Carroñeros de redes sociales y humo en la ventana… el miserable negocio de rentabilizar los incendios
Hoy no os escribo con un café al lado mirando la rutina de siempre. Os escribo mirando por la ventana un cielo gris de plomo que no es de lluvia, sintiendo el picor en los ojos y con un olor a quemado que se cuela por las rendijas de las persianas. A pocos kilómetros de mi casa, en la Vall d’Uixó, el monte está ardiendo. Hay familias angustiadas, vecinos desalojados, bomberos, policías, la UME, ciudadanos anónimos e hidroaviones jugándose la vida en condiciones infernales y hectáreas de nuestro patrimonio natural reducidas a cenizas en cuestión de minutos.
Es una sensación de impotencia y rabia que se te agarra al estómago. Pero lo que de verdad te revuelve las entrañas -lo que te hace perder definitivamente la fe en una parte de esta sociedad- es abrir el móvil y ver en qué hemos convertido la tragedia.
En cuanto salta la chispa y el viento sopla de cara, acuden los buitres. Una legión de indeseables, pseudoperiodistas de medio pelo, creadores de contenido sin escrúpulos y políticos de vía estrecha que ven en el fuego, el pánico y el sufrimiento ajeno una oportunidad de oro. No ven una catástrofe. Ven likes. No ven a personas perdiendo su entorno o sus casas. Ven interacciones, retuits y una subida de seguidores en su cuenta de mierda.
Es la tiranía del algoritmo alimentada por la basura humana. Gente que es capaz de plantarse al borde del corte de carretera para hacerse un vídeo con cara de circunstancias, poner una música épica de fondo generada en dos minutos y soltar cuatro paridas alarmistas para conseguir la transmisión en directo con más visitas del día. Da igual si la información es falsa. Da igual si infunden pánico infundado. Da igual si entorpecen el paso de los servicios de emergencia por sacar la toma más cerca de las llamas. Lo único que importa es la métrica.
Y luego están los de los políticos, claro. Esos que no han pisado el monte en su vida si no es para hacerse una foto con botas a estrenar en campaña electoral, y que tardan exactamente cuatro segundos en utilizar las cenizas aún calientes para tirárselas a la cabeza al rival político. Si gobiernan los míos, la culpa es del viento insólito y del cambio climático; si gobiernan los otros, la culpa es de la desidia, de la falta de limpieza y de la incompetencia criminal del consejero de turno. El mismo guion podrido de siempre, repetido año tras año mientras la tierra se vuelve negra.
A todos esos que utilizáis el fuego para arañar tres minutos de casquería en redes o dos votos en el barómetro… ¡sois unos miserables! Así de claro y así de alto.
Mientras los bomberos (y el resto de los que están ahí) se dejan los pulmones a 40 grados tragando humo para apagar lo que vuestra estupidez no alcanza a comprender, vosotros os dedicáis a traficar con el miedo de la gente desde la comodidad de un teléfono móvil con batería llena. Sois la peor clase de parásitos que ha generado esta era digital. La que necesita que el mundo se queme para tener algo de lo que hablar y sentirse importante durante diez minutos.
El monte volverá a brotar con los años, aunque cueste décadas. Pero la falta de escrúpulos, el amarillismo de baja estofa y la miseria moral de los que rentabilizan la desgracia a golpe de clickbait no tienen arreglo ni con todo el agua del mar.
Cerrad la boca, dejad trabajar a los que de verdad importan y, si queréis ayudar en algo, apagad la pantalla y respetad el dolor y la tierra de los demás. O poneos a hacer bocadillos y a ayudar, sin necesidad de haceros fotos para decir lo que estáis haciendo, a los que lo están perdiendo todo.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
Descubre más desde XarxaTIC
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Bon dia.
T’entenc perfectament! A la nostra urbanització (River Park, al Pont de Vilomara) vam patir fa uns 30 anys un incendi que va cremar la Catalunya Central. Un foc que ens va fer córrer per sortir-ne amb les pinyes saltant a costat i costat de carretera mentre baixàvem 7 persones i un gos amb un cotxe amb excés de càrrega (però la vida és la vida i la solidaritat per davant de tot). I ara fa 4 estius, el 2022, una altra vegada.
I qui ha tingut responsabilitat de neteja, se l’està esperant. Neteges parcials però no com caldria. I no ho dic jo que només sóc un docent, ho diuen els mateixos responsables.
Cal tenir cura dels boscos sobretot quan no cremen, a l’hivern. Cal una molt bona gestió rural i forestal i establir (i aplicar) una molt bona política de cura dels boscos.
I des de la màxima emprenyamenta, cal que es revisi les penes judicials, les sancions i les actuacions a fer a les persones que provoquen els incendis, o a les empreses que obliguen a treballar en llocs i espais (físics i temporals) quan estàs fora de l’època que tocaria fer-ho.
Moltes gràcies.
Una bona gestió rural i forestal, com bé dius, reduiria moltíssim l’existència d’incendis com els actuals. Això sí, no hem d’oblidar tampoc que la majoria dels focs han estat intencionats i, malauradament, les penes per cremar boscos sempre els hi surten massa a compte a qui ho fa. Gràcies a tu per passar-te per aquí i deixar el teu comentari.
Molt ben expressat i descrit. Jo també tinc família a la Vall, al poble de dalt, i també em crema per dins saber de gent (gentola, en diríem per Alacant) que sense saber-ne ni un brot de dinàmica forestal opinen, fan servir la tragèdia per als seus fins partidistes i ni tan sols els passa per cap ajudar més i molestar menys. Gràcies de nou per dir lo que has dit.
Gràcies a tu per comentar.