¿Podría la tecnocracia salvar la educación?

Seguramente os sonará aquel compañero que, en caso de estropearse un ordenador en vuestro centro o no funcionar el proyector, procede a intentar arreglar esos dispositivos. O, al menos, de forma voluntariosa y con conocimientos técnicos más avanzados que sus compañeros, intentará hacer ese arreglo. También os sonará aquel compañero que, como un aficionado al bricolaje más, intenta solucionar que una taquilla no cierre bien o cambiar la cerradura, siguiendo las instrucciones, por otra. Ya no entro en aquellos que hacen el montaje de determinados muebles que llegan a los centros educativos o llevan su bricomanía altruista a otro nivel. Y ello me lleva a preguntarme algunas cosas en el artículo de hoy.

¿Es necesario que sea alguien no especialista o técnico en el asunto el que haga ciertas cosas? ¿Hasta qué punto es razonable tener a un docente haciendo chapuzas de bricolaje o de temas digitales en su centro? ¿Hasta qué punto es importante el voluntarismo de gran parte de los docentes para hacer esas pequeñas reparaciones o dar soluciones a ciertas cosas para las que no son técnicos? Algo que tiene mucho que ver con la tecnocracia y la manera de proceder para intentar salvar la educación.

La educación está en coma. Hay mucho por arreglar y, por desgracia, lo urgente se prioriza frente a lo importante. No hay tiempo para planificar porque debemos dar soluciones a corto plazo. El sistema hace que esto deba ser así. No podemos decir… ¡stop!… y retomar la gestión educativa, tanto desde las propias aulas o de los despachos desde los que se gestionan las mismas. Es una espiral de urgencias. Unas urgencias que hacen que, por desgracia, muchas cosas importantes se queden en los cajones. ¿Podría solucionar lo anterior un modelo tecnocrático para gestionar la educación? ¿Solucionaría lo anterior que las decisiones fueran solo técnicas y no políticas? Ya hemos tenido experiencias de ministros muy técnicos. Incluso en Italia ha habido gobiernos formados exclusivamente por técnicos. Y no se ha mejorado en ninguno de los Ministerios que han dirigido. Esta es la realidad. La realidad de nuestro contexto mediterráneo y de nuestro planteamiento vital como sociedad. En cambio eso es algo que funciona en otros contextos. China, Singapur, etc. Funciona porque es otro modelo político. Funciona porque la sociedad está educada de otra manera. Funciona porque ellos tienen unas determinadas características que, en muchos casos, no me gustaría que tuviéramos aquí.

Tomar decisiones técnicas, a la vista de datos, evidencias e investigaciones, con un sólido sistema de evaluación, podría mejorar la educación. Pero un técnico, normalmente, debería tener por arriba alguien con criterios políticos porque, al final más allá de las cuestiones técnicas, hay decisiones macro más pertenecientes, al menos en los países más democráticos, a lo que han decidido los ciudadanos. No sé si me explico. Creo que sí, pero no me hagáis mucho caso que hoy he dormido, por desgracia, muy mal y a las cuatro ya estaba dando tumbos por casa.

Ser un gran docente no garantiza ser un gran líder. Tampoco incapacita serlo. Dependerá de otros factores. Por tanto, tener mucho conocimiento técnico acerca de cómo podría mejorarse la educación o poder solucionar técnicamente determinadas cuestiones es algo muy importante pero, por desgracia, no es la clave para mejorar la educación. Lo importante para mejorar la educación es que haya personas que sepan de educación, que sepan delegar, que sepan contar con sus técnicos y que los tiempos, a diferencia de la inmediatez y la urgencia de las decisiones a tomar, fueran mucho más relajados. El problema es que no lo son.

¿Puede la tecnocracia salvar la educación? Ni puede ni deja de poder. Eso sí, si solo existe tecnocracia hay dos cosas que se van por el retrete: la democracia, ya que el gobierno dependería de cuestiones técnicas y no políticas y, por desgracia, la amplitud de miras que supone una visión más global que la más específica de un técnico. Por cierto, si uno es un experto en energía nuclear, ¿es experto en gestión de contratación, uso de placas solares o normas europeas sobre la energía? Pues será un experto en energía nuclear que, quizás sabrá menos de contratación que un graduado en empresariales. Así pues, ¿a quién contrataríais para que dirigiera el Ministerio de Industria y Energía? Lo sé. No sé si se llama ahora así, pero como hay la manía de cambiar más los nombres que el contenido de las cosas, ya me he perdido.

Los docentes son los mejores técnicos de los procesos de enseñanza. Los psicólogos son los expertos en salud mental. Los inspectores son los expertos en legislación educativa. Los informáticos son los expertos en la gestión de equipos y herramientas digitales. Los pedagogos no sé en qué son expertos pero seguro que lo son en algo. Cada cual tiene su función en la mejora educativa. Eso sí, alguien tiene que tomar decisiones y marcar líneas de actuación. Algo que no depende de su formación técnica porque, al final, hay gente que sabe mucho, al margen de su formación especializada, de tomar esas decisiones. Simplemente, tienen suerte y, además, se rodean de técnicos o, ellos son técnicos de algo y además saben liderar y tomar decisiones importantes. No hay nada excluyente.

La educación se salvará evaluando el sistema, tomando decisiones y teniendo algo de margen para tomar decisiones importantes, una vez apagados los fuegos de la urgencia continua. Y no importa tanto quién tome esas decisiones aunque pueda ser un plus saber de educación.

Hay gente muy buena gestionando centros educativos. Hay gente muy mala gestionando centros educativos. Hay gente muy buena en la gestión educativa a nivel macro. Hay gente muy mala en la gestión educativa a nivel macro. Y hay buenos y malos con independencia de si son más o menos técnicos o no. Lo importante, como siempre, es que sepan tomar decisiones y, especialmente, las decisiones que tomen.

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3 comentarios

  1. La educación se salvará con sentido común, tener claro el objetivo esencial y dejar a un lado el sectarismo.
    El mejor catalizador es la transparencia y la información veraz.
    El objetivo esencial es que nuestros hijos -tu propio hijo- reciba ahora, hoy, una educación en la que aprenda muchos conocimientos (científicos, no magufadas, por favor) que le permitan ser independiente, culto, crítico y no le cierre ninguna puerta profesional o social por culpa de una formación cutre o torticera en la escuela.
    Se puede engañar a la gente por algún tiempo, pero al final la gente acabará montando un pollo social del 13 (ay, sindicatos, que no les importa el qué sino el quién), o acabará buscando una salida de debajo de las piedras.

    La gente no se va a estas quieta: https://www.elnacional.cat/es/opinion/sra-simo-puertas-abiertas-directora-tietes_1179675_102.html

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