Sobran herramientas y materiales educativos

Esta mañana, en un día en el que prosiguen mis maravillosas vacaciones, quería hablaros de mi nuevo, y seguramente último, proyecto en el que me voy a embarcar a nivel digital relacionado con la educación.

Será un proyecto, como todos, ambicioso y, seguramente, un fiasco como han sido los anteriores. Me acuerdo de ese foro que cree para docentes, alumnado y familias, el intento de crear un nuevo sindicato educativo, un blog colaborativo para que todos pudieran hablar sobre educación, una red social exclusiva para docentes, un curso online gratuito de competencia digital, un recopilatorio de herramientas TIC, un espacio tipo Menéame para compartir noticias educativas, etc.

La verdad es que, aunque algunos me critiquen por no haber aportado nada y solo criticar, la gran cantidad de cosas que he hecho. Y todas de forma altruista. No soy ni mejor ni peor que nadie por hacerlo, pero sigue sorprendiéndome que algunos me digan que no aporto nada a la educación.

Pero bueno, más allá de lo anterior, hoy me gustaría hablar de la gran pérdida de tiempo que es el seguir dando vueltas siempre a lo mismo (¡ojo, no estoy hablando de la necesidad de reflexionar sobre educación!).

No tiene ningún sentido ir publicitando nuevas herramientas y materiales educativos como si no hubiera un mañana. En la red hay miles de recursos educativos que nunca nos vamos a acabar. Por eso, a estas alturas, ¿interesa realmente seguir creando materiales o es mucho mejor dedicar ese tiempo a organizar y estructurar materiales que ya existen en la red? Es que cuando veo a docentes que, con toda la buena voluntad del mundo, publican cada cierto tiempo materiales que han creado para su alumnado, me pregunto si ha compensado en tiempo en hacerlos. ¿Compensa cambiar de proyecto cada curso escolar? ¿Realmente hay algún cambio en el aprendizaje de nuestro alumnado usando un proyecto u otro? Otra cuestión sería adaptar ese material a nuestro alumnado, descartarlo en caso de que no funcione o mejorarlo, en caso de que vaya funcionando bien. Y eso solo puede hacerse a medio plazo.

Ir cambiando de materiales cada poco lo único que hace es sobrecargar al docente y volver locos al alumnado. Sí, a veces menos es más. A veces ser menos efectista o no estar a la última hace que los resultados de nuestro alumnado mejoren. No estoy hablando solo de las calificaciones. Estoy hablando de su aprendizaje.

Lo mismo con las herramientas TIC. Este año probamos Canva. El año que viene Genially. Al siguiente, la nueva plataforma que, a pesar de todo lo que lleve de campaña de marketing, va a aportar lo mismo que las anteriores. Y así dando vueltas. Volviendo a crear de nuevo materiales, a utilizar una herramienta nueva (que no va a hacer más que cambiar la distribución de los menús) y a reinventar la rueda. A ver, ¿qué es importante de una rueda? Pues que ruede.

Nos quejamos de que nos cambian de ley educativa cada dos telediarios y nosotros, en ocasiones, estamos haciendo lo mismo con nuestro alumnado. No debemos cambiar nada hasta que comprobemos que funcione. Y si funciona, ¿para qué vamos a cambiarlo? ¿Es interesante en un primero de ESO empezar con un proyecto de zombis este curso, habiendo hecho el anterior un proyecto de irse al espacio y, al curso que viene, otro del Far West? ¿Aporta algo, en grupos diferentes, cambiar de proyecto, de materiales o de herramientas? Ya os digo yo que no. Además cada cambio implica volver a necesitar adaptarse por parte del docente. La zona de confort educativa, con materiales, herramientas y estrategias metodológicas, que nos ha ido bien, no tiene sentido de cambiarse. Como mucho, mejorarse. No volver a derruirlo todo para crear de cero un contexto de enseñanza-aprendizaje.

Yo he cometido múltiples errores como docente. Uno de ellos es querer, cada curso, hacer cosas diferentes con mi alumnado. Hacer experimentos. Probar esta última herramienta que sale al mercado. Quizás por eso pueda hablaros de estas cosas. Quizás los años me han hecho frenar y plantearme para qué estoy en el aula en la posición que estoy. Plantearme cuál es el sentido de usar lo último y hacerlo todo de nuevo. No tengo que vender nada al exterior. No necesito aumentar mi ego. No quiero que nadie me diga “que guay lo que curras”. Lo que necesito es hacer menos cosas, con recursos y herramientas con los que me siento cómodo, y procurar que mi alumnado aprenda.

No hay ningún material ni herramienta que pueda mejorar la educación que van a recibir nuestros alumnos. Sí que hay cosas que pueden hacerse para mejorarla (reducir ratios, evaluar el sistema, una formación adecuada para los docentes, etc.) pero, como sabéis, ninguna tiene que ver con materiales ni herramientas.

Pero bueno, mientras siga habiendo docentes que cuestionen la necesidad de hacer resúmenes o trabajos en el aula por la aparición del chatGPT y que digan que debemos adaptarnos a esa herramienta, en lugar de hacerla irrelevante (como tendrían que ser todas las herramientas y materiales), tenemos un problema. Tanto en el discurso como en la cantidad de compañeros que lo compran.

¿Por qué se venden materiales y herramientas como solución a los problemas educativos? Porque los docentes necesitamos creer en algo para que ese alumnado que, por desgracia, se nos pierde en el sistema educativo, no se nos pierda. El problema es que los milagros no existen. Y ya os digo yo que, lamentablemente, solo desde el propio sistema educativo o con lo que nos venden algunos, no va a solucionarse lo anterior.

No me hagáis mucho caso. Solo son unas reflexiones en un día en el que voy, como he dicho antes, a seguir disfrutando de mis vacaciones. Mucho ánimo a los que volvéis hoy. No os envidio para nada.

Como estoy haciendo en los últimos artículos, os recomiendo mi nuevo libro sobre educación para mayores de dieciocho, “Educación 6.9: fábrica de gurús”. Lo podéis adquirir aquí (en versión digital o papel). Y sí, me haría mucha ilusión que fuera uno de los diez libros más vendidos sobre educación este curso. Además, adquiriéndolo ayudáis a mantener este blog.

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Un comentario

  1. No podría estar más de acuerdo. Falta pararse a reflexionar, a aprehender e interiorizar, a marcarse unos objetivos no solo como docente, también como persona que va a servir de referencia a otros. Es más importante ser capaz de ir profundizando en cada una de las actividades que realizamos, que cambiar de actividad constantemente… Pero eso factura menos.

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