Soy un gran defensor de la autonomía pedagógica y del uso de la herramienta, siempre y cuando respete la privacidad del alumnado, que pueda usar un docente en su praxis educativa. Me parece perfecto que, por adaptarse al alumnado y buscar la mejor alternativa, al igual que sucede con los libros de texto siempre y cuando la elección de la editorial la dictaminara una revisión a fondo de ese material previo a ser seleccionado, un docente decida usar la herramienta A, B o C. Además, estoy convencido de que si uno es un buen profesional, habrá analizado previamente todas las condiciones de uso de la misma, se habrá formado adecuadamente y habrá escogido la que, tanto a nivel de uso como técnico, sea la mejor. Incluso que ello le haya obligado a un esfuerzo extra porque, como todos sabemos, la mayoría de docentes quieren lo mejor para su alumnado. Es por lo anterior por lo que me sorprenden algunos argumentos que usan los docentes que están usando Google Classroom. Hablo de Google Classroom y no estoy hablando de otras herramientas de Google porque, como he dicho en más de una ocasión, Google tiene aplicaciones/servicios fantásticos, otros mediocres y, finalmente, algunos bastante malos. Sí, aunque no me tiréis de la lengua ya os informo de mi taxonomización de Google Classroom: es una mala herramienta para ser usada como aula virtual.

Me sorprende mucho ver que alguno de los argumentos para usar Classroom es que el alumnado lo está usando desde el curso pasado (o desde el confinamiento). A ver, que entiendo que en ese momento tocara salir del atolladero pero, ¿ocho meses después no se ha tenido tiempo de investigar y elegir una herramienta en condiciones? Lo sé, la típica excusa de la falta de formación. Bueno, esos que alegan lo anterior jamás se han leído ni tan solo las respuestas a las preguntas más frecuentes de su uso. Programar los canales de la televisión es más difícil que meterse con un Moodle. Y hablo de Moodle porque es la herramienta que la mayoría de las administraciones educativas recomienda y pone a disposición de sus docentes. Incluso la mayoría de Comunidades que han firmado convenios con Google tienen un Moodle en producción. Además, en la mayoría de entornos basados en este modelo de aula virtual, se ha mejorado muchísimo.

Otro argumento bastante difícil de tragar es que como Classroom les gusta a los alumnos y siempre buscan en Google, es la mejor herramienta para ser usada con ellos. Ergo, usando el mismo argumento, como a mucha parte del alumnado no le gusta, por ejemplo la Historia, dejamos de darla en el currículum. No podemos enseñar en función de las apetencias del alumnado. Debemos enseñar lo que sabemos de la mejor manera posible. A veces aprender no es divertido, ni pueden hacerse malabares en lugar de enseñar a realizar operaciones matemáticas. En ocasiones, por desgracia para algunos, debemos saber que los docentes son/somos los que sabemos y el alumnado el que debe conseguir adquirir los mejores aprendizajes posibles. Algo que incluye la dotación de las mejores herramientas tecnológicas para ello. No por ser usuarios habituales de Instagram debemos basar nuestra clase en stories. Es muy sencillo de entender a poco que alguien tenga dos dedos de frente.

Ya cuando el argumento para compartir los datos del alumnado en Classroom es que todo el alumnado tiene Android y una cuenta de correo en Gmail, ya no sabes cómo ponerte. Algunos docentes aún no se han enterado del concepto de privacidad y que, por mucho que se hagan conductas inadecuadas a nivel familiar, en un aula hay cosas que no pueden permitirse. No puede permitirse ni la mínima fuga de datos al exterior. Da igual que una familia tenga Facebook y comparta fotos familiares en abierto ahí. Los docentes no somos sus padres (seguramente, los padres tampoco deberían compartir lo anterior). Es algo básico. Muy básico.

Podría seguir con el de aquellos docentes que, por motivos de gusto les mola Classroom (e incluso se certifican por la multinacional, poniéndose la medalla como si que Google te certificara dijera lo buen o mal docente que eres), aquellos que sienten un odio enfermizo a que las empresas se hagan con el control de la educación pero, en cambio, no consideran que Google lo sea o, simplemente, a aquellos que dicen que a caballo regalado no debes mirarle el dentado. La verdad es que de argumentaciones inverosímiles uno puede encontrarse varias. Incluso la de algunos que, de forma más o menos torticera, intentan decir que si no usamos Google estamos yendo en contra del avance social. A ver, que en ninguna empresa seria usan ningún producto de Google. Estoy hablando de empresas serias.

Finalmente me gustaría decir que hay alguna Comunidad, como por ejemplo la de Murcia, en la que me han comentado que no hay alternativa tipo Moodle para aula virtual y que solo disponen de Classroom mediante convenio realizado con la administración. En ese caso no tengo nada que decir. No me parece mal que una Comunidad, si lo hace bien, pueda firmar un convenio con una multinacional porque, a diferencia de los docentes, en la administración hay gente que sabe de leyes y protección de datos. Eso sí, lo anterior no obsta a exigir a esos docentes una mejor herramienta y más adecuada para su alumnado porque, como he dicho antes, Google Classroom es bastante pobre a nivel técnico. Y, a nivel pedagógico, los que han estado detrás de su desarrollo, deberían haber tenido un mal día 😉

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Acerca del Autor

Jordi Martí

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