|

Una de charcos educativos dominicales… aprovechando que tengo unas nuevas botas de agua

Os lo he dicho en más de una ocasión a los que os pasáis por aquí: me encanta abrir melones y pisar charcos. Y lo puedo hacer porque, por suerte para mí, tengo un trabajo que no depende de dar libremente mis opiniones y además creo, siempre dentro de los límites establecidos, que se deben abordar determinados temas (no solo) educativos de forma abierta y transparente. Siempre, claro está, que no se incluya el ataque gratuito y personal que algunos, por desgracia, usan habitualmente en determinadas redes sociales u otros medios de comunicación.

Esta semana me he hecho con unas nuevas botas de agua. Son de Hello Kitty. Por ello, a pesar de la virulencia en el redactado que se prevé hoy, quizás sea matizado al ir observándolas, en su maravillosa caja, mientras estoy pisando determinados charcos. Bueno, veremos. Como ya sabéis los que me conocéis un poco, escribo sin pensar demasiado. Es lo que tiene no tener tiempo ni ganas para revisar ciertas cosas. El tiempo es limitado y los matices, que siempre deben existir, los dejo para responderos a aquellos que tengáis la deferencia de dejar un comentario por aquí o por las redes sociales en las que estoy. Un detalle importante: estoy huido de X, salvo por mensajes directos. Así que no insistáis por ahí. No voy a responderos y a exponerme para que determinadas cuentas B, tipos groseros o aprendices de trols me pongan a caldo. Ya estoy escarmentado de esos personajes.

Acabo de salir a la calle. Entro en el primer charco. Uno en el que pone “peligro: pedagogía”. El charco de la pedagogía. A día de hoy todavía no sé para qué sirven las Facultades de Pedagogía ni los pedagogos. Según ellos son imprescindibles pero, sinceramente, nadie me ha explicado todavía el porqué. ¿Por qué sois tan importantes? ¿Por qué el sistema educativo no funcionaría sin vosotros? Es que, incluso leyendo investigaciones sobre educación, casi ninguno de sus autores son pedagogos. Todos tienen otro tipo de titulaciones. Hay países, por cierto, en los que la pedagogía, como titulación universitaria, no existe. Un detalle, no vale que me contestéis que sirve para que vosotros tengáis una plaza en la Universidad y podáis trincar. Quiero que me lo justifiquéis un poco mejor. Sé que podéis. Ánimo. Que Dewey, Rousseau y la estanquera de Vallecas están esperando vuestra respuesta. Una respuesta que también estoy esperando yo.

¿Creéis que alguien es mejor docente de algo en Secundaria por tener el máster de Secundaria? ¿Dará mejor las clases? ¿O será simplemente un impuesto que sirve para financiar a determinadas Universidades? ¿Creéis que un docente “viejo” como yo, que lleva veintimuchos años en el tajo, será peor enseñando su materia que uno que se haya sacado el máster que acaba de aterrizar en las aulas? ¿Creéis que la experiencia, tal y como defienden algunos, es contraproducente en educación?

Estos días hemos conocido una entrevista que le han hecho a la número 1 del MIR de este año, en la que hablaba del porrón de horas que estudiaba a diario y de la especialidad a la que quería dedicarse. ¿Creéis que debe potenciarse su figura o, como defienden otras personas, debemos criticarla por haber estudiado tantas horas, cuestionar el valor del esfuerzo dedicado o la elección de dermatología? Y ya no entro en aquellos innombrables que aluden despectivamente a su físico o al simple hecho de ser mujer.

¿Por qué hay algunos que defienden el igualitarismo como una igualación por abajo? ¿Por qué hay tantos que consideran que debemos dar el título de ESO a todo el mundo? ¿Por qué hay quienes, para criticar el esfuerzo, alegan que ese esfuerzo se realiza de forma desigual por la situación de partida? Si no podemos cambiar la situación de partida, ¿por qué hay algunos que quieren cargarse el ascensor social que existía, de forma más habitual, hace un tiempo?

Ya me he metido en la mitad del charco. Parece que me he comprado unas botas de agua demasiado bajas. Creo que, si empieza a soplar un poco el viento, me voy a mojar los calcetines. Unos calcetines, comprados en una tienda que no os voy a mencionar (no hago publicidad en el blog aunque, como sabéis, he vuelto a poneros un poco de ella para poder pagar el alojamiento) con dibujos de arroces con cosas.

Ahora, ya en el centro del charco, delimitado por las fórmulas que conozco y aplicando unas operaciones matemáticas muy básicas, ¿me podéis decir los que estáis en contra de escribir sin faltas de ortografía por qué consideráis que lo anterior no es relevante? ¿Por qué creéis que debemos sacar la literatura clásica de la escuela y poner otra literatura mucho “más accesible”? ¿Por qué, si tanto defendéis ayudar a los que parten de un lugar más desfavorable, estáis en contra de que hagan y aprendan cosas que otros, por la situación sociofamiliar de partida, sí que pueden o podrán hacer? ¿Por qué estáis a favor de una salida a Port Aventura en lugar de una salida a ver El Prado cuando la primera es mucho más cara? ¿Qué tiene de cultural un viaje a Port Aventura? ¿Vale la pena? ¿No os dais cuenta de que el alumnado que más lo necesita jamás irá a ver El Prado si no va desde la escuela?

¿Qué hay de malo en hacer deberes? ¿Por qué se debe igualar por abajo? ¿Creéis realmente que el aula puede suplir todo el contexto en el que vive nuestro alumnado? ¿No deberíamos hacer que ese alumnado, a pesar del contexto y la situación de partida, pudiera vivir mejor que sus padres? ¿No es este el objetivo del sistema educativo? Por cierto, ¿cuál es el objetivo del sistema educativo? ¿Es que el alumnado aprenda? ¿Es que el alumnado sea feliz? ¿Es que el alumnado no se frustre? ¿Cuál es?

Ya veis que tengo muchas preguntas. Hoy no piso solo los charcos. Pregunto acerca de esos charcos. Me encanta aprender. Me encanta que haya personas que puedan obligarme a cambiar mi idea acerca de ciertas cosas. Me encanta oír argumentos y que me demuestren que estoy equivocado en muchas cosas. No tengo un planteamiento monolítico. Puedo cambiar de opinión si me ponen sobre el tapete suficientes argumentos o evidencias que indiquen que estoy equivocado. Va, que casi he salido del charco después de ponerme a saltar como un loco en el centro del mismo. Mis pantalones ya están mojados en un porcentaje realmente apreciable.

Antes de salir del último charco, alguna pregunta más que se me está pasando por la cabeza. Una de ellas es por qué estamos encumbrando a determinados personajes que, curiosamente, jamás han dado clase y, en caso de haberla dado o darla, son los docentes peor valorados por su alumnado. Relacionado con lo anterior, ¿os habéis fijado que la mediatización educativa parece un campo de nabos, habiendo más mujeres que hombres en la profesión? ¿Por qué no se mediatiza a las mujeres? ¿Por qué, salvo pocas excepciones, en una profesión feminizada, las mujeres brillan por su ausencia en las redes sociales y en los medios cuando se habla de temas educativos? Es una pregunta lógica. Especialmente para aquellos que trabajamos codo con codo con algunas mujeres que saben más que nosotros. Siempre he defendido que uno puede ser buen o mal docente con independencia del sexo, la orientación sexual o su ideología. Por eso me sorprende que no haya más mujeres siendo mediatizadas. Por eso me sorprende que, incluso las cuentas más seguidas en X u otras redes sociales, sean con suerte de Carmen Mola. A buen entendedor…

Lo sé. Hoy he preguntado por encima de mis posibilidades. Me he dejado de preguntar por qué hay gente que cuestiona las evidencias e investigaciones cuando dicen lo que no quieren oír o, simplemente, qué hace a alguien un buen docente. Cómo gestionar un aula, para aquellos que por lo visto saben tanto del asunto, es algo que jamás he oído decir. Y volviendo al primer charco de hoy, ¿por qué esos que saben tanto de aulas no están en ellas? Esa es la pregunta del millón. La que, seguramente, más de uno se hace cuando lee a determinados personajes. Yo se lo pregunto directamente en este post. ¿Por qué, sabiendo tanto de Piaget, Bruner, Biesta o el Niño de la Capea, no os ponéis a torear en un aula y dais ejemplo a todos aquellos que os siguen en las redes sociales? Con lo fácil que sería hacerlo y demostrar, para siempre, que sois los que más sabéis del asunto. Os esperan en el aula de infantil y en ese grupo de diversificación de tercero de ESO. El Izan pregunta continuamente cuándo vais a venir. Animaos.

Ya estoy llegando a casa. En nada, ducha caliente y cambio de ropa. Creo que para el resfriado incipiente que llevo esto de saltar en un charco, para posteriormente cruzar por otros, no ha sido una buena idea. Espero que vuestro domingo sea fantástico y que, como digo siempre, os permita disfrutar de aquellos y aquello que más os guste. Un abrazo a todos. Esperando vuestra contestación a las múltiples preguntas que he planteado. O, simplemente, que me pongáis a parir. Me vale cualquiera de las dos cosas.

Mis libros

  Nuevo canal de WhatsApp

Aparte de la posibilidad descargaros mis libros en formato digital a partir de cero euros desde el botón de arriba, también podéis donar desde aquí. Y recordad que suscribirse al canal de WhatsApp no implica compartir vuestro número de teléfono. Solo implica que vais a poder consultar todos los artículos que publico en este blog por ahí.

Publicaciones Similares

Deja un comentario