ciertas cosas que “se vendían muy bien” en esos foros en los que me movía). No me arrepiento de nada. Eso sí, por suerte y con la edad, he ido moderando y modelando mi posicionamiento. Bueno, más bien modelando porque aún sigo causando determinados choques con algunos por falta de moderación.

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