Lamento deciros a todos aquellos ansiosos por seguir «diogenizándoos» que, por desgracia para vosotros, en este post no voy a mencionar ni tan solo una herramienta digital. No voy a hacerlo porque, como siempre repito últimamente, es mucho mejor contar con pocas herramientas (analógicas o digitales) y saber usarlas correctamente. Sí, incluyo en este tipo de herramientas, el libro -o los libros- de texto, los bolígrafos, las libretas o cualquier dispositivo digital, con o sin conexión a internet.

Este post es para denunciar a todos aquellos que, cada cierto tiempo, publican un listado de tropocientas herramientas digitales que, al igual que sucede con muchos de esos que publican libros que han leído, que son imposibles de haberse usado en el aula. Ya no digamos la imposibilidad de conocer o recomendar algo que, con suerte, has buscado en internet y que se supone que sirve para tal o cual cosa. Sí, yo también caí en eso de recomendar cosas que no había usado en mi vida. Lo reconozco y me arrepiento por ello. No lo hice con mala fe pero, por desgracia, las malas prácticas educativas, especialmente aquellas que implican ciertas cosas (¡sois inteligentes para entender cuáles!), son muy fáciles de asumir como propias.

Ayer empecé a leer un post de cuarenta herramientas imprescindibles para la evaluación. Joder, ¿tanto ha evaluado la persona que las recomienda? ¿Ha tenido posibilidad real de usarlas en su aula? Bueno, yendo más allá, ¿el personaje que las recomienda ha dado clase alguna vez en su vida? Es que, a estas alturas de la película, en las que personajes hediondos en sus declaraciones, son capaces de avalar ciertas cosas en educación, ya no me creo nada de nada. Incluso hay gente que son embajadores de una determinada herramienta con la que no han trabajado jamás. True history.

Vale lo anterior para aquellos que recomiendan artículos de investigación que ni tan solo se han leído. Bueno, con suerte algunos se habrán leído las conclusiones y ni tan solo las habrán entendido porque, a veces unos interpretan ciertas cosas que no se han dicho jamás en esa investigación. Va, que hay gente que lee una investigación de inteligencias múltiples y es capaz de seguir afirmando que esa investigación, que dice textualmente «que no existen pruebas a día de hoy para afirmar su existencia», dice precisamente que las inteligencias múltiples están totalmente validadas por la investigación. Sí, de estos en educación tenemos una auténtica troupe.

Cuando alguien tiene un blog para difundir herramientas TIC, con los vídeos en YouTube que jamás ha visto hasta el final, está vendiendo humo. Cuando alguien os enlaza las palabras de alguien y dice que esas palabras son producto de arduas investigaciones, os está troleando hasta el infinito y más allá. Es que parece mentira que no sepamos cuánto tiempo se necesita para hacer ciertas cosas. Y yo sé el tiempo que tardo en usar una herramienta de forma básica. Así que, me imagino el tiempo que necesitaría para hacerle un uso avanzado. Eso sí, soy de los que prueban todo lo que llega a mis manos, pero tengo un maletín TIC para el aula muy minimalista.

Hay muchísima gente que en las redes os está vendiendo ciertas cosas de la que deberíais desconfiar. Simplemente porque no puede ser que el lunes os hable de veinte herramientas para hacer presentaciones multimedia, el martes sobre diez muros virtuales, el miércoles se convierta en un experto en Genially o EdPuzzle y, curiosamente, a partir del jueves sea un experto en lenguaje de programación. Más aún si analizáis el currículum de esa persona y veis que, o bien no da clase o no tiene ninguna preparación para poder saber de ciertas cosas.

No sé si me he explicado pero, como es algo en lo que yo también caí en venderos (en mi caso, al menos me hacía una cuenta en todo lo que os comentaba), es bueno que sepáis que, cuando algunos os venden ciertas cosas, os están vendiendo algo que jamás han usado en producción. Y, en muchos casos, ni en preproducción.

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